Si usted es una persona con dificultades visuales, navegue el sitio desde aquí

Alfredo Rosso viaja hasta 1977 en 20 programas

Comenzó como una columna, pero su programa La casa del rock naciente (Rock &Pop) ya es toda una institución radial

Lunes 03 de julio de 2017
SEGUIR
PARA LA NACION
0
El periodista de rock, un referente en la materia
El periodista de rock, un referente en la materia. Foto: Soledad Aznarez

¿Veinte años no es nada? Depende del caso... La historia de La casa del rock naciente contradice esa célebre frase del tango "Volver". Básicamente porque en estas últimas dos décadas pasaron muchas, muchísimas cosas en el notable programa radial que Alfredo Rosso conduce en Rock & Pop (FM 95.9), los sábados y domingos, de 8 a 10.

Siempre comprometido con su trabajo y dueño de una energía singular, Rosso ha decidido celebrar con una serie de programas especiales (veinte, justamente), que conviene no perderse por su variedad y riqueza. El foco puede ser el año 1977, con la explosión del punk en Inglaterra y lo que ocurría en el panorama musical de la Argentina en esa misma época, la escena del rythm & blues inglesa de los 60 (Alexis Korner, The Rolling Stones, The Animals, el grupo británico que popularizó "The House of the Rising Sun", clásico del folk que inspiró el nombre del ciclo), la psicodelia o la generación rockera de La Cueva, el famoso reducto del Once que cerró sus puertas no hace tanto. Ideal para nostálgicos, pero también para jóvenes ávidos de información clara, ágil y bien contextualizada.

La casa del rock naciente empezó como una columna diaria de ¿Cuál es?, el programa que Mario Pergolini condujo hasta 2011 en Rock & Pop. "La idea era que cada columna tuviera su propia característica: los lunes, un álbum clásico; los martes, una celebración del blues de Chicago; los miércoles, la historia de una gran banda y sus afluentes; los jueves, un género musical, y los viernes, en vivo, hablábamos de algún momento importante del rock argentino con Mario y Eduardo De la Puente", recuerda Rosso, pionero del periodismo de rock, que trabajó en revistas como El Expreso Imaginario, La mano y Rolling Stone.

En 2000, Quique Prosen, por entonces a cargo de la gerencia artística de la emisora, le propuso hacer una programa propio, y arrancó los domingos, a la noche. Siempre con su pareja Noemí Hakel en la producción, Rosso consolidó el proyecto con la estrategia de programar un tipo de música que no suena habitualmente en la radio y sumarle un entorno informativo. "Voy de Captain Beefheart al krautrock y de grupos de culto del rock argentino a la escena independiente contemporánea. Puedo contar cómo se hizo Good Vibrations, de los Beach Boys, o «Héroes anónimos», de Metrópoli, cuando se puede, con la palabra de los que hicieron el tema elegido, incluso. O hago programas conceptuales: la vinculación del rock con Edgar Allan Poe o la relación entre el rock y los zapatos («Zapatos de gamuza azul», por Moris; «The Angels Wanna Wear My Red Shoes», de Elvis Costello; «Mis botas de rock», de Vox Dei). Tengo la sección Viaje inaugural, dedicada a primeros discos que hicieron historia, como el debut de Almendra o Marquee Moon de Television. En fin, un menú variado y condimentado con data que le permite al oyente situar lo que está escuchando."

Pero más que abrumar con una catarata de datos imposible de seguir, Rosso se suele centrar en la creación de climas: "Cada vez me interesa menos el enciclopedismo -explica-. Ya no vale la pena contar en qué año nació David Bowie o cuándo editó tal disco. Hoy eso lo encontrás muy rápido en Internet. Prefiero armar una sección con buenos letristas de grandes bandas. Otra convicción importante: para mí no existen la música nueva y la vieja. John Lee Hooker está tan vigente hoy como Jack White".

Decano del periodismo de rock nacional, Rosso también tiene su propia lista de referentes: "Miguel Grinberg, un pionero que en los 70 escribía de rock en el diario La Opinión; Juan Carlos Kreimer, quien hizo las liner notes del primer disco de Manal y el primer libro de historia del rock argentino, Agarrate, y Daniel D'Almeida, que publicaba en la revista Pelo. De afuera, Nick Kent, Lester Bangs y Charles Shaar Murray", enumera.

Su primer contacto con la música fue gracias a Enrique, un tío que trabajaba en Odeón, sello subsidiario de EMI. Gracias a él conoció a los Beatles, los Shakers y los Hollies. "Fueron mis primeros descubrimientos -recuerda-. Después, fui un caso de manual: el primer simple que tuve fue "La balsa", de Los Gatos, y el primer álbum que compré, Sgt.Pepper. Empecé a frecuentar la Galería Alvear para comprar vinilos importados hasta que tuve mi propia disquería, El Agujerito, en la Bond Street, donde trabajé entre el 85 y el 94 con Noemí, Claudio Kleiman, Sergio Marchi y Marcelo Montolivo, un muy lindo equipo. Me gustaba mucho asesorar a la gente con la música que me copaba. Y años más tarde tuve la satisfacción de encontrarme con clientes que me lo seguían agradeciendo."

Con la vasta experiencia profesional que atesora, Rosso es toda una autoridad para trazar un diagnóstico sobre el estado del periodismo musical. "Hace unos años era un poco más pesimista, pero apareció una camada de gente joven que hace las cosas muy bien. Pienso en medios online, como Indie hoy, que están bien escritos y llenos de ideas. Hubo un recambio generacional con chicos y chicas que dominan a la perfección el idioma y las problemáticas actuales."

Te puede interesar

Enviá tu comentario

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.
Las más leídas