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Construcción, alimentos y automóviles, los sectores que están reanimando la industria

La obra pública, planchada el año pasado, y el campo comenzaron a dar vitalidad a algunos rubros fabriles; el Gobierno y las empresas, cautelosos

Sábado 01 de julio de 2017
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LA NACION
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Construcción, alimentos y automóviles, los sectores que están reanimando la industria
Construcción, alimentos y automóviles, los sectores que están reanimando la industria. Foto: AFP / Archivo

Anteayer a las 10.15 (hora argentina), el CEO de Ternium, Daniel Novegil, comenzó su presentación en el Museo Guggenheim de New York. Allí enfrentó a los bancos y fondos de inversión más importantes del planeta con sus perspectivas para el negocio del acero (un termómetro de la industria) y de la economía argentina. "Nuestra demanda de acero en la Argentina llegó a un piso a mediados de 2016 y desde entonces ha ido recuperándose gradualmente", relató el ejecutivo. "Ya vemos un 10% de crecimiento [para el consumo de acero] para este año y esperamos otro 10% para 2018. Confiamos en que el PBI crezca alrededor de 3% en 2017 y otro 3% el año que viene".

El sector más golpeado durante la recesión del año pasado, la industria, comienza a mostrar signos de vida apuntalados por el derrame de la construcción (la obra pública), los alimentos, el campo, y el sector automotor, gracias a una muy leve mejora de la demanda brasileña.

Foto: LA NACION

El primer "brote verde" tras 15 meses de semáforos en rojo llegó anteayer, con la difusión del Estimador Mensual Industrial (EMI) del Indec, que reflejó en mayo un aumento interanual de 2,7 por ciento. Pero ya había algunas pistas previas: en cinco meses del año, las exportaciones industriales subieron 8,4% en cantidad; el primer crecimiento de producción de autos desde enero (13,8%, según Adefa) se dio en mayo; sin tomar en cuenta el complejo oleaginoso (que en 2016 sobreliquidó stocks tras la devaluación), la industria alimenticia se expandió un 1,9%, según la Copal; la demanda industrial de la energía eléctrica creció 6% y las ventas de motos avanzaron 42% en el primer cuatrimestre, entre otros.

Pero no todas fueron buenas noticias. Por la caída del consumo interno y la mayor cantidad de bienes de consumo importados sufrió, sobre todo, el sector textil, mientras que por los mayores impuestos y el contrabando, lo hizo el del tabaco.

El Gobierno, economistas privados e industriales piden cautela. Nadie vislumbra un rebote para este año mayor al 1,5%. Por otro lado, todas las visiones coinciden en que ese aletargado avance será heterogéneo -diferirá por subsectores-, muy lento, desde un nivel muy bajo y poco intensivo en empleo, impactado además por el "hoarding", un fenómeno rescatado por el Gobierno por el que las empresas, pese a un crecimiento, buscan aprovechar más eficientemente sus recursos y por eso contratan por goteo.

Según el Sistema Integrado Previsional Argentino, entre abril de este año y de 2016 hay 36.600 trabajadores menos en la industria. La buena noticia es que desde marzo se frenó la expulsión de empleados registrados en ese sector si se mira el neto entre despedidos y contratados.

"Es bueno. Confirma lo que dicen nuestros economistas", estimó a LA NACION Miguel Acevedo, presidente de la Unión Industrial Argentina (UIA) cuando se le mencionó el dato industrial de mayo del Indec. "Hay que ser cautelosos", completó Diego Coatz, director ejecutivo y economista jefe de la UIA. Recordó que el año pasado la caída fue grande, de 4,6%, por lo que la base de comparación es muy baja (los retrocesos más profundos de 2016 fueron en junio y octubre). "Lo positivo es que el sector encontró un piso y empieza a recuperarse", dijo. El experto pronosticó un crecimiento muy lento.

"Hay un poco de todo", comentó Martín Etchegoyen, secretario de Industria, a este medio. "El dato es muy bueno porque es el primero positivo en mucho tiempo. La velocidad de recuperación dependerá de Brasil", agregó el funcionario, que presentó en el Congreso la ley de Compre Argentino para atar grandes proyectos de infraestructura a las pymes locales. Además el Gobierno trabaja en mesas sectoriales temas de competitividad.

La obra pública, planchada en 2016, es hoy la gran impulsora de la construcción (creció más de 10% entre marzo y mayo) y, por transitividad, de la industria. Ese pujante sector, el agro (con más ventas de fertilizantes y agroquímicos gracias a la mejor cosecha de maíz y trigo), la industria automotriz (con un alza muy moderada por Brasil), la maquinaria agrícola, la línea blanca y las inversiones en Vaca Muerta, según Abeceb, impulsan la expansión este año de la producción de acero crudo, largo y plano.

El principal subsector industrial, alimentos, muestra heterogeneidad. La producción de carnes, molienda y yerba crece en los primeros cinco meses, mientras bebidas y lácteos caen. Este año ese sector crecería muy tibiamente, como la industria.

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