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Microaprendizaje: cuando los minutos cuentan

Martina Rua

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PARA LA NACION
Domingo 02 de julio de 2017
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Foto: Alma Larroca

La manera en la que se enseñan nuevos contenidos y se capacita a los equipos en las empresas está atravesando una fuerte reinvención. Las plataformas de e-learning (aprendizaje online), ya maduras en el mundo digital, están mutando hacia videos que puedan ser consumidos desde el celular en lo que dura el trayecto de la línea D de Plaza de Mayo hasta Belgrano, o aún menos.

El desafío para quienes tienen a cargo la capacitación es generar experiencias de aprendizaje más similares a las que buscamos como usuarios en Netflix: queremos calidad, diversión, sorpresa, emoción. Y encima, que sea rápido. Hoy, son los youtubers famosos o los instagramers más creativos los que marcan el pulso digital y las compañías necesitan reinventar las habilidades de sus equipos alrededor de la disrupción digital, nuevos modelos de liderazgo e infinidad de tópicos específicos a través de microcontenidos.

La tarea no es sencilla. El estudio How the Workforce Learns, de la plataforma de aprendizaje Degreed, consultó a personas de más de 500 compañías, y el 50% dijo que no recomendaría a un colega sus capacitaciones de e-learning. Otra encuesta global de LinkedIn indica que 6 de cada 10 empresas están contratando más por habilidades y conocimientos específicos que por títulos acumulados. Claro que la educación formal sigue teniendo su peso, pero el escenario laboral exige un aprendizaje continuo, y lo que dice el título de la universidad define cada vez menos el puesto que desempeñamos.

En la Argentina, empresas como Oracle, Accenture o IBM, entre muchas otras, ya tienen en sus plataformas internas de e-learning contenidos para video móvil que van de los 5 a los 60 minutos, dependiendo del tema. Además, se incentiva su consumo y aprendizaje con técnicas de gamificación, así el que va aprendiendo más micro contenidos, recibe reconocimientos por hacerlo. Estos microaprendizajes también funcionan como un motor de motivación. La maestría (lo que aprendemos mientras trabajamos) es, junto con el propósito y la autonomía, el tercer motor que más motiva a las personas, según Daniel Pink, especialista en comportamiento y motivaciones humanas.

“Hoy es más probable que una persona vea diez videos de un minuto que uno solo que dure diez. Está todo condicionado al exceso de estímulos de contenido. Hace un par de años, desde que nos levantábamos hasta que empezábamos una actividad, a lo sumo habíamos escuchado un rato la radio; ahora, antes de lavarnos los dientes ya revisamos Twitter, miramos Instagram, leímos noticias y hasta mandamos algunos WhatsApp. El aprendizaje, aunque parezca extraño, tiene que competir con eso y poder adaptarse: en formato, inmediatez y duración”, opina Martín Bata Cassacia, creativo de la agencia Palo.

Una nueva alternativa que probé este mes es Masterclass.com, una plataforma de contenidos premium dados por gurúes de distintos planos. Tomar lecciones de tenis con Serena Williams, aprender a cocinar con Gordon Ramsey o incursionar en la actuación con Kevin Spacey ahora está a un clic (y 90 dólares) de distancia. Son entre 16 y 20 clases magistrales de una hora que el usuario administra como quiere, con un aula virtual de donde es posible bajar libros del tema elegido y hacer consultas o comentarios que, en ocasiones, son contestados por el mismísimo ídolo. Sí, son una inversión, pero les puedo asegurar que es como estar a solas con el gurú que mira a la cámara y enseña. Y del otro lado de la pantalla estás vos.

Nuestra atención es el bien más preciado que todos quieren conquistar. De hecho, los nuevos modelos de estructura de Internet tienden a generar que las marcas comiencen a pagarnos por consumir sus publicidades con modelos de platformas de contenidos descentralizadas como Blockchain. Queremos aprender, nos queremos divertir y lo queremos ya.

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