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Hong Kong desafió al régimen chino con una masiva protesta

Unas 60.000 personas exigieron a Pekín una mayor apertura democrática; Xi advirtió que no tolerará las disidencias

Domingo 02 de julio de 2017
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Foto: AP / Vincent Yu

HONG KONG.- Una serie de protestas para exigir una mayor apertura democrática acompañaron ayer las conmemoraciones del 20° aniversario del retorno de Hong Kong a la soberanía china por parte de Gran Bretaña, celebrado con una ceremonia de izado de banderas y coronada por un rotundo discurso del presidente chino, Xi Jinping.

Las fuerzas de seguridad impidieron a un grupo de manifestantes acceder al recinto cercado en el puerto de la ciudad, donde se celebraba la ceremonia cerrada al público. Las protestas de los manifestantes -que los organizadores cifraron en 60.000 personas y la policía en 14.500- fueron interpretadas también por los analistas como un llamado a reducir la influencia de China en la ciudad.

Muchos de ellos mostraron su indignación por el discurso de Xi. "Cualquier intento para poner en peligro la soberanía y seguridad de China, desafiar el poder del gobierno central y la autoridad de la Constitución de Hong Kong es un acto que cruza la línea roja y es absolutamente inadmisible", advirtió el presidente.

"Desde su vuelta a la madre patria, Hong Kong ha mantenido prosperidad y estabilidad", continuó Xi. Además, se comprometió a cumplir con las condiciones especiales de Hong Kong bajo la doctrina "un país, dos sistemas", que permite al territorio disfrutar de libertades impensables en el resto del país, como independencia judicial o libertad de expresión.

La fórmula fue la idea con la que el Partido Comunista Chino (PCCh) consiguió recuperar Hong Kong en 1997, al garantizar así a los habitantes y a Gran Bretaña que la región mantendría el sistema bajo el que había funcionado como colonia durante más de 150 años. Pero esos derechos se han visto avasallados en los últimos años y algunos compromisos que el régimen comunista hizo cuando recuperó Hong Kong no se cumplen, como garantizar el sufragio universal. Asimismo, varios incidentes reforzaron los temores respecto a la intromisión de China, en especial la desaparición en 2015 de cinco libreros conocidos por publicar obras salaces sobre los dirigentes chinos.

Lejos de referirse al tema, Xi ofreció la ayuda y fuerza económica del país como oportunidad para revitalizar Hong Kong, en un momento en el que el precio de las viviendas ahoga a sus habitantes y su competitividad internacional se derrumba. "Crear deliberadamente diferencias políticas y provocar confrontación no resolverá los problemas. Al contrario: sólo impedirá severamente el desarrollo económico y social de Hong Kong", insistió el mandatario.

Además, ayer asumió la nueva jefa de la administración del ejecutivo, Carrie Lam, que fue designada, como sus antecesores, por un comité electoral leal a Pekín y, por lo tanto, ya ha sido catalogada como la "marioneta del régimen chino" por muchos hongkoneses.

Agencias DPA, ANSA y AFP

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