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Julieta Spina, la madraza

Multifacética y hogareña, comienza de a poco a armar su rutina siendo mamá de Mateo a tiempo completo, y el desafío es encontrar espacio para todas sus pasiones: viajes y moda, familia y amigos, series y deporte, Instagram y mates

Miércoles 28 de junio de 2017 • 12:59
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Julieta Spina, la ocióloga experta de la semana
Julieta Spina, la ocióloga experta de la semana.

"Antes, el ocio existía mucho más; ahora, mis momentos libres son cuando Mateo duerme", cuenta Julieta, que es mamá desde hace un año y trabaja full time. Otrora una gran lectora, la ex modelo cuenta que, cuando el sueño se lo permite, trata de levantarse extratemprano para tomarse su tiempo, leer el diario y prepararse un mate. "Siempre me encantó estar en mi casa, y ahora más todavía", declara acerca de este departamento lleno de vida, donde juguetes, muebles y obras de arte conviven en armonía. La alegría del hogar tiene poco más de 15 meses y va caminando cual rey y señor, enamorando a todos a su paso.

Julieta y Augusto son excelentes anfitriones, y recibir amigos es la excusa perfecta para no salir de casa ni resignar su vida social. Mientras él deleita a sus invitados con asados, risottos y salmones, ella encuentra un genuino disfrute en poner una linda mesa, preparar la casa y -por supuesto- limpiar todo después. Este sólido equipo se luce también con el cuidado del pequeño Mateo: Augusto le cocina, Julieta lo baña y lo duerme, y así. A veces sola y a veces en compañía de su marido, la flamante mamá aprovecha el sueño de su hijo para descansar en su sillón preferido y ver series. También le encanta ver lo que pasa con la moda en el mundo, así que el ocio pasa también por Instagram, red social que la apasiona, y diversas páginas de Internet. "Ahora voy a hacerme un hueco para empezar a ir al gimnasio, no porque necesite verme bien físicamente, sino porque lo disfruto", dice, entusiasmada. Toda la vida tomó clases de danza, aunque raramente invitaba a alguien a verla bailar. "No era algo que hacía para compartir, sino que era un momento mío, personal", describe.

Los fines de semana Julieta parte con su clan a la casa que alquilan en Zona Norte, y allí se dedican a los placeres de dormir, comer y salir a pasear por el verde. Entretanto, los domingos en familia son intocables. Entre las 12 del mediodía y las 7 de la tarde reciben gustosos la invasión de padres, hermanos, sobrinos y primos. "Soy recontra familiera y mi marido también. De hecho, siempre pasamos Navidad en casa con ambas familias. Están invitados todos", afirma. Con sus amigos, Julieta mantiene un vínculo intacto. "Claro que mis prioridades cambiaron, pero seguimos con la misma relación de amistad", explica la productora de eventos de moda.

Los viajes familiares también se han visto revolucionados, aunque no por eso cesaron. Hace poco, el trío estuvo en Nueva York y no se privaron de ver la muestra de Rei Kawakubo en el Met, comer con amigos ni ir a la plaza. "Hacíamos todo lo que podíamos al aire libre para disfrutar del buen tiempo todos juntos", cuenta divertida sobre sus visitas al zoológico del Central Park, que, lejos de ser un programa exclusivo para el niño, se tornó un disfrute colectivo. "Hoy hacemos todo en familia. La vida cambió absolutamente, pero tratamos de seguir con las cosas que nos gustan", dice esta mamá que se lleva a Mateo a todas partes. "Trato de estar con él todo lo posible. Todo este tiempo, él me necesita y está conmigo. Cuando sea un poco más grande, iré reacomodando mi vida, pero hoy me adapto a sus ritmos", reflexiona. Ni ella entiende cómo se las ingenia para trabajar a tiempo completo, criar a su primogénito y hacer todas las cosas que hace. Con su elegancia natural y una energía radiante, hace que todo parezca fácil.

Ping Pong

¿Las vacaciones ideales? En familia y con playa, calor y sol. Un lugar que me encanta es José Ignacio, porque ahí puedo tener vida social o quedarme en casa, y la paso bien igual. Además, es adonde más tiempo nos vamos, son 20 días de desconexión total.

¿Un recuerdo lindo de tu infancia? Mi mamá haciéndome colitas antes de ir al colegio. Algo que me queda re presente es que, desde el jardín hasta la secundaria, mamá tomaba el desayuno conmigo, me peinaba y me llevaba.

¿Una canción para cantar en la ducha? ¡Soy malísima cantando! Ahora estoy con "Un tallarín", "Chu chu ua" y "La canción del dedo" (ríe). En un momento, para descargarme, cantaba Valeria Lynch a todo lo que daba.

¿El piropo más lindo que te hicieron? Hoy, lo que viene a mi memoria es que Augusto o mi mamá me digan: "Qué buena mamá". Pero porque ahora gira todo alrededor de él y me encanta cuando me dicen que lo estoy haciendo bien.

¿Tres cosas que nunca faltan en tu cartera? El celular, la billetera y algo para mis labios.

¿Los objetos que siempre sobreviven a tus mudanzas? Los libros, tengo varios, era muy lectora. ¡Todo "era"! También tengo muchas fotos que me llevo a todos lados. Durante mucho tiempo y hasta hace dos años imprimía y armaba carpetas por año. Me gusta sacar fotos de momentos y me encanta imprimirlas.

¿Una tarea doméstica que te guste? ¡Ninguna! (ríe). Cada tanto me pongo a ordenar mi vestidor. Saco todo afuera y lo vuelvo a meter, cambiando el orden.

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