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Un general argentino al frente del proceso de desarme

Javier Pérez Aquino presidió la misión de la ONU que supervisó las tareas

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PARA LA NACION
Miércoles 28 de junio de 2017
El general de brigada argentino Javier Antonio Pérez Aquino, jefe de la misión de observadores de las Naciones Unidas
El general de brigada argentino Javier Antonio Pérez Aquino, jefe de la misión de observadores de las Naciones Unidas. Foto: Ministerio de Defensa
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CARACAS.- En el mismo día en el que las armas se cambiaron por las palabras, como dejó sentado el presidente Juan Manuel Santos, un profesional de las armas se emocionaba tras un año de intenso de trabajo en el que hizo valer sus decisiones. Nadie como el general de brigada argentino Javier Antonio Pérez Aquino, jefe de la misión de observadores de las Naciones Unidas, conoce la complejidad de un "proceso modelo" sin precedente: "Nunca hubo un proceso de paz de estas características que haya finalizado en menos de un año y medio".

Los discursos del jefe del Estado y del ya ex líder guerrillero "Timochenko" (Rodrigo Londoño, de forma oficial desde ayer, "desaparecidas" las FARC) marcaron la jornada histórica del adiós a las armas de la guerra civil colombiana, tras 52 años de conflicto, 220.000 muertes y ocho millones de víctimas. Entre el público presente en Mesetas, en el Meta, uno de los departamentos más golpeados en este medio siglo, estaban los antiguos combatientes, diplomáticos, dirigentes y también observadores de la ONU.

Y al frente de todos ellos, Pérez Aquino, de 58 años, que desde su cuartel general en Bogotá se fue desplazando a las 26 zonas veredales de transición, que pasaron a convertirse en áreas de capacitación y reincorporación. Desde la capital o sobre el terreno, la mano derecha del jefe de la misión, Jean Arnault, ejerció como responsable del batallón de 520 observadores de 19 países, la mayoría civiles y militares latinoamericanos, además de algunos asiáticos y europeos.

Tanto a él como a su jefe les tocó decidir durante minicrisis, como la generada en enero en la opinión pública con el baile de salsa entre observadores y guerrilleras, que se aplacó con la suspensión de cuatro de ellos. Miembros de su equipo y las distintas partes del conflicto ponderan el buen tino de Pérez Aquino para encontrar salidas a un laberinto que sí tenía luz al final del túnel, pese a que, una vez más, una jornada histórica como la vivida ayer pasó con cierto desinterés en una sociedad crítica con los acuerdos.

Tales imponderables no desanimaron jamás a Pérez Aquino, renuente a los shows, aunque al tanto de la importancia de los gestos. Con sus aportes informativos quiso dar visibilidad a la entrega de armas, 7132, cuando en otros procesos parecidos no aparecieron jamás ante la luz pública. El general trasladó la confianza hacia la ONU, "organización internacional que hace su trabajo exactamente como corresponde". Unos epítetos usados por el general, detallista y serio, que también lo definen a él mismo.

El siguiente objetivo del general encierra más de 800 retos: rastrear las coordenadas entregadas por las FARC para encontrar las caletas donde escondían el resto de su armamento para la guerra. De un total de 949 ya se encontraron 77, algunas en zonas tan inverosímiles como el lecho de un río. "La ONU tiene toda la capacidad para trabajar en el proceso de extracción de estas caletas", aseguró con firmeza Pérez Aquino.

La propia misión de la ONU explicó cómo fue el proceso de selección que llevó a Pérez Aquino al centro de la historia. El general, licenciado en Estrategia y Organización y especialista en Conducción y Gestión Estratégica, fue elegido tras una selección que incluyó un examen vía Skype, en el que pesó su pasado: 35 años de experiencia y varias misiones de la ONU a sus espaldas, como Unikom (Irak y Kuwait) tras la primera Guerra del Golfo. En el Ejército argentino estuvo al mando de la Brigada de Monte XII en Misiones y de un regimiento de paracaidistas.

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