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Dos decisiones judiciales le dan aire a Temer para sobrellevar sus denuncias

La justicia descomprimió la situación de aliados clave del presidente sospechados de participar en el esquema de pago de coimas de JBS; dispar acatamiento de una huelga

Sábado 01 de julio de 2017
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LA NACION
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Carteles y banderas en una de las manifestaciones de ayer contra el gobierno en las calles de San Pablo
Carteles y banderas en una de las manifestaciones de ayer contra el gobierno en las calles de San Pablo. Foto: AFP / Nelson Almeida

RÍO DE JANEIRO.- Gran alivio generó ayer en el gobierno brasileño la baja adhesión a la huelga general convocada contra las reformas económicas, mientras que dos decisiones judiciales fortalecieron la posición del presidente Michel Temer en el caso de sobornos del frigorífico JBS, justo antes de que la Cámara de Diputados defina si permite el juicio al mandatario, denunciado penalmente por corrupción en el marco del mismo escándalo.

De manera separada, dos jueces del Supremo Tribunal Federal (STF) sorprendieron con fallos que beneficiaron a dos aliados de Temer involucrados en el pago de coimas de JBS. Por un lado, el magistrado Edson Fachin, a cargo de las investigaciones de la operación Lava Jato, concedió la detención domiciliaria al ex diputado y asesor presidencial Rodrigo Rocha Loures, del oficialista Partido Del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB).

En mayo, Rocha Loures había sido filmado por la Policía Federal al recibir de emisarios del frigorífico una valija con 500.000 reales (150.000 dólares), que según la Procuraduría General de la República (PGR) eran sobornos destinados a políticos del PMDB, entre ellos el propio Temer.

Fue por esa acción que el procurador general de la República, Rodrigo Janot, presentó el lunes último una demanda penal por corrupción pasiva contra el presidente, que ya se tramita en la Cámara de Diputados y debería ser autorizada o rechazada en las próximas semanas.

El mismo juez Fachin había determinado entonces el apartamiento de Rocha Loures de su cargo de diputado y ordenado su detención. Ayer, sin embargo, aceptó el pedido de la defensa del ex legislador de que se le coloque una tobillera eléctrica y se le permita esperar el juicio bajo arresto domiciliario.

El presidente de Brasil, Michel Temer
El presidente de Brasil, Michel Temer. Foto: Reuters / Archivo

Las nuevas condiciones de detención de Rocha Loures -apodado "el hombre de la valija"- quitan presión sobre Temer, quien temía que su ex consejero pudiera firmar un acuerdo de delación premiada con la justicia a cambio de mejoras en su situación legal.

Por otra parte, el juez del STF Marco Aurelio Mello, rechazó el pedido de la PGR para que sea arrestado el senador Aecio Neves, del Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB), principal socio político del gobierno de Temer, quien había sido grabado al solicitar dos millones de reales (650.000 dólares) al dueño de JBS, Joesley Batista. En la misma sentencia, el magistrado señaló que Neves podrá retomar sus actividades en el Senado, de las cuales había sido apartado por el escándalo.

"Recibo con absoluta serenidad la decisión del juez del STF, de la misma forma como acaté de manera resignada y respetuosa la decisión anterior. Siempre creí en la justicia de mi país", señaló Neves, quien fue candidato presidencial en 2014.

Los fallos, emitidos justo antes de que el STF comience su receso invernal de un mes, dejaron perplejos a los brasileños y aumentaron las dudas sobre las chances de que efectivamente Temer llegue a ser juzgado por la Corte. Se requiere de un respaldo de dos tercios de la Cámara de Diputados (342 de 513) para que la denuncia por corrupción contra Temer que presentó esta semana el procurador Janot sea considerada por el STF.

La demanda ya se encuentra en la comisión de Asuntos Constitucionales y de Justicia de Diputados, donde será debatida en las próximas dos semanas antes de que pase al plenario de la Cámara.

En tanto, más tranquilidad trajo para el Palacio del Planalto la escasa aceptación que tuvo ayer la huelga general en rechazo de las reformas laboral y jubilatoria.

Era el segundo paro en la gestión de Temer, luego de la paralización del 28 de abril, y había sido convocado por las mayores centrales sindicales, el opositor Partido de los Trabajadores (PT) y los movimientos sociales.

Para neutralizar la medida de fuerza, a último momento el gobierno prometió a los sindicatos que no incluirá en su reforma laboral la propuesta de quitar las contribuciones sindicales, y dos de las centrales, Fuerza Sindical y la Unión General de Trabajadores, retiraron su apoyo a la huelga.

Fue una jugada clave, ya que de estas dos centrales dependen los gremios del transporte en San Pablo y Río de Janeiro, las dos principales ciudades del país, donde al final los colectivos, el metro y los trenes funcionaron sin mayores inconvenientes.

De cualquier manera, firme en sus reclamos, la Central Única de Trabajadores (CUT), militantes petistas y de los movimientos sociales, realizaron bloqueos en las mayores vías de acceso de San Pablo y Río, y protagonizaron grandes manifestaciones, algunas con enfrentamientos con la policía.

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