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Isabel Allende: "Hay un verano invencible que puede acabar con cualquier invierno"

La escritora, siempre una extranjera, mira el mundo, a Trump y a los refugiados y -como en su nueva novela y en su vida misma- concluye que tenemos una capacidad de esperanza y reinvención

Miércoles 05 de julio de 2017
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El País
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Foto: LA NACION / Gentileza PRH

MADRID.- Allende volvió con un nuevo libro bajo el ala, y un amor nuevo. Más allá del invierno (Sudamericana), el título de su nueva novela, inspirado en una frase de Albert Camus, es un homenaje a la capacidad de alegría, esperanza y reinvención que atesoran las personas por muy mal que les vengan dadas. "No sólo los humanos, sino los pueblos, las naciones, el mundo tiene un verano invencible adentro que puede acabar con cualquier invierno si le damos la oportunidad y asumimos el riesgo", explica ella, y uno, viéndola, no puede por menos que creerle.

Primorosamente vestida con una casaca color mimosa y maquillada como para una boda, Allende recibe en el claroscuro de una sala de la vetusta Casa de América de Madrid. "Esta luz es despiadada. Nos vamos a ver como monos en el video", bromea, con las tablas que le otorgan décadas de entrevistas en su larga carrera de estrella global de la literatura.

Allende (Lima, 1942) ha despachado millones de ejemplares de sus 23 libros, desde La casa de los espíritus hasta De amor y de sombra, Cuentos de Eva Luna y Paula, su obra más íntima y también la más querida, aunque fuera únicamente por el hecho de que, gracias a ella, su fallecida hija Paula está viva en la memoria colectiva. "Aún hoy, 23 años después, recibo cartas de personas enfermas, o que han sufrido una pérdida, o que han llamado Paula a una hija inspiradas por ella, y eso es mucho más de lo que alguien puede esperar de una obra", dice, sus ojos acuosos más húmedos que nunca.

Los protagonistas de su nueva novela: Lucía, Richard y Evelyn, dos sesentones y una adolescente, son expertos en pérdidas, dolor y desarraigo. Inmigrantes los tres en Estados Unidos, escapando cada uno de su debacle personal y colectiva, que unidos por una carambola del destino descubren su verano interno redimidos unos por el amor romántico y todos por la solidaridad con el prójimo.

Allende, "extranjera siempre, empezando de nuevo en diferentes sitios toda la vida", no se muestra desesperanzada ante "la situación actual en la que se cierran las fronteras", porque cree que "son circunstancias que van a cambiar. Trump es un accidente y no va a durar mucho. Puede hacer mucho daño, pero no va a destruir el mundo que hemos avanzado en los últimos cien años. Hay movimientos bajo la superficie de gente joven que está cambiando las cosas. He vivido lo suficiente como para saber que todo es un péndulo y nada es eterno. Vivimos un invierno de gobiernos, de refugiados, de terrorismo, de miedo, pero el verano invencible está también ahí, y al final ganará la tendencia de más solidaridad, más democracia, más libertad, más educación. Las migraciones no se paran con muros ni leyes, sino resolviendo situaciones terribles en los lugares de origen".

Enamorarse a los 75, otra vez

Allende accede gozosa a narrar cómo llegó de nuevo el verano a su propia vida. Al separarse de su pareja, se retiró a una casita de California con su computadora y su perro, resuelta a vivir sola el resto de sus días. "En ésas, un señor de Nueva York me escuchó en la radio de su auto, camino a Boston. Escribió un correo, y otro, y otro, a mi oficina. Al tercero, le contesté yo misma porque lo acompañó de un ramo de flores. Cinco meses después de recibir cada día un correo dándome los buenos días y otro las buenas noches, aproveché un viaje de trabajo para verlo. Ahí, en cinco minutos, se armó la cosa, y ahora él está vendiendo lo que tiene para venirse conmigo. O sea que esas cosas ocurren, son milagros que pasan. Sí, me enamoré a los 75 por tercera vez en mi vida, no hay amor sin riesgo", relata, sin poder ni quizá querer esconder una risa entre boba y cómplice ante la cara entre cómplice y boba de su interlocutora.

Así, a la vez animosa y resistente, se muestra Allende, experta en retratar a mujeres extraordinarias que, según ella, copia del natural más que fabula. "Vengo de una cadena de ellas, trabajo con ellas, estoy rodeada de ellas, no tengo que inventarme nada", explica esta creadora curada de espanto, aunque no de sorpresas.

"Siempre estoy alerta, abierta al misterio de la vida, a las cosas maravillosas que uno espera y a las trágicas que uno no desea. Lo peor ya me pasó. Cuando me separé de Willy, al que amé muchísimo, la gente me daba el pésame, como diciéndome: «Ay, esa pobre señora vieja que se va a quedar sola». Y yo pensaba: esto no es ni el 10% de lo que pasé cuando murió Paula. Ya nada va a partirme."

Novedad

Más allá del invierno

Autor: Isabel Allende

Editorial: Sudamericana

Precio: $ 349

En la semana de su lanzamiento, el libro ya está primero en ventas.

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