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El chavismo se alista para destituir a la fiscal, que se refugia en la oposición

Luisa Ortega se defenderá hoy ante la Corte, que podría sacarla del cargo pese a que necesita la aprobación del Parlamento; la MUD hará un referéndum el 16 de julio

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PARA LA NACION
Martes 04 de julio de 2017
La fiscal Ortega habló ayer ante el pleno de la Asamblea Nacional
La fiscal Ortega habló ayer ante el pleno de la Asamblea Nacional. Foto: AFP / Federico Parra
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CARACAS.- La escena ya está guardada entre las páginas de la convulsionada historia venezolana de este siglo: Luisa Ortega, fiscal rebelde, subiendo al estrado de la Asamblea Nacional para destacar que "la oscuridad no dura para siempre ni logra extenderse en su totalidad". Los dos poderes perseguidos hoy por la revolución unidos, de forma inédita, en la recuperación del "camino de las libertades".

La jefa del Ministerio Público, tras asegurar que "esta Asamblea está bañada en legitimidad", realizó ayer un ejercicio de transparencia, algo habitual en otras latitudes, pero que en Venezuela se ha convertido en un ejercicio de heroísmo. Pero la misma oscuridad que Ortega reseñó amenaza con envolverla hoy mismo, día en que el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) realizará la audiencia de antejuicio para decidir si la juzga y si la destituye, pese a que no ha cometido más delito o irregularidad que ejercer sus funciones. Y pese a que su cese necesita la confirmación de la Asamblea Nacional (AN), según la Constitución.

El opositor gobernador de Miranda, Henrique Capriles, adelantó ayer que todo está preparado para que Ortega sea destituida de forma fulminante, un proceso que se ha acelerado después de que la fiscalía llamase a declarar, en calidad de imputados, a dos militares clave en la represión ordenada por el gobierno de Nicolás Maduro .

Un diario oficialista aseguró en la tarde de ayer que el Supremo ultimaba una sentencia para anular la citación de Antonio Benavides, ex comandante de la Guardia Nacional y actual jefe de gobierno de Caracas. El dato se confirmó a última hora de ayer.

Un golpe tras otro, como el iniciado ayer por la Contraloría General de la República al allanar las sedes de la fiscalía, "atropellando y tumbando puertas" y con la "lógica de un ejército de ocupación", protestó Ortega, que comparó esta actuación con las controvertidas Operaciones para la Libertad del Pueblo (OLP), que según la propia fiscalía provocaron más de 3000 "presuntas ejecuciones extrajudiciales" durante 2015 y 2016.

Ortega acudió a la AN para que ratificara el nombramiento de su vicefiscal, Rafael González, el encargado de sustituirla en caso de ser encarcelada. Todo el grupo parlamentario opositor votó a favor, así como un diputado chavista: el crítico Germán Ferrer, marido de Ortega. Y todos ellos lo hicieron a sabiendas de que el Supremo nombrará a dedo para ese cargo -saltándose una vez más la Constitución- a algún militante fiel a Maduro.

En un mensaje a LA NACION, realizado posteriormente, la jefa del Ministerio Público insistió: "No descansaré hasta que recuperemos el camino de las libertades. Rendirse no es una opción". Ortega insistió en sumar voluntades, "con el convencimiento de que el momento de defender esta tierra de gracia es ahora".

Las mismas voluntades que busca multiplicar el acuerdo de unidad nacional hecho público ayer por la opositora Mesa de la Unidad Democrática, con respaldo de la Iglesia Católica y organizaciones sociales, empresariales y sindicales, que han solicitado a la AN la convocatoria de un "proceso nacional de decisión soberana" para el 16 de este mes. La Constitución de 1999 confiere tales atribuciones al Parlamento.

Con este plebiscito popular se pretende activar la "hora cero" o lucha de calle indefinida en contra de Nicolás, que cumple hoy 95 días. Las tres preguntas giran en torno del rechazo del proceso constituyente programado para el 30, el desconocimiento del gobierno y el reclamo a las fuerzas armadas para que obedezcan la Constitución.

Nada más conocerse la iniciativa, dos preguntas comenzaron a revolotear: cómo y para qué. "Esto es político, a partir del 16 de julio comienza la hora cero: el inicio de un juicio popular. Es para que los venezolanos se expresen", respondió Capriles.

Aunque quedan detalles por ajustar, el plebiscito, que por supuesto no contará con la infraestructura del Consejo Nacional Electoral (CNE), será manual, con urnas en los alrededores de las iglesias y con presencia de observadores internacionales. En total, 1700 centros electorales, incluidos un centenar fuera del país para los casi tres millones de emigrantes venezolanos, que en las elecciones del chavismo encuentran mil y un obstáculos para ejercer su derecho al voto. La respuesta de Nicolás Maduro fue fulminante: "La derecha convoca a golpe de Estado, veremos quién es más fuerte".

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