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No hay búsquedas efectivas de los vehículos con pedido de secuestro

En la mayoría de los hechos graves se descubren casos de delincuentes que circulan durante días en autos robados; los datos se cargan en las bases informatizadas, pero prácticamente no se hacen chequeos en las calles

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LA NACION
Lunes 03 de julio de 2017
Los pórticos para el monitoreo de patentes aún no cuentan con funcionalidad total
Los pórticos para el monitoreo de patentes aún no cuentan con funcionalidad total. Foto: Fabián Marelli
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Las investigaciones de cuatro homicidios ocurridos en el último mes revelaron que los autos usados por los delincuentes para cometer esos crímenes habían sido robados entre una semana y 15 días antes y circularon con ellos impunemente, sin que nadie los detuviera. Lo que quedó al descubierto es que, excepto que tengan un localizador satelital, no se busca activamente los coches robados o con pedido de secuestro.

Según las compañías de seguros, en la Argentina cada año son sustraídos unos 45.000 autos. Casi el 60%, en el conurbano. Según la policía bonaerense, la cifra de robos y hurtos de vehículos bajó 30% en el primer semestre de este año con relación al mismo período de 2016.

El 10 de junio pasado, Josefa Eva Carrozzieri, de 66 años, y su esposo, Braulio Herrera, de 67, fueron asesinados en Temperley por delincuentes que los llevaban cautivos en un Peugeot 208 negro que había sido robado el 17 de mayo en Adrogué. La policía encontró el vehículo cuando los delincuentes chocaron contra un árbol en Calandria y República Argentina. El resultado fue trágico: adentro estaban los cuerpos sin vida de Josefa y de Braulio. También murió uno de los secuestradores.

Dos días después, el comerciante Eduardo Herrlein, de 61 años, fue asesinado cuando se resistió a un robo en su comercio de Villa Ballester. Lo dos delincuentes que lo mataron de un tiro a plena luz del día huyeron en un Peugeot 208 que había sido robado el 25 de mayo en Villa Devoto y tenía pedido de secuestro solicitado por la comisaría 47». Veinte días después del robo, horas después de homicidio, el auto apareció abandonado en la villa Loyola, de San Martín.

El miércoles pasado, entre tres y cuatro asaltantes sorprendieron al sargento de la Policía de la Ciudad Carlos Eduardo Roldán, de 58 años, cuando llegaba a su casa en Salcedo al 1000, Wilde. El oficial se enfrentó con los delincuentes que habían entrado en su casa; logró matar a uno de los ladrones y herir a otro, pero a costa de su propia vida.

Un auto con localizador, recuperado en Flores
Un auto con localizador, recuperado en Flores. Foto: Policía de la Ciudad

El asaltante herido terminó en una sala de Monte Chingolo, adonde lo llevó un cómplice en un Citroën Picasso que, más tarde, fue hallado en Corvalán y Guido, Lanús. La policía estableció entonces que había sido robado a un vecino de Banfield el 19 de mayo. Más de un mes antes.

Los tres casos tienen, pues, un denominador común que puede extrapolarse a muchos otros hechos: hay pedidos de secuestro de los autos robados, pero no hay búsquedas activas; los hallazgos se producen, fundamentalmente, porque los delincuentes los abandonan después de un crimen o los descartan.

Cuando una persona denuncia el robo de su auto, los datos del vehículo se cargan en una lista donde figuran los rodados con pedido de secuestro. Habitualmente, esa información se pasa por radio a los móviles que recorren la jurisdicción, informaron fuentes policiales.

Más que para que la policía busque el coche, el damnificado realiza la denuncia para dejar constancia de que ya no tiene en su poder el rodado y, así, desligar responsabilidades ante un choque, heridas a un tercero o un hecho delictivo. Además, es una instancia necesaria para la reposición de la unidad por parte de la compañía de seguros.

Las opciones

La búsqueda activa por parte de la policía se concreta en las 24 horas posteriores a la radicación de la denuncia y depende exclusivamente del factor humano; esto es, la atención que preste el agente de calle.

Las únicas búsquedas activas reales se pueden realizar con los móviles de la Policía de la Ciudad que poseen cámaras lectoras de patentes que cruzan los datos obtenidos en el terreno con una base en la que se carga la información de los vehículos con pedido de secuestro. "Fuera de la aplicación de esta tecnología, el factor humano es muy importante para encontrar un coche. Un comisario advierte si el personal trabaja de acuerdo a los pedidos de información que solicita por haber visto autos de alta gama conducidos por personas que no tienen el perfil típico del propietario de un rodado de ese valor. También se realizan consultas cuando un vehículo de alta gama es visto en una zona de villas o de desarmaderos a cielo abierto", explicó a LA NACION un jefe policial que solicitó mantener su nombre en reserva.

La otra forma de búsqueda aplicada por la policía es la de realizar controles en avenidas o en calles en toda la región metropolitana. En esos retenes, los uniformados solicitan a los conductores la cédula verde y cotejan el número que figura en ese documento con la patente. Para que estos operativos sean efectivos los policías deben realizar las consultas por handies con el fin de verificar si el vehículo tiene pedido de secuestro o impedimento para circular. Si esa consulta no se realiza, el policía puede estar ante un auto robado y no advertirlo.

Algo similar ocurre con los pórticos instalados en diversos lugares de la ciudad de Buenos Aires, que poseen lectoras de patentes aunque el sistema todavía no tiene el software necesario para cruzar esa información con la base de datos de vehículos con pedidos de secuestro. Eventualmente se podrá saber si un auto robado pasó por el pórtico. Nada más.

Además de las lectoras de patentes con las que cuentan algunos móviles de la Policía de la Ciudad, la única tecnología aplicada a la búsqueda activa de los vehículos robados es privada y se vale de los localizadores satelitales. El tiempo de recuperación de un vehículo para alguna de las empresas dedicadas a estas operaciones es de 40 minutos desde que se comunica el robo.

En estos casos, la empresa envía personal en moto hasta el lugar señala el localizador. Cuando la zona es peligrosa o los delincuentes aún están en posesión del vehículo, se convoca a la policía. Así ocurrió este fin de semana en Baldomero Fernández Moreno y San Pedrito, en Flores, donde efectivos de la comisaría 38» persiguieron a los ocupantes de un Audi A3 que había sido robado minutos antes, en Caballito. Hubo una persecución hasta que el Audi chocó con un Citroën Aircross en Tandil y Varela. Allí fueron detenidos un hombre de 26 años y una mujer de 35 años.

En este caso hubo una combinación de recursos policiales y tecnología para encontrar el auto.

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