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El Papa llamó a nuevos cardenales a no convertirse en "príncipes"

En su cuarto consistorio designó a cinco cardenales, entre ellos, uno que fue muy próximo al beato salvadoreño Oscar Arnulfo Romero

Miércoles 28 de junio de 2017 • 12:44
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LA NACION
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Foto: Reuters

ROMA.- En el cuarto consistorio de su pontificado, en el que creó a cinco nuevos cardenales -ninguno argentino y uno muy cercano al beato salvadoreño Oscar Arnulfo Romero-, el Papa llamó hoy a sus nuevos máximos colaboradores a mirar la realidad del mundo -marcado por guerras y terrorismo, el drama de los refugiados, el “descarte sistemático de lo que no sirve”-, a servir y a no convertirse en “príncipes”.

“Jesús los llama a mirar la realidad, a no distraerse por otros intereses, por otras perspectivas. Él no los ha llamado para que se conviertan en «príncipes» en la Iglesia, para que se «sienten a su derecha o a su izquierda». Los llama a servir como él y con él. A servir al Padre y a los hermanos. Los llama a afrontar con su misma actitud el pecado del mundo y sus consecuencias en la humanidad de hoy”, dijo Francisco, en una ceremonia solemne en la Basílica de San Pedro. En ésta, confirmando su visión de Iglesia en salida, atenta a las periferias, le entregó el anillo cardenalicio, el birrete púrpura y el título de una iglesia romana a Jean Zerbo, arzobispo de Bamako, Mali; a Juan José Omella, arzobispo de Barcelona, España; a Anders Arborelius, obispo de Estocolma, Suecia; a Louis-Marie Ling Mangkhanekhoun, vicario apostólico de Paksé. Laos (Asia) y a Gregorio Rosa Chávez, obispo auxiliar de San Salvador. Rosa Chávez, sacerdote que fue muy cercano al beato monseñor Oscar Arnulfo Romero –el obispo salvadoreño mártir-, se convirtió en el primer obispo auxiliar que es designado cardenal. Zerbo, que viene de uno de los países más pobres de África, de mayoría musulmana y que trabajó activamente para la paz y la reconciliación en su tierra, fue acusado recientemente de tener una cuenta millonaria en Suiza. Pero la conferencia episcopal de su país lo defendió, explicando que se trata de fondos legalmente colocados por la iglesia del país.

Foto: Archivo

En un breve sermón, el Papa evocó ante los nuevos cardenales un pasaje del Evangelio en el que los discípulos de Jesús están distraídos por intereses que no son coherentes con la «dirección» de Jesús y que no miran la realidad. “Creen que ven pero no ven, que saben pero no saben, que entienden mejor que los otros pero no entienden… La realidad en cambio es otra muy distinta, es la que Jesús tiene presente y la que guía sus pasos”, dijo. “La realidad es la cruz, es el pecado del mundo que él ha venido a tomar consigo y arrancar de la tierra de los hombres y de las mujeres”, explicó, aludiendo luego a los dramas del mundo actual. “La realidad son los inocentes que sufren y mueren a causa de las guerras y el terrorismo; es la esclavitud que no cesa de pisar la dignidad también en la época de los derechos humanos; la realidad es la de los campos de prófugos que a veces se asemejan más a un infierno que a un purgatorio; la realidad es el descarte sistemático de todo lo que ya no sirve, incluidas las personas”, denunció. Acto seguido, llamó a los nuevos cardenales a mirar la realidad, a servir como sirvió Jesús y a “afrontar con su misma actitud el pecado del mundo y sus consecuencias en la humanidad de hoy”.

Terminada la celebración, en un gesto de respeto el Papa y los cinco nuevos cardenales fueron al monasterio Mater Ecclesiae para saludar al papa emérito, Benedicto XVI. En ocasiones anteriores había Benedicto XVI , invitado por Francisco, había participado de la celebración.

Con esta ceremonia el Papa -que mañana concelebrará con los cinco nuevos cardenales, el resto del colegio cardenalicio y demás obispos una misa solemne en la fiesta de San Pedro y Pablo, patronos de Roma-, volvió a cambiar la geografía del cónclave que deberá elegir a su sucesor. Con esta nueva tanda nombró a 49 de los 121 cardenales menores de 80 años con derecho a voto. Continuó, además, internacionalizando el colegio cardenalicio -nunca antes de hoy habían tenido un cardenal Mali, Suecia, Laos y El Salvador-, reforzando el papel de las periferias, disminuyendo la presencia europea en el colegio cardenalicio y corrigiendo desequilibrios del pasado.

De hecho, cuando él fue electo, el 13 de marzo de 2013, Europa tenía 60 cardenales (entre los cuales 28 italianos); América del Norte 20 (incluyendo Estados Unidos, Canadá y México); América latina 13; África 11; y Asia y Oceanía 11.

Ahora la situación cambió drásticamente. Los europeos ya no son mayoría y países que nunca habían tenido ni voz ni voto, tienen presencia. De haber un cónclave, la geografía sería la siguiente: Europa 53 (24 italianos); Asia y Oceanía 19; América del Norte 17 (incluyendo a 10 estadounidenses, 4 mexicanos y 3 canadienses); América latina 17 (dos argentinos, Leonardo Sandri y Mario Aurelio Poli); y África 15.

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