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Marcelo Bosch: "Desde el Mundial no tengo contacto con la UAR"

Bicampeón en Europa con Saracens, extraña jugar en los Pumas, pero respeta las reglas

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PARA LA NACION
Viernes 30 de junio de 2017
Marcelo Bosch, en Saracens
Marcelo Bosch, en Saracens. Foto: Matt Impey / wired photos
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Dicen que caminar por St. Albans es como retroceder cientos de años en el tiempo. Ubicada en los suburbios, a 20 minutos del corazón de Londres, la ciudad combina el atractivo de su arquitectura medieval con la tranquilidad del pueblo inglés. Quizás esto último haya llevado a Marcelo Bosch a instalarse con su familia. Junto a su mujer, Agustina, ven crecer sin preocupaciones a sus mellis, Valentino y Salvador, que dentro de poco van a cumplir dos años, y gozan de una calidad de vida sin igual. "Es Impagable. Ahora mismo estoy con mi perro, en el jardín y con una cerveza en la mano", describe el Chelo, que en unos días se irá de vacaciones a Biarritz, en Francia, donde alguna vez jugó.

Bosch se recupera de una temporada exigente y muy exitosa con Saracens. Por segundo año consecutivo se consagró campeón de la Champions Cup, el torneo de clubes más importante de Europa, lo mismo que hizo el Real Madrid en el fútbol. A los 33 años, una edad no menor en un deporte de tanto desgaste físico, el centro fue titular indiscutido en el club inglés, donde lo tienen como un referente. "Quería probarme a mí mismo que podía estar bien físicamente y en un buen nivel para seguir compitiendo", admite. Su exitoso presente lleva a lamentar su exilio en los Pumas, donde no juega desde que terminó el Mundial 2015 por desempeñarse en el Viejo Continente y no en el Súper Rugby.

-Ganaron dos copas internacionales y una liga en dos temporadas, ¿Cuál es el secreto?

-Es un poco de todo. A nivel organizacional es una gran empresa, con su CEO y presidente. Tenemos un staff de entrenadores impresionante, con un head coach y cinco técnicos que se basan en distintos aspectos. Y somos un grupo de jugadores de gran nivel, pero que tenemos hambre y ganas de seguir mejorando.

-Llevás cuatro años en un club exitoso. Pareciera que encontraste tu lugar...

-Sí, acá te ayudan para que te adaptes bien. Por ejemplo, a mi mujer la ayudaron para conseguirle trabajo y hay una guardería en el club, que funciona tres veces por semana y cuida a los hijos de los jugadores. Se crea un ambiente familiar y la ecuación hace que el jugador se sienta agradecido, identificado y quiera dejar todo para seguir siendo parte de esto.

-¿Cómo sigue tu futuro?

-Tengo contrato hasta junio de 2018. Recibí algún que otro contacto para ver si seguía en Saracens. Hay que ver, pero por el momento en el club están contentos conmigo, yo estoy contento y me queda una temporada más. Después comenzarán las charlas.

-¿Recibiste un llamado de la UAR?

-No, de otros clubes. No tuve contacto con la UAR. Sé que lo hizo con algunos jugadores, pero no es mi caso.

La voz de Bosch transmite serenidad, sin importar que el tema le agrade o lo perturbe. Cuenta que cada tanto intercambia mensajes o correos con algunos de sus ex compañeros, aunque la distancia cortó el contacto diario. Alguna que otra vez madrugó para ver a Jaguares en el Súper Rugby, una incursión que califica como positiva a pesar de los magros resultados. "Poniéndome en su lugar, quizá se encontraron que era más duro de lo que pensaban. Es una nueva experiencia en todo sentido y habrá sido difícil para ellos".

-¿Dudaste de ir a Jaguares cuando empezaba a armarse la franquicia?

-Te soy sincero: nunca me lo puse a pensar porque tampoco me ofrecieron algo desde la UAR. No sé si no lo habrán hecho porque me vieron muy centrado acá en Europa o porque no me tenían en sus planes. Igual, estaba muy contento acá, había sido padre y sabía que había que viajar muchísimo y, por el momento de mi vida, quizá no lo hubiese elegido.

-¿Te dolió haber tenido que dejar de jugar en los Pumas por la restricción?

-Y.Por supuesto que hubiese seguido. Jugar en los Pumas es algo súper especial y todavía tenía la capacidad para seguir formando parte del equipo, en un plantel de 30 jugadores

-¿Se podría hacer una excepción por caps jugados?

-Acá se hace o deshace como se quiere. Australia hizo una cláusula, llevó jugadores de muchísima experiencia que le sumaron mucho al equipo y llegaron a la final del Mundial. No sé si sumaría o no, pero por el momento parecería que en la UAR están convencidos de que es el camino por seguir. Les deseo lo mejor.

-¿Se terminó tu etapa en los Pumas?

-Mirá.En Saracens juega el Chipi Figallo y sé que está considerado para que vuelva en algún momento porque lo querrían para juegue el próximo Mundial. No tengo contacto con la UAR desde que terminó el Mundial.

-¿Creés que es por un tema de edad?

-Sé que tengo mis años y que cuando llegue el Mundial tendría 35. Hay jugadores que llegan a esa edad en un nivel impresionante y otros que no llegan a los 30. Hay jugadores de Jaguares que son más grandes y varios de mi camada que están considerados para el Mundial, pero de repente leés una nota donde dicen que tengo muchos años. Ahí te das una idea de que mucho en cuenta no me van a tener. Es respetable y no digo que esté mal.

-Las ganas tampoco te llevan a cerrar la puerta.

-Es que si hoy fuese convocado para jugar un partido mañana, ¡Por supuesto! No hay nada más lindo que ponerse la camiseta de Argentina.

-¿Hasta cuándo te ves jugando?

-Si me preguntás cómo me siento físicamente, hoy en día te digo que muy bien. Veo jugadores en mi equipo de 35 que siguen rindiendo e intento imitarlos para seguir jugando dos o tres años a este nivel. Trato de vivir el día a día, seguir disfrutando del rugby y aprendiendo. Eso para mí vale muchísimo.

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