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El desafío de regular la información

Aunque la estandarización del etiquetado de los alimentos es el principal medio de comunicación entre los productores y vendedores, y los compradores y consumidores, sigue siendo una materia pendiente

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Thomson Reuters
Jueves 06 de julio de 2017
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Del 17 al 22 del actual, en Génova, se realizará la 40a sesión de la Comisión del Código Alimentario (CAC40). Esta Comisión es parte del programa conjunto de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y la Organización Mundial de la Salud (OMS).

El Código Alimentario (www.codexalimentarius.net) tiene como misión contribuir a través de sus normas y códigos de prácticas alimentarias internacionales a la inocuidad, la calidad y la equidad en el comercio internacional de alimentos, industria que genera 200.000 millones de dólares al año y en la que se producen, comercializan y transportan miles de millones de toneladas de alimentos.

A fin de mes sesionará en Italia la Comisión del Código Alimentario
A fin de mes sesionará en Italia la Comisión del Código Alimentario. Foto: Shutterstock

Esta sesión plantea una nueva oportunidad para tratar, entre otras medidas, la estandarización del etiquetado de los alimentos, que constituye el principal medio de comunicación entre los productores y vendedores de alimentos por una parte, y de sus compradores y consumidores, por otra.

Si bien las normas de este Código sirven en muchas ocasiones como base para la legislación de cada país, formalmente tienen el carácter de recomendaciones, cuya aplicación por los miembros es facultativa, quedando el comercio expuesto a particularidades de cada país, lo que puede generar un efecto ambiguo, ya que por un lado puede ayudar a elevar la confianza del consumidor respecto a la calidad del producto importado, pero también puede elevar los costos y dificultar el acceso a los mercados.

Un poco de historia

Cuando la Organización Mundial de Comercio (OMC) sustituyó al GATT en 1995, entraron en vigor los acuerdos sobre Obstáculos Técnicos al Comercio (Acuerdo OTC), abarcando cuestiones técnicas relacionadas al envase, embalaje, marcado y etiquetado, teniendo como objetivo asegurar que estas cuestiones no generen obstáculos innecesarios al comercio internacional, aunque reconoce que todos los gobiernos tienen el derecho a tomar las medidas necesarias para asegurar que se cumplan sus objetivos legítimos.

Desde entonces, la protección de la salud en relación al etiquetado en alimentos y bebidas ha sido un tema de preocupación, tanto para los gobiernos enfocados en combatir la obesidad y desalentar hábitos alimentarios perjudiciales para la salud, como para la industria, reformulando y/o desarrollando nuevos productos más acordes a esta realidad.

En la práctica, y especialmente en nuestra región, esta facultad de cada país de regular de acuerdo a sus organismos de salubridad es tema regular de debate por el comité de OTC de la OMC bajo la denominación "preocupaciones comerciales específicas", y que si bien atiende reclamos de diferentes industrias, los puntos relacionados al etiquetado de alimentos y bebidas ocupa la primera ubicación con 23% de presentaciones desde la formación del comité, siendo las advertencias sanitarias aplicadas a los alimentos un punto que genera especial debate, debido a que las cantidades recomendadas no siempre están basadas en datos científicos o normas internacionales reconocidas.

Los hábitos alimentarios son influidos por diferentes factores como los ingresos y preferencias de cada individuo, el precio y disponibilidad de los alimentos, y los factores geográficos y ambientales que interactúan constantemente generando los hábitos individuales de alimentación.

Generar un entorno alimentario saludable, con una dieta diversificada, equilibrada y sana requiere de la participación tanto del sector público como privado. Por su lado, los gobiernos, desempeñan un papel fundamental en la creación de un entorno alimentario saludable que permita al individuo adoptar y mantener hábitos alimentarios sanos a través de medidas como la promulgación de normas que fomenten hábitos de alimentación saludables y que garanticen la disponibilidad de alimentos sanos, inocuos y asequibles, y las campañas de sensibilización y capacitación para comprender los diferentes elementos y los valores recomendables de una dieta equilibrada.

El punto más visible de la información nutricional de un alimento es la etiqueta, principal herramienta para ayudar al consumidor a elegir los alimentos que más le convienen. La información que debe recibir el consumidor debe ser no sólo rigurosa sino también comprensible, y para que esta información sea eficaz es imprescindible dotar al consumidor de los conocimientos mínimos sobre términos nutricionales.

Diferentes investigaciones, como las realizadas por el Consejo Europeo de Información sobre Alimentación (Eufic) revelan que, a pesar de que la mayoría de los consumidores demuestran tener nociones bastante aproximadas sobre términos nutricionales como calorías, grasas o carbohidratos, aún existe una importante confusión relacionada a otro tipo de valores que son también parte importante de los alimentos.

El mismo estudio sostiene que pocos consumidores leen las etiquetas, y que la mayoría carece de la formación necesaria para tomar decisiones basadas en la información puramente alimenticia.

Muchas veces la terminología más que ayudar provoca confusión, generando poca motivación a la hora de utilizar la etiqueta como herramienta para poder llevar una dieta sana. Los expertos concluyen que las etiquetas actuales no son ni sugerentes ni motivadoras y que las principales barreras se refieren a la complejidad de la terminología utilizada.

En nuestro país, hubo intentos para copiar el sistema de semáforo nutricional, similar al empleado en Reino Unido desde 2013 e instaurado al año siguiente en Ecuador. La propuesta generó críticas no sólo desde los sectores comerciales que pueden verse afectados, sino también desde una mirada técnica, ya que una simplificación extrema como la que promueve podría provocar confusiones y desalentar la ingesta de productos necesarios para una alimentación variada, balanceada y completa.

Unificando criterios

Si bien existen algunos intentos para crear un esquema común de etiquetado sobre nutrición, como la recomendación publicada por la Asociación Europea de Fabricantes de Alimentación y Bebidas (CIAA), que propone unificar criterios de etiquetado, en nuestra región, salvo casos específicos, las normas de rotulado de alimentos están armonizadas a nivel Mercosur.

Según la Coordinadora de las Industrias de Productos Alimenticios (Copal) este ámbito brindaría el espacio adecuado para generar el debate oportuno y analizar la manera de brindar información relevante al consumidor. No obstante, el actual modelo de regulación brinda facultades para que cada país siga regulando la información nutricional de los alimentos comercializados localmente, de acuerdo a sus propios organismos de salubridad.

Frente a este desafío, cabe al sector público y al sector privado buscar el balance entre la regulación de la información al consumidor y los obstáculos de la comercialización sin perder de vista el objetivo de la regulación y el rotulado de los productos alimentarios: proteger al consumidor y nutrirlo con la información necesaria para que tome decisiones en favor de su salud y bienestar.

El autor integra el equipo de especialistas del área de negocios de Comercio Exterior de Thomson Reuters para Latinoamérica

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