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Laguna Larga: el pago chico que se hizo grande para la vuelta de Dybala

A 50 kilómetros de Córdoba, el crack de Juventus jugó un partido a beneficio en su pueblo natal, revolucionado por la dybalamanía

Domingo 02 de julio de 2017
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PARA LA NACION
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Un partido distendido con la presencia este
Un partido distendido con la presencia este. Foto: Diego Lima

LAGUNA LARGA, Córdoba.- Por un rato, la cancha del Sportivo Laguna Larga tuvo la misma cantidad de camisetas de Juventus por metro cuadrado que el Allianz Stadium de Turín. Es parte del fenómeno Paulo "La Joya" Dybala en su pueblo natal, 50 km al sudeste de la capital provincial. Ayer regresó para jugar un partido a beneficio con su fundación "Sonrisas" y hubo "dybala manía".

Casas bajas, calles anchas, unos 8000 habitantes, muchas bicicletas que se mezclan con las 4x4 (producto de la "sojamanía") y la cara de Paulo colgada en los postes de alumbrado de la avenida principal, Hipólito Yrigoyen, donde a 400 metros de la cancha está "La Favorita", el local de quiniela que su familia atendió toda la vida. En la casa ahora vive Gustavo, su hermano mayor, y en estos días hubo procesión de chicos con camisetas para que "La Joya" le ponga la firma; muchos consiguieron una selfie con él.

Faltan tres horas para el partido y un grupo de muchachos entra a jugar el 028. "¿Sabes por qué?" le preguntan a Karina, la empleada. "Porque es Paulo en los números". Al 21 -el de la camiseta- ya le apostaron otros.

En la calle andan muchos adolescentes con el pelo como su ídolo. "Me hace vender", dice a la nacion Julián, el peluquero que le cortó hasta los 10 años, cuando se fue a Instituto. "Hasta entonces usaba un desmechado normal; venía siempre con Martín, 'el Colo' y la pelota. Se cortaba uno y los otros acompañaban". Hace unos años que va a un amigo peluquero en Río Segundo; esta semana ya lo visitó.

El partido rompió con la rutina tranquila de los sábados a la mañana en el pueblo; desde temprano las familias enfilan para la cancha. Termo, equipo de mate y sillones; camiseta y banderas. En la terminal -frente a la casa de Paulo- los colectivos llegan con más pasajeros que de costumbre.

Adolfo, "la Chancha", papá de Paulo, es una figura permanente en su vida -mira al cielo y le dedica los goles- y en la del pueblo. Los vecinos recuerdan cuánto se sacrificó para llevarlo tres días a la semana a entrenar a Instituto y cuánto sufrió la familia cuando murió. Paulo tenía 15 años y se volvió de Córdoba; fue a préstamo al otro club de Laguna Larga, Newell's Old Boys.

Aunque toda la fiesta de ayer era en la casa del eterno rival -del que lo separan las vías del ferrocarril y unas 15 cuadras- en los próximos días Paulo irá a conocer el mural que le están pintando en el lateral de la tribuna. "Es el ídolo del pueblo, cómo no lo vamos a homenajear -señala Adolfo, un rojinegro-. Lo decidimos hace un mes y ya está casi terminado".

Facundo cumple hoy 9 años y pidió como regalo venir al partido. Llegó con su papá desde Villa Nueva, a unos 90 kilómetros; de yapa compraron una camiseta de la Juve. "Festeja los goles como Paulo", cuenta el padre.

Son muchos los hinchas de Instituto que andan por Laguna Larga; sus banderas y camisetas se mezclan con las de Juventus. Darío Franco, el DT que confió en Paulo en ese club, ayer lo acompañó en el partido, en el que también estuvieron -entre otros- Brian Sarmiento (ex Banfield), Emiliano Rigoni (Independiente), Matías Suárez (Belgrano), Juan Iturbe (Torino, Italia), el basquetbolista Facundo Campazzo y los cantantes Axel, Facundo Toro y la "Pepa" Brizuela. Cinco mil personas los aplauden.

En la conferencia de prensa Paulo, que aclaró que no hablaría de la Selección Argentina ni de Juventus, bromeó con su posible regreso a Instituto para ayudarlo en el ascenso.

Gastón llora de emoción mientras espera acercarse a Paulo. "¿Lo voy a ver de cerca?" pregunta a su maestra. Está parado a tres metros y termina abrazándolo; es integrante del taller terapeútico "Vivir mejor" al que la fundación "Sonrisas" le construirá parte de las instalaciones.

"Siempre está bueno volver" reitera Paulo cuando le preguntan cómo se siente ahora, cuando ya no puede andar tan tranquilo por el pueblo. "Fue emocionante, como seguramente será ahora", es el guiño para responder cómo se sintió jugando la semifinal de la Champions frente a Barcelona de Leo Messi y la final frente al Real.

No se cansa de agradecer a su familia y a la "perseverancia" de su papá para que a él le fuera bien. Alicia, su mamá, se mudó a Italia con él; Mariano (su otro hermano) vive en España. "Son una familia muy unida y muy querida", apunta Nelly y orgullosa agrega: "Paulo es como un nieto para mí".

Su camiseta de séptima división del Sportivo la tiene Agustín Scorza, uno de sus amigos del alma. Ayer cerró a media mañana su comercio de computación. Como todo el pueblo, tenía una cita impostergable.

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