Si usted es una persona con dificultades visuales, navegue el sitio desde aquí

El casamiento de Messi: el barrio de la infancia del crack palpita la boda de su "hijo pródigo"

En Las Heras, todos recuerdan al jugador con afecto y las anécdotas están a la orden del día

SEGUIR
PARA LA NACION
Viernes 30 de junio de 2017 • 08:58
José es vecino de toda la vida de Messi
José es vecino de toda la vida de Messi. Foto: LA NACION / Romina Ferreyra
0

"¡Lucho, decile a tu hermana que se vaya para adentro! ¡Que no nos mire!". Así recuerda un vecino de la calle Estado de Israel al 500 a Lionel Messi : tímido e introvertido, siempre dispuesto a jugar a la pelota a menos que una presencia femenina lo intimidara.

Todos parecen tener algo para contar del crack que vivió ahí hasta los 13 años, en una casa humilde en la que pasaba no tantas horas del día: cuando no estaba en el colegio, estaba en su escenario, la calle, pateando una pelota de goma, de trapo, de lo que fuera. Algunos vecinos lo rememoran con una sonrisa, como si lo estuvieran viendo a unos pocos metros, pequeño, ensimismado en el juego; otros refunfuñan un poco -"ya vinieron periodistas de todo el mundo a preguntar", dicen- pero, finalmente, terminan largando su recuerdo una vez más, y se entretienen a medida que lo hacen.

cerrar

El fenómeno Messi no tiene explicación. Así, todos en esa cuadra cortada del barrio rosarino de Las Heras han aprendido a distinguir el alemán del ruso o el francés: una vez al mes, al menos un extranjero llega hasta allí para conocer la casa donde nació el mito, a preguntar si es verdad eso que leyó en una nota o en un libro, a alimentarse del recuerdo ajeno para construir la imagen mental del ídolo. Pero estos días han sido doblemente extenuantes para la memoria de los vecinos: decenas de medios locales, del país y del mundo, desfilaron por ahí en busca de los rastros del hombre que está a punto de unirse en matrimonio con la novia de toda la vida, Antonela Roccuzzo . Y que eligió volver a "su lugar" para hacerlo.

"Sigue siendo igual que siempre. Humilde, sencillo... Un pibe de barrio", recuerda José. Su casa está casi enfrente del hogar en el que creció Lionel. "El jugaba a la pelota en esta vereda, a la vuelta y en la otra cuadra. Y si los pibes no querían juntarse con él, jugaba igual, solo. Por eso, para mí fue una gran alegría enterarme que su sueño se estaba haciendo realidad".

Frente de la casa donde nació Messi
Frente de la casa donde nació Messi. Foto: LA NACION / Romina Ferreyra

Noemí muchas veces fue la encargada de "prepararle a leche" a Lionel, cada vez que él se cruzaba a jugar con sus sobrinos. "Venía a cumpleaños, a jugar a los videojuegos... Todas las fiestas las pasaban acá, aún después de que se mudaron a Barcelona. De hecho, muchas veces viene a pasar las fiestas acá. Lo que pasa que él se las ingenia para que nadie de la prensa se entere. Y ahí lo ves, los vecinos sacan los parlantes a la vereda, se arma el baile en la calle y él de bermudas y ojotas, como uno más", dice. Mientras tanto, Oscar, su marido, exhibe con orgullo una foto del capitán de la Selección junto a su hija, durante una de sus últimas visitas a Las Heras.

La casa de Ana María es la primera de la cuadra, apenas pegada al potrero en el que se un artista plástico del barrio pinta un mural en honor al vecino ilustre, ese que partió a los 13 pero nunca se terminó a ir del todo. "Al Leo lo conozco desde que nació", dice con orgullo ella, que vive en ese mismo lugar desde hace 42 años. "Mi hija es un poco más grande, pero iban juntos caminando hasta el colegio. Era un chico muy callado, tímido... Todo el tiempo lo veías jugando al fútbol con lo que tuviera a mano, con lo que encontrara. Yo siempre pensaba que era como de otro planeta", señala con una sonrisa.

cerrar

En esta nota:
Te puede interesar

Enviá tu comentario

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.
Las más leídas