Si usted es una persona con dificultades visuales, navegue el sitio desde aquí

Escaso no es sinónimo de bueno

LA NACION
Domingo 09 de julio de 2017
0

De un tiempo a esta parte en la góndola del vino están pasando cosas curiosas. Entre ellas, una de las que más llama nuestra atención es el desquicio de precios: mientras que hoy no se sabe cuánto cuesta una botella de vino -la dispersión entre canales es altísima-, resulta más sorprendente aún que cualquier botella supera los mil pesos como si el valor real de un vino fuera cosa de timbear precios.

Detrás de muchos precios elevados está la lógica real del vino y su mercado: vinos de partidas limitadas cuyo prestigio y escasez les granjeó precio. Pero hay otros muchos que, sin historia, ni prestigio, ni ser grandes vinos, se proponen caros por el único hecho de ser escasos y compararse hacia arriba en precio.

El mundo está lleno de casos en los que las vanidades forman trampas. Pero en el caso del vino, más allá del efecto vanidad, se conjura la escasez como una justificación del precio. Eso es verdad en el caso de grandes vinos codiciados por mucha gente. Pero en el caso de vinos poco conocidos, que despiertan poca libido en el consumidor, la exclusividad es un anzuelo poco afilado.

¿Alcanza ser escaso para reclamar un precio elevado? A las pruebas nos remitimos. La góndola de las vinotecas está colmada de marcas que no rotan instaladas en los escaparates de alto precio. Cuentan a su favor con el descalabro argentino: en poco tiempo la inflación las ubica en su valor real. ¿Pero es sano para un vino devaluarse a sí mismo?

Dicho todo esto, vale la pena darse una vuelta por la góndola real y observar qué sucede. Mientras que muchas botellas duermen un sueño devaluado, otras menos ambiciosas pero seguras de lo que ofrecen crecen con sus consumidores de boca en boca. Que ese es el lugar del vino: la boca que lo bebe y la que lo comenta. Si al final del trago queda un bleuf, porque no cumplió las expectativas de precio o porque no cumplió las de sabor, desaparece de la boca del consumidor, que es la única que importa.

En esta nota:
Te puede interesar

Enviá tu comentario

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.
Las más leídas