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La Liga española teme un éxodo de las principales estrellas por el rigor impositivo

Las investigaciones a grandes figuras se profundizan y la posible salida de Cristiano Ronaldo hace pensar que emigrarían otras estrellas; de 2009 a 2014 Messi debió tributar 52% de sus ingresos

Jueves 29 de junio de 2017
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Cristiano Ronaldo habría evadido 14.700.000 euros por derechos de imagen
Cristiano Ronaldo habría evadido 14.700.000 euros por derechos de imagen. Foto: AFP

MADRID.- Barça-Real Madrid va 6 a 6 y todavía no termina. Pero este partido es el clásico de la vergüenza y se juega en los tribunales: los dos gigantes del fútbol español empatan en la cantidad de sus figuras actuales o recientes que afrontan causas penales por fraude fiscal.

La Liga tiembla con cada nueva revelación, fruto de una cruzada de la Agencia Tributaria en busca de un mensaje ejemplificador: si pueden caer los héroes máximos del deporte, como Lionel Messi y Cristiano Ronaldo , nadie está a salvo si no paga sus impuestos.

La ofensiva impulsada por el ministro Cristóbal Montoro -cuyo partido, el PP, es investigado a su vez en decenas de casos de corrupción y evasión- derrumba una política de "vista gorda fiscal" que ayudó a que el torneo español se convirtiera en imán para los mejores futbolistas del mundo.

De repente salieron a la luz las estructuras fiscales opacas que crean los jugadores y sus asesores, las cuentas en paraísos fiscales, los pactos secretos con los clubes. Para muchos España se convirtió en territorio hostil, con la cárcel como amenaza: Messi pensó en irse mientras lo juzgaban por tres delitos; Cristiano explotó cuando la Fiscalía de Madrid lo querelló por una supuesta evasión de 14,7 millones de euros.

Barça sufrió también el caso de Javier Mascherano -aceptó la culpa en un delito de evasión a cambio de un año de prisión en suspenso- y el de Neymar -investigado por diversas irregularidades-. Y tres de sus ex fueron denunciados por presuntos fraudes cometidos durante sus años en el club: Alexis Sánchez, Samuel Eto'o y Adriano Correia.

Real Madrid afronta la crisis de Cristiano y su amenaza de emigrar, pero también sigue las investigaciones a Fábio Coentrão y otras figuras que tuvo. Esta semana Ángel Di María pactó con el Estado una pena de un año en suspenso y 2.000.000 de euros de multa por dos delitos fiscales cometidos en su etapa madridista. A José Mourinho lo acusan de haber evadido 3,3 millones. También Mezut Özil está encausado.

El sexto jugador con historia madridista al que apuntó la Hacienda Pública es Xabi Alonso. El único español y, curiosamente, el primero cuyo expediente terminó archivado por el juez, a pesar de que la estructura societaria por la que circularon sus ingresos publicitarios era casi idéntica a la de Mascherano (ambas, creadas por el mismo asesor cuando ambos eran compañeros en el Liverpool).

¿Hay un trato de favor a los jugadores españoles? La pregunta cobró fuerza al ritmo de la catarata de casos abiertos a extranjeros, una lista en la que está también Radamel Falcao, ex de Atlético, y a la que podrían sumarse el portugués Pepe y el colombiano James Rodríguez, a quienes Hacienda les abrió expedientes. La lupa de los sabuesos se posó en estrellas del seleccionado, como Iker Casillas, Gerard Piqué, Xavi Hernández y David Villa. Pero esos conflictos se resolvieron con multas millonarias: el Estado consideró que no habían pagado todo lo que correspondía por errores de interpretación y no por voluntad delictiva.

Los técnicos de Hacienda sostienen que no hay un trato de favor. Lo que complicó a los extranjeros es el montaje de empresas en paraísos fiscales para ocultar ingresos publicitarios. Los asesores financieros lo tenían como método para grandes clientes que iban de país en país. En cambio, para un español que reside en su tierra se hace demasiado obvio lo delictivo al abrir sociedades fantasmas en el Caribe.

