Si usted es una persona con dificultades visuales, navegue el sitio desde aquí

Diez años después, Chile sabe jugar y también ganar

Sábado 01 de julio de 2017
PARA LA NACION
0
Foto: LA NACION

KAZÁN, Rusia.- 28 de junio de 2014. Minuto 118. Chile y Brasil empatan 1 a 1 por los octavos de final del Mundial de Brasil . Mauricio Pinilla saca un derechazo imponente desde la linea del área grande. Julio César está vencido. Parece gol, pero no lo es. Clank. Se escucha el ruido del caño. El arco tiembla. Definen en los penales. Patea Jara. Otro clank. Brasil a cuartos. Chile había jugado como nunca y había perdido como siempre.

El proceso de cambio iniciado en 2007 necesita un punto más de maduración. Ese año, la selección Sub 20 dirigida por José Sulantay llega a las semifinales del Mundial de Canadá sin recibir un gol. Mauricio Isla, Alexis Sánchez, Arturo Vidal y Gary Medel integran el plantel. En Toronto se cruza contra la Argentina de Romero, Mercado, Banega, Di María y Agüero. El equipo pierde el control rápidamente. Golazo de Di María y expulsión de Medel. La Argentina le gana 3-0 y luego se consagra campeón por última vez en la categoría.

En el mismo julio, la Roja mayor hace un papelón en la Copa América de Venezuela. El equipo juega feo. Sus futbolistas tienen problemas disciplinarios. Pierde 6-1 ante Brasil en cuartos. Los dirigentes despiden a Nelson Acosta. Harold Mayne-Nicholls (por entonces presidente de la ANFP) convence a Bielsa. El Loco Marcelo asume de seleccionador.

La aparición de una excelente generación de jugadores y la llegada de un entrenador con la capacidad y el conocimiento para potenciarlos sientan las bases para el crecimiento. Primero el equipo aprende a jugar: pressing en campo rival, ataque desplegado, defensa comprimida, protagonismo, juego vertical casi sin pausa.

Derrota a la Argentina en Santiago y se clasifica para Sudáfrica 2010, su primer Mundial desde Francia 98 con Salas y Zamorano. Gana los partidos que debía ganar, pero no pasa las pantallas de España y Brasil. Eliminado en octavos. Crece en el juego, pero aún le falta el gen competitivo de las instancias decisivas. Bielsa se va. Llega Claudio Borghi. Mas allá de un par de ajustes, repite el núcleo en la Copa América de Argentina 2011. Vuelve a fallar en un duelo de mano a mano. Venezuela lo saca en cuartos con dos goles de pelota parada.

Ese mismo año, Jorge Sampaoli conduce un excelente Universidad de Chile al título de la Copa Sudamericana. Ese equipazo amplia la base de la Roja con jugadores como Aranguiz, Marcelo Díaz y Eduardo Vargas. El técnico llega al seleccionado y lo clasifica a Brasil 2014.

Brilla en un amistoso contra Alemania, pero lo pierde. Impacta al mundo con una sandunga sobre España y lo elimina del Mundial. Domina a Brasil en su casa. Pinilla, clank, penales, afuera. El aprendizaje al juego tiene un recorrido bastante claro: una idea, futbolistas capaces y convencidos de su ejecución, variantes para cada contexto de partido.

El aprendizaje a ganar es otro proceso, que inevitablemente comienza con derrotas. Demanda un esfuerzo más mental que técnico o físico. La gestión de las emociones. El oficio para afrontar situaciones adversas. Y la suerte como imprescindible complemento.

En 2015, juega la final contra la Argentina de su Copa América. Impone condiciones en buena parte del encuentro. Casi lo pierde en la última acción. Van a penales. Los patea mucho mejor que su rival. Aciertan Fernández, Vidal, Aranguiz y Alexis.

Repite la dosis en Estados Unidos 2016. Ya tiene el chip. Mas allá de su versión futbolera, compite bien y siempre está a la altura. Arturo Vidal es el mejor representante de ese saber jugar y saber ganar.

28 de Junio de 2017. Chile y Portugal empatan 0 a 0 por la semifinal de la Copa Confederaciones. Arturo Vidal saca un derechazo imponente desde afuera del área. Clank. Martín Rodríguez toma el rebote. Parece gol. Otro clank. Definen en los penales. Claudio Bravo ataja los tres y pone a Chile en la final del torneo. Se cierra el círculo.

En esta nota:
Te puede interesar

Enviá tu comentario

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.
Las más leídas