Si usted es una persona con dificultades visuales, navegue el sitio desde aquí

El pollo argentino, sin huesito de la suerte

Diego Sehinkman

SEGUIR
PARA LA NACION@diegosehinkman
Domingo 02 de julio de 2017
0

Es innegable la habilidad mediática que tiene Cristina para instalar temas. Esta semana tuiteó la foto de una bandeja con huesos de pollo que un supermercado vendía a 15 pesos, al parecer, por un "error de etiquetado". En realidad valía 5 pesos, aclaró La Anónima, propiedad de la familia del secretario de Comercio, Miguel Braun (Cristina no te hace el chivo gratis).

Así estamos: un súper te vende huesos de pollo a 5. Y una ex presidenta te vende que la pobreza era de 5. Y mucha gente se lo come. Hoy es la bandejita de huesos. Ayer, los termosellados de José López. La versatilidad del envoltorio plástico acompaña los ciclos de la Argentina. El primer párrafo no es casual: para ganar las elecciones Cambiemos pondrá el acento en la corrupción y las mafias y el kirchnerismo en la situación económica. Se viene la batalla del termosellado de López contra la bandeja de Braun. Como diría Cristina: "Para que en las urnas el pueblo dictamine cuál de las dos imágenes es realmente la obscena".

¿Cómo le irá al Gobierno en las elecciones? Los votantes tienen texturas: hay votantes duros y blandos. Los duros son incondicionales y no cambian su preferencia, pase lo que pase. La gran pelea es por los votantes "blandos", esos que no aman ni odian y pueden migrar de lista.

Si acaso uno de estos votantes blandos quisiera experimentar sensaciones nuevas acompañando al Frente de Unidad Ciudadana de Cristina, se quedaría estupefacto viendo cómo Fernanda Vallejos, la primera candidata a diputada por la provincia de Buenos Aires, afirma que la corrupción es un invento de los medios y defiende a Boudou, que lo único que tiene en blanco es un médano. Del mismo modo, si un votante blando pensara en avalar al Gobierno, vería con preocupación el cierre de la empresa Pepsico, con cientos de despidos. Mil datos sobre repuntes leves de la economía no valen lo que una foto de una fábrica recién cerrada.

Además, ¿cuán dispuesto está ese votante a adherir a la teoría darwiniana que enuncia el Gobierno acerca de que sólo sobrevivirán las industrias más aptas? En la versión criolla y arraigada de la evolución de las especies no existe mutación genética adaptativa sino subsidio. La selección natural la hace el Estado. Y lo gigante no es la tortuga sino el dedo del presidente.

El populismo, que viene de comerse a la gallina ponedora, ahora se escandaliza por la bandeja con los restos. Hemos llegado a julio. Parafraseando a Lennon, la vida es eso que pasa mientras debatimos si la fuente de la igualdad proviene del Estado o del mercado.

No nos tocó el huesito de la suerte.

Te puede interesar

Enviá tu comentario

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.
Las más leídas