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El asesor del Papa acusado de pedofilia pidió licencia y volverá a Australia para defenderse

El cardenal Pell, encargado de las finanzas del Vaticano, reiteró su inocencia

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LA NACION
Jueves 29 de junio de 2017 • 06:34
El asesor del Papa acusado de pedofilia pidió licencia para defenderse
El asesor del Papa acusado de pedofilia pidió licencia para defenderse. Foto: Elisabetta Piqué
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ROMA.- Tormenta en el Vaticano justo en el día de la fiesta de los santos Pedro y Pablo, patronos de Roma. En lo que significa un nuevo revés para Francisco , uno de sus colaboradores más importantes, el cardenal australiano George Pell, el "zar" de las finanzas del Vaticano, anunció hoy que el Papa le concedió una licencia temporaria para viajar a su tierra y enfrentar a la justicia por "cargos múltiples por delitos sexuales históricos".

"Estoy contento de que finalmente podré defenderme en los tribunales", dijo Pell, en una declaración en la que reiteró su inocencia y aseguró haber sido víctima durante los últimos dos años de un "ensañamiento sin tregua" de parte de los medios de su país.

Pell, que también es miembro del C9, el Consejo de nueve cardenales que asesora al Papa, se enfrenta a "cargos múltiples por delitos sexuales históricos" de varios denunciantes, según informó esta madrugada la policía del estado australiano de Victoria, donde Pell, de 76 años, fue sacerdote en la década de 1970. La policía no especificó los cargos contra Pell, ni las edades de las presuntas víctimas, ni cuando se alegaba que habían ocurrido los crímenes.

"Reitero mi inocencia con respecto a estas acusaciones. Son falsas. La misma idea de abusos sexuales para mí es repugnante", aseguró Pell, en una declaración que hizo en la Sala de Presa de la Santa Sede a las 8 y media de la mañana locales, un horario inaudito. Pese a la hora, la presencia de Pell en la Sala de Prensa fue seguida con gran expectativa por toda la prensa internacional y dejó en segundo plano la misa del Papa por la solemnidad de San Pedro y Pablo, patronos de Roma, concelebrada por cardenales y obispos poco después en la Plaza de San Pedro.

En su declaración Pell, que fue nombrado por Francisco prefecto de la Secretaría para la Economía en febrero de 2014 y ahora se convirtió en el más alto funcionario del Vaticano involucrado en un proceso de este tipo, aseguró que mantuvo siempre informado al Papa sobre su complicada situación judicial en Australia. "Tuve la ocasión de poder hablar con él recientemente de la necesidad de tomarme una licencia temporaria para poder limpiar mi nombre. Y le estoy agradecido a Su Santidad por habérmela concedido de modo que pueda volver a Australia", dijo. El cardenal, de línea conservadora y punta de lanza de la reforma económica emprendida por Francisco en el Vaticano -y por ello no demasiado querido en algunos sectores de la curia romana que perdieron poder-, aseguró haber sido siempre "muy coherente y claro" respecto de su "total rechazo a las acusaciones". "El proceso judicial me dará la oportunidad de limpiar mi nombre y de volver a mi trabajo en Roma", concluyó, optimista.

En un comunicado que difundió paralelamente, el Vaticano respaldó sin medias tintas a Pell, que deberá comparecer ante el Tribunal de Magistrados de Melbourne el 18 de julio próximo.

"La Santa Sede ha recibido con desagrado la noticia del envío a juicio en Australia del cardenal Pell por imputaciones referidas a hechos ocurridos hace varias décadas", indicó. "Puesto al corriente de la situación, el cardenal Pell, en pleno respeto a las leyes civiles y reconociendo la importancia de participar personalmente en el proceso, de forma que pueda desarrollarse en forma justa y favorecer así la búsqueda de la verdad, ha decidido retornar a su país para afrontar las causas de las que se le acusa. El Santo Padre, informado de ello a través del proprio cardenal Pell, le ha concedido un periodo de excedencia para poderse defender", agregó.

El Vaticano informó asimismo que durante la ausencia del Pell, la secretaría para la Economía continuará desarrollando los deberes institucionales que le son propios. "Los secretarios permanecerán en sus cargos para tramitar los asuntos de carácter ordinario, donec aliter provideatur (hasta que no se disponga otra cosa)", indicó.

"El Santo Padre, que ha podido apreciar la honestidad del cardenal Pell durante los tres años de trabajo en la Curia Romana, le está agradecido por su colaboración y, en particular, por su enérgico empeño a favor de las reformas en el sector económico y administrativo y por su activa participación en el Consejo de los Cardenales (C9)", agregó.

En el comunicado, la Santa Sede expresó asimismo "su máximo respeto hacia la justicia australiana, que deberá decidir con respecto a las cuestiones suscitadas". Al mismo tiempo, recordó que Pell condenó desde hace décadas abiertamente y repetidamente los abusos cometidos contra menores como actos inmorales e intolerables; cooperó en el pasado con las Autoridades australianas (por ejemplo, en las declaraciones ante la Royal Commission), apoyó la creación de la Comisión Pontificia para la Tutela de los Menores y, finalmente, como obispo diocesano en Australia, ha introducido sistemas y procedimientos para la protección de los menores y para garantizar la asistencia a las víctimas de abusos.

En marzo del año pasado, Pell debió dar explicaciones a la «Royal Commission into Institutional Responses to Child Sexual Abuse», sobre su actuación en el manejo de diversos casos de abusos sexuales a menores hace cuatro décadas en Australia. Lo hizo a través de una videoconferencia desde un hotel de Roma porque adujo que tenía problemas médicos para viajar en avión, algo que enfureció a las víctimas.

En octubre pasado, tres detectives de la policía de Victoria viajaron a Roma para interrogar a Pell por los casos por los que es acusado ahora y el cardenal aceptó colaborar. En su declaración de hoy, Pell dijo que había consultado a sus médicos "para ver cuál era el mejor modo de volver" a su país.

El Papa, que siempre condenó sin medias tintas a los sacerdotes abusadores y profundizó la política de "tolerancia cero" puesta en marcha por Benedicto XVI , al regresar de su viaje a Polonia por la Jornada Mundial de la Juventud en julio pasado, ante una pregunta, respaldó a Pell. "No se debe juzgar antes de que la justicia juzgue. Si yo diera un juicio a favor o en contra del cardenal Pell, no sería bueno, porque estaría juzgando antes. Es verdad, queda la duda. Y existe ese principio claro del derecho: in dubio pro reo. Debemos esperar a la justicia y no dar antes un juicio mediático, porque esto no ayuda. El juicio de las habladurías, ¿y luego? No se sabe cómo acabará. Hay que estar atentos a lo que decida la justicia. Una vez que la justicia haya hablado, hablaré yo", dijo.

El vocero del Papa, Greg Burke, adelantó que durante este período de licencia para defenderse en Australia, el cardenal Pell no participará en ceremonias públicas.

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