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Violento asedio al Parlamento de grupos chavistas: atacan a golpes a diputados opositores

Con aval de la seguridad, unos 200 militantes entraron a la Asamblea durante una sesión armados con palos y enmascarados; se quedaron nueve horas; varios legisladores heridos

Jueves 06 de julio de 2017
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PARA LA NACION
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Forcejeos y heridos en el ingreso al recinto
Forcejeos y heridos en el ingreso al recinto. Foto: Reuters / Carlos García Rawlins

CARACAS.- La Asamblea Nacional venezolana vivió ayer otra jornada inédita, una de las más violentas de la historia del parlamentarismo latinoamericano. A primera hora de la mañana, el vicepresidente,Tareck El Aissami, acompañado del alto mando militar, parte del gobierno y 200 seguidores, irrumpió en el Palacio Legislativo, sin acuerdo previo con sus autoridades, para conmemorar el día de la independencia en modo bolivariano.

Horas después, decenas de chavistas radicales asaltaron el Parlamento al grito de "¡el pueblo unido jamás será vencido!", mientras los diputados opositores realizaban una sesión para honrar la declaración de independencia.

Armados con palos, tubos, piedras, cuchillos y hasta pistolas, lanzando gases, hirieron a varios legisladores.

Los incidentes ocurrieron después de que el número dos de Nicolás Maduro pronunciara unas palabras que parecieron encender el fuego: "Invito al pueblo de a pie a que asista este miércoles [por ayer] al hemiciclo y asuma una proclama para conducir el futuro del país. Es la hora de los bolivarianos". Dicho y hecho. Poco después entraron en acción los llamados colectivos revolucionarios, una mezcla de paramilitares y funcionarios bolivarianos que actúan fuera de la ley y con total impunidad.

Stalin González, jefe de la bancada opositora, acusó a la Guardia Nacional (militares), encargada de la custodia del Palacio Legislativo, de abrir las puertas a los violentos, tal y como se puede observar en uno de los videos grabados por un periodista. El jefe del destacamento, el coronel Bladimir Lugo, fue condecorado la semana pasada por Nicolás Maduro como premio tras maltratar y empujar a Julio Borges, presidente de la Asamblea durante una disputa entre diputados y militares.

Cinco asambleístas y siete trabajadores del Legislativo resultaron heridos durante el ataque. "Me golpeaban con piedras y me golpeaban en la cara, evidentemente esto es una decisión de las autoridades del gobierno", resumió todavía aturdido y mientras aún sangraba el parlamentario Leonardo Regnault. "Los buenos en Venezuela somos más y estamos dispuestos a sangrar para salvar al pueblo", añadió el diputado Armando Armas, con la cabeza empapada de sangre.

"Que nunca se olvide esta imagen, las paredes de la Asamblea llenas de sangre", denunció la diputada Delsa Solórzano.

Choques en el patio con militantes que intentaban entrar
Choques en el patio con militantes que intentaban entrar. Foto: Reuters / A. M. Casares

Entre los lesionados de mayor gravedad se encuentra el diputado Américo de Grazia, con traumatismo craneoencefálico y varias costillas rotas. El dirigente de La Causa Revolucionaria fue golpeado salvajemente con un tubo en la cabeza y rematado a patadas en el suelo. Otros parlamentarios heridos son Nora Bracho, Luis Carlos Padilla, Armas y Regnault.

Los colectivos revolucionarios llegaron incluso a accionar sus armas de fuego, como demuestran los casquillos recogidos por funcionarios. Ventanas rotas, los vidrios de los vehículos destrozados y el robo de una moto y de varios teléfonos celulares acompañaron la embestida de los violentos, que no dudaron en asaltar a las mujeres que se encontraban en el baño de señoras.

Según denunciaron dirigentes opositores, la embestida de estos radicales fue comandada por Jesús Nava, la misma persona que encabezó el año pasado un ataque contra el ex vocero de la Mesa de la Unidad Democrática, Jesús Torrealba. Nava es ahora candidato a asambleísta de la Constituyente de Maduro, junto a la guardia pretoriana del presidente; su mujer, Cilia Flores, y su propio hijo.

Los chavistas radicales mantuvieron durante todo el día el asedio, lanzando explosivos pirotécnicos a la sede legislativa. Los diputados permanecían en el interior "secuestrados", al menos 400 personas. Incluso costó que la ambulancia que llevó de emergencia a De Grazia a una clínica lograra salir y protegidos por una pequeña unidad de militares.

El Ministerio Público comisionó de inmediato a la Fiscalía número 106 para que investigara los "ataques a la Asamblea Nacional". Directivos del Parlamento le consignarán las pruebas y los videos recabados durante el asalto. Al frente de la Fiscalía General de la República permanece la rebelde Luisa Ortega, a quien el Tribunal Supremo de Justicia amenaza con destituir la semana que viene tras denunciar la ruptura del orden constitucional y el "terrorismo de Estado" que practica el oficialismo contra los manifestantes.

Venezuela vive una ola de protestas contra Nicolás Maduro que hoy cumplen 97 días, durante los cuales se han registrado 91 víctimas mortales. Según el Foro Penal Venezolano, ya son 438 los presos políticos encarcelados por el gobierno.

Pese a los ataques y el hostigamiento, los parlamentarios retomaron la sesión pocos minutos después del asalto para aprobar el acuerdo que respalda su decisión de convocar a un plebiscito el 16 de julio, sin apoyo del Poder Electoral, para que los ciudadanos decidan si rechazan la Asamblea Constituyente convocada por Maduro, exijan a la fuerza armada evitar la "ruptura del orden constitucional" y aprueben una renovación de poderes en el país. Ese plebiscito, sin embargo, ha sido rechazado por el presidente, por considerarlo ilegal.

"Queremos darle la certeza al pueblo venezolano de que aquí sigue y seguirá su Asamblea Nacional. Venezuela no va a morir en nuestras manos, va a renacer