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Arranca Wimbledon: Del Potro busca acelerar en una temporada paciente y opaca

A una década de su debut en el All England, el tandilense tiene buenas sensaciones sobre el césped inglés, un escenario donde logró el bronce olímpico en 2012 y llegó a las semifinales en 2013

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LA NACION
Domingo 02 de julio de 2017
Del Potro y su debut en Wimbledon hace diez años
Del Potro y su debut en Wimbledon hace diez años.
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LONDRES.- Desde la estación Southfields de la línea District hasta Wimbledon no hay más de 15 de minutos caminando a buen ritmo. Las vidrieras de los comercios, sean supermercados, cafeterías, restaurantes o casas de ropa deportiva o de fiesta, están decoradas por pelotitas amarillas, fotos de leyendas y artistas de las raquetas, y cintas verdes y púrpuras (los emblemáticos colores del certamen de tenis más importante del mundo). En el trayecto sobre la pintoresca Church Road todo luce impecable; el césped, el frente de las casas, los autos correctamente estacionados. Hasta los que acampan para tratar de conseguir los valiosos tickets no se dejan dominar por la ansiedad y aguardan, en fila y ordenados. Durante los últimos metros, cuando las piernas empiezan a pesar por el zigzagueo en desnivel, ya se pueden oír peloteos y hasta los quejidos de algunas tenistas al golpear las pelotitas. Este lunes se levantará el telón sobre el césped sagrado y todos ensayan movimientos sobre la superficie que obliga a jugar semiagachado y muchas veces de sobrepique.

Ya una vez dentro del mágico complejo del tercer Grand Slam de la temporada, hay que restregarse los ojos varias veces para entender la situación. En una de las canchas de práctica, se entrena Juan Martín del Potro, y el que está a pocos metros suyo es Franco Davin, el hombre que lo acompañó durante ocho años y con el que ganó 18 de sus 19 títulos ATP. Lo curioso es que el vínculo entre ellos se rompió a mediados de 2015, cuando el futuro del tenista era una incertidumbre total después de tres cirugías de muñeca izquierda en 15 meses y cuando Davin, por una opción de vida, había decidido radicarse junto con su familia en Miami. Unos pasos dentro del Aorangi Park, más cerca de la escena se logra explicar lo que ocurre: el rival de práctica de Del Potro es el italiano Fabio Fognini, el actual "pupilo" de Davin.

Del Potro y Davin mantienen la comunicación por WhatsApp y en los últimos días, ya instalados en Londres, habían acordado un ensayo en equipo. En una decisión, al menos curiosa, el campeón del US Open 2009 continúa sin coach. A Wimbledon llegó junto con uno de sus kinesiólogos, Germán Hünicken, y su amigo Santiago Quirno, capitán del equipo del Tenis Club Argentino. Como si faltara algún "ex" más en la mañana plomiza, en la terracita de la cancha 3, el italiano Ugo Colombini -manager internacional de Del Potro durante muchos años-, seguía todo con atención. "Sólo falta Martiniano (Orazi, el ex preparador físico", bromea Colombini, que se disculpa pero prefiere no hacer declaraciones sobre Del Potro.

La práctica entre Del Potro y Fognini dura aproximadamente una hora. Luego de varios ejercicios combinando saques, voleas, tiros planos y con slice, terminan jugando un puñado de games. Al argentino no se le advierten signos de la molestia en la zona del pubis que lo llevó a decidir bajarse de los torneos sobre césped que había proyectado jugar antes de Wimbledon: s-Hertogenbosch y Queen's. "Me gustaría llegar muy lejos. Las expectativas siempre son las mejores en este torneo. Tengo ganas de quedarme muchos días", había comentado hace unos días en el Facebook del certamen que en total repartirá 31.600.000 libras ($ 678.572.000) y que le entregará 2.200.000 libras ($ 47.242.400) a cada campeón individual. Después de comer y de un descanso breve, la rutina de Del Potro se repetirá, pero con el zurdo Feliciano López, flamante ganador en Queen's a los 35 años.

Se cumple una década del debut de Del Potro en Wimbledon. En 2007, con 18 años, desde el puesto 56º del ranking y entrenado por Eduardo Infantino, le tocó presentarse en el court 16 ante el italiano Davide Sanguinetti (por entonces, 105º) y lo derrotó por 3-6, 6-3, 6-4 y 6-4. En la segunda rueda se midió, por primera vez, contra uno de sus mayores referentes: Roger Federer. El suizo no tuvo obstáculos: triunfó 6-2, 7-5 y 6-1. Aquel Del Potro era bastante distinto al que poco tiempo después se cimentó en el tour. Tenía menos masa muscular, aún cargaba con inseguridades con su cuerpo de dos metros y acarreaba algunas alergias. Utilizaba bandana para sostener el cabello largo. El Del Potro actual, que en septiembre próximo cumplirá 29 años, es muy distinto de aquel. Tras evaluar seriamente el retiro en 2015 y protagonizar un retorno cinematográfico en 2016, todavía no logró acelerar esta temporada. Por una u otra cosa, lesiones y problemas familiares, compitió mucho menos de lo pensado: acumula 13 victorias y 7 derrotas en 2017. Su mejor tarea fue en el Masters 1000 de Roma, donde alcanzó los cuartos de final (en el ATP 250 de Delray Beach llegó a las semifinales, pero la categoría de sus rivales en el Foro Itálico fue superior).

El talentoso australiano Thanasi Kokkinakis (21 años, actual 478º, pero ex 69º) poco a poco parece ir despertando de la pesadilla de las lesiones. Hace unos días, en la 1ª rueda de Queen's, venció a Milos Raonic, 7º del mundo. Kokkinakis no es un rival que Del Potro, el 29º preclasificado, hubiera preferido para el debut en su octavo Wimbledon, pero no puede darse el lujo de seleccionar. Los valiosos recuerdos en el All England (bronce en los Juegos de Londres 2012 y semifinales de Wimbledon 2013) entusiasman e impulsan a Del Potro, la carta principal de los siete argentinos del cuadro individual. En el horizonte se observan el letón Ernests Gulbis (potencial 2ª rueda) y Djokovic (3ª). Pero para pensar en el serbio aún falta muchísimo. Mientras, Wimbledon termina de perfeccionarse para ser el centro del mundo tenístico durante las próximas dos semanas.

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