"La clave de lo que está pasando es que Agencia Tributaria decidió intensificar el control a las compañías de los futbolistas y comprobar si están activas o son meras fachadas patrimoniales, lo que es muy evidente cuando se trata de sociedades en paraísos fiscales", explica Carlos Cruzado, titular del sindicato de técnicos de Hacienda.

El giro empezó al final de la gran crisis económica española, con un gobierno necesitado de dar un mensaje de intransigencia fiscal. El primer gran cambio de criterio fue la eliminación de la "Ley Beckham" (en alusión al ex futbolista inglés), que alentaba la llegada de estrellas a la liga con un anzuelo impositivo: se les permitía tributar al 24% por sus ingresos durante cinco años.

Cristiano Ronaldo fue uno de los beneficiados por esa ley: así, entre 2009 y 2014 él estaba obligado a pagar al fisco menos de la mitad de lo que le tocaba, por ejemplo, a Messi: 52%. Sin embargo, fue en ese período cuando evadió 14,7 millones de euros por sus derechos de imagen, según la denuncia penal.

El otro punto que sacudió las finanzas del fútbol fue un nuevo criterio de imputación de ingresos. Hacienda fijó en 15% del total percibido el máximo que un jugador puede declarar como derechos de imagen. Suelen ceder ese dinero a una empresa, que paga el impuesto a las sociedades, con tipos que no superan el 30%, muy inferiores a los del impuesto a las ganancias (conocido aquí como "IRPF").

"Esa modificación causó confusión, porque hasta entonces muchos futbolistas hacían pasar casi todo su sueldo como ingresos publicitarios para reducir su factura fiscal", sostiene el tributarista José Manuel Gómez. "En muchos casos se llegó a acuerdos, previa multa. Pero descubrieron redes de empresas fantasma que delataban un indicio de delito", explica.

A Messi lo condenaron a 21 meses de prisión, acusado de crear sociedades en Belice, Suiza, Gran Bretaña y Uruguay para esconder ingresos por los que debió pagar 4,1 millones de euros en impuestos entre 2007 y 2009. En la sentencia que dejó firme la condena, el Tribunal Supremo resaltó la figura de los representantes y asesores que ayudan a construir esas estructuras.

No es casual que ahora las luces se posen sobre el portugués Jorge Mendes, el gran gurú de la representación de futbolistas. El cliente estelar de su empresa es Cristiano Ronaldo, pero también tiene a los acusados Falcao, Özil, Di María, Coentrão, Mourinho.

"Saltarán más casos", advierten en el ministerio de Montoro. La amenaza de prisión asegura al fisco una lluvia de millones por multas y regularizaciones. En los despachos de la liga tiemblan: temen un éxodo, con Cristiano al frente, que termine por arruinar el negocio.

La táctica

Dos estrategias

Pactar o litigar es el dilema para los acusados. Lo primero implica asumirse delincuente. Lo segundo, arriesgarse a terminar en prisión.

Messi fue a juicio y perdió: 21 meses de cárcel, que intenta sustituir por una multa. Por ser menor a dos años la pena, no irá preso. Ronaldo irá por ese camino. Sólo Xabi Alonso peleó y ganó.

Mascherano, Di María y Alexis Sánchez admitieron culpas: un año de prisión en suspenso y grandes multas.

La operatoria habitual

El jugador vende a un costo ínfimo sus derechos de imagen a una empresa fantasma en un paraíso fiscal. Él suele ser su dueño.

Esa sociedad cede los derechos a otra en un país de fiscalidad conveniente, como Irlanda y Gran Bretaña. Ésta firma los contratos publicitarios del jugador.

La empresa paga impuestos bajos y gira el resto a otra, propiedad del jugador, en un paraíso fiscal.

Así, España no recibe el 50% de impuestos que el futbolista debería abonar.

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