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La excepción gourmet: la crisis no se siente en los alimentos premium

El retraso cambiario y una demanda insatisfecha durante varios años explican el regreso a las góndolas de los supermercados de las pastas italianas, las cervezas alemanas y otros productos importados

Miércoles 28 de junio de 2017
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Es el incremento que tuvieron las importaciones de alimentos y bebidas en los primeros cuatro meses del año, según los datos del Indec

Foto: Juan Sebastián Amadeo

Alimentos gourmet es de las contadas categorías a las que no les llegó la crisis. En un contexto generalizado de estancamiento del consumo, la demanda de productos premium se mantiene firme lo que explica el regreso a las góndolas de los supermercados argentinos de las pastas italianas, las mostazas francesas, los chocolates suizos y el té inglés.

El buen momento de los alimentos gourmet se sustenta en las estadísticas oficiales. Según el Indec, en el primer cuatrimestre de 2017 las compras en el exterior de alimentos y bebidas crecieron un 33,6%, cuadriplicando a la suba que tuvieron en el año las importaciones totales.

"Todos los categorías funcionan muy bien y no solo en los supermercados. En prácticamente todos los canales hay una demanda sostenida, especialmente en rubros que hoy están muy competitivos en precios como cervezas o chocolates", reconoce Rafael Squassini, socio de Conyntra, una de las principales importadoras del país que maneja un portafolio de marcas líderes como Felipe Berio (aceite), De Cecco (pastas), Ritter (chocolates), Bitburguer y Bavaria (cervezas), Bonne Maman (mermeladas), De la Viuda (turrones).

A la hora de explicar este buen momento de la categoría, en el sector reconocen el papel clave que juega el retraso cambiario. "Para este tipo de productos siempre hay consumidores porque existe un 10% de la población que tiene un muy buen poder adquisitivo y que siempre está la búsqueda de estas propuestas de calidad y no se mueve por una cuestión de precio. La diferencia es que cuando el tipo de cambio ayuda, se vuelven más accesibles para una clase media y si se mejora la relación de precios con la producción local, que históricamente indica que los importados gourmet son cuatro veces más caros que una oferta argentina", asegura Squassini.

"El de los alimentos importados siempre fue un negocio de nicho, que en algunos momentos crece en volumen, pero nunca se convierte en un mercado masivo. Hoy el dólar nos permite tener una estabilidad de precios y de a poco ir reduciendo la brecha de precios con la competencia local, pero está claro que el panorama actual es muy diferente al 1 a 1 de los 90", coincide Ricardo Luis, titular de R&HL, la importadora que tiene la licencia del champagne Pommery, las pastas italianas Barilla y el café Illy.

En el mercado igualmente aseguran que el retraso cambiario no es el único motor del consumo gourmet y destacan que en este crecimiento también juega un papel importante una demanda insastifecha que venía del cepo importador que había implementado el anterior gobierno.

"Hoy vemos un crecimiento porque después de tanto tiempo con el mercado cerrado había un consumidor muy ávido de comprar este tipo de productos que los veía en los países de al lado, así que nos beneficiamos con una demanda insatisfecha", asegura Martín Cabrales, socio de la empresa marplatense. Sin dejar de lado el foco puesto en el café, Cabrales está apostando muy fuerte a los alimentos gourmet, con las especias McCormick, los edulcorantes Splenda y las conservas de pescado Albo.

La contracara del crecimiento de la oferta importada es el impacto en la competencia local. "El panorama está complicado porque a nosotros nos suben los costos, mientras que un importador hoy está pagando el mismo precio en pesos que hace un año", señaló un productor local.

"La competencia importada es grande pero creemos que sigue habiendo oportunidades para los productos premium locales", asegura Diego Solá Prats, socio de Make It Happen, una firma en la que participan como socios Cabrales S.A., Manuel Cabrales y Juan Rosenthal y que reúne a las marcas Patagonia Berries (mermeladas), Gauchitas (papas fritas) y Sugar & Spice (galletitas).

Vuelven los negocios

La mayor demanda de los alimentos importados y gourmet también se tradujo en una reactivación de los negocios en el rubro y el ingreso de nuevos jugadores al mercado.

La mayor novedad pasa por la venta de Valenti, la tradicional casa de alimentos delicatessen, que acaba de ser adquirida por una asociación entre London Supply -la empresa de la familia Taratuty que es la operadora de varios free shops del país como Rio Grande, Ushuaia y Puerto Iguazú- y el grupo inversor encabezado por el presidente del club River Plate Rodolfo D'Onofrio y el empresario de medios Gabriel Hochbaum.

De la mano de los nuevos socios, los planes de Valenti incluyen una expansión de su red de locales con el foco puesto en la ampliación de su target de consumidores.

"Hoy estamos con siete locales y tenemos un plan de expansión muy agresivo que contempla entre 2 y 4 aperturas por año. La idea es apuntar a los millennials que en muchos casos no conocen la marca y también estamos estudiando sumar nuevas propuestas como sucursales exclusivas de sandwichería o con la posibilidad de autoservicio", explica Juan Martínez Córdoba, CEO de Valenti.

London Supply también se quedó con la licencia para comercializar los chocolates Lindt, aunque el anterior importador (el grupo R&HL) conserva la propiedad de los tres locales que tiene la marca suiza en Buenos Aires.

Cabrales, por su parte, se encuentra en negociaciones avanzadas para traer al país a la línea de pastas y salsas de la cadena de restaurantes Cipriani, mientras que en el mercado se asegura podría cambiar de manos la licencia local de una de las principales marcas internacionales de té.

La recuperación del mercado argentino además provocó que otras marcas internacionales se decidieran a instalarse en forma directa en el país como en el caso de la italiana Colavita (pastas y salsas) y la francesa Bonduelle (conservas).

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