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La mayoría de los argentinos se da su primer beso a los 14 años

Miércoles 28 de junio de 2017 • 16:37
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LA NACION
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Foto: Shutterstock

Pasa el tiempo y cuando el fuego empieza a quedarse sin leña, a los dos o tres años, las parejas casi sin darse cuenta dejan de besarse con la misma frecuencia y pasión que al principio. El acto se vuelve mecánico, quizá porque pusieron la libido en otra cosa, o bien llevan varios años juntos y consideran que andar besándose es cosa de adolescentes, hay quienes creen que implicaría tener sexo, y ya no siempre nos coinciden las ganas. El diario The Telegraph publicó un estudio de 2011 realizado por la British Heart Foundation en que se demuestra que sólo el 5% de las personas casadas se besan más de 30 veces a la semana, un dato muy importante porque lo que aviva el deseo es el beso.

Vale recordar que este acto instintivo y primario es el que nos da la información fehaciente sobre el tenor del vinculo que nos une a alguien, pues en el beso está la verdad, digo yo. Puede haber amor, ganas, deseo, etc, pero si en el primer intercambio de saliva no se mueve ni un pelo, y no hay química suficiente, el sexo será lo mismo que comer sin sal.

Según un reciente sondeo realizado en América latina entre más de 1000 jóvenes por la encuestadora Oh! Panel, que hace investigación online de mercados, los argentinos son los más precoces, pues se dan el primer beso a los 14 años afirma el estudio. Los chilenos debutan a los 18, los mexicanos a los 19 y los colombianos a los 22, dato en el que me cuesta creer habida cuenta de la fogosidad caribeña. Los sentimientos que predominan en esa primera experiencia, dice la encuesta, son los nervios (66%) y la timidez (42%), le siguen la adrenalina (33%), felicidad (29%) y ansiedad (24%).

En Argentina, país que cuenta con Ley de Matrimonio Igualitario desde el año 2009 y abrió el debate y la mentalidad de mucha gente, 4 de cada 10 personas declaró haber besado a alguien de su mismo sexo, mientras que en los demás países entrevistados 8 de cada 10 declararon no haberlo hecho jamás. Del total, un 64% afirmó hacerlo para experimentar o por una apuesta o juego, mientras que sólo un 13% porque realmente le gustan las personas del mismo género, y un 11% no lo hizo pero no lo descarta. Leo esto y recuerdo hace unas semanas cuando caminaba en una plaza porteña y a toda luz del día encontré a una pareja de chicas besándose locamente en un banco. Nadie se dio vuelta a mirarlas, lo que me pareció un gesto mucho más avanzado que la escena misma.

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