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Negociar para vivir mejor, el deseo de los habitantes

Viernes 30 de junio de 2017
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Omar y Noelia, una de las familias que vive en el entorno del Elefante Blanco
Omar y Noelia, una de las familias que vive en el entorno del Elefante Blanco.

Entre las 75 familias que viven alrededor del Elefante Blanco, en la Manzana 27 bis de Villa Lugano, el clima es de incertidumbre luego de que la Defensoría Pública presentó un amparo contra su desalojo. Por un lado, aportó cierta tranquilidad frente a la pesadilla de tener que irse sin una reparación al desarraigo; a su vez, algunos vecinos temen que sea un escollo en el diálogo con las autoridades. Recuerdan que los primeros en acordar su partida fueron los más vulnerables, los que menos tenían para perder.

"No estamos en contra de que venga el Ministerio de Desarrollo Humano; va a traer muchos beneficios a la zona. Lo que queremos los que quedamos es tener un diálogo con el gobierno para llegar a un acuerdo que se pueda implementar para las 75 familias", cuenta Enrique "Tata" Galván, uno de los delegados vecinales.

A la conversación se suman varios vecinos, todos con cierta ansiedad por lograr un cambio para mejor. Surgen quejas sobre lo engorroso que resulta conseguir la cantidad de testigos que exige la Ciudad como paso previo a un acuerdo.

Juan Núñez es vecino de la manzana y conduce la radio barrial. "Me preocupa que se judicialice la situación. La radio es una ONG que trabaja con el Estado y, para desarrollar proyectos, no puedo tener instancias judiciales -dice-. Tanto la Justicia como el Estado tienen que encontrar las vías de diálogo que permitan que los vecinos que aún no arreglaron lo puedan hacer. Esperamos que el amparo no frene las negociaciones, a los vecinos no les conviene."

Núñez, padre de dos hijos, explica que muchas familias pudieron llegar a arreglos beneficiosos: "Están viviendo en mejores condiciones de lo que estaban", relata. El miedo de algunos es que se los intente sacar con un subsidio para un alquiler. "Acá, mal o bien, la gente tiene su casa", reflexiona.

Omar Fernández y Noelia Román son recicladores de cartón y viven en una casa de dos pisos. "Nos costó muchos años de trabajo construirla. Nos da bronca que le den subsidios a gente que llevaba poco tiempo acá y a nosotros no nos hagan ni una oferta. Si ellos quieren venir, que traigan soluciones y no problemas", se queja Noelia.

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