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Llegó tarde, se metió donde no lo llamaron y lo felicitaron

El lunes pasado Martín llegó tarde y se fue antes del trabajo; sin embargo, nunca nadie le dijo nada

Lunes 03 de julio de 2017 • 00:44
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El tren se detuvo durante el viaje que hace todos los días en el tren San Martín, desde San Miguel hasta Retiro. Pasaban los minutos en la estación Bella Vista y -al contrario de lo que suele pasar, cuando nadie pregunta qué pasa y todos se quejan con sus pensamientos- Martín caminó hasta que encontró el motivo: una mujer acababa de romper bolsa en pleno vagón.

Martín siguió haciendo lo que nadie hace: se involucró. Le preguntó a los empleados de seguridad del tren y al guarda si habían llamado a alguien. “Están llamando al SAME”, le dijeron un poco de mala manera, como si se estuviera metiendo donde no corresponde. Desconfió. Sacó su teléfono y llamó a Pablo, que además de su amigo es el Secretario de Salud del municipio. “Mandá una ambulancia ya a la estación que una mujer acaba de romper bolsa”, indicó. Ya estaba seguro de que el llamado estaba hecho.

El tren siguió su camino, Martín llegó a la oficina y le contó a sus compañeros su anécdota del viaje. Todos los días cuenta alguna, pero ninguna con este peso. Unas horas después se enteró por el Twitter del intendente que Tiziano había nacido, y que tanto él como su mamá, Agustina, estaban bien. Era un tweet que aprovechaba una buena noticia para mostrar lo bien que funcionó el sistema de emergencias, pero que obviaba la parte en la que nadie se animaba a haber lo que había que hacer: llamar por teléfono. Una vez más lo llamó a Pablo y, otra vez, se metió: preguntó dónde estaban internados porque quería visitarlos.

Martín se fue antes y nadie le dijo nada. Si el trabajo empieza cuando se sale de casa, esta vez la oficina de Martín atendió a domicilio. Todo por haberse metido donde nadie lo llamó. Y lo bien que hizo.

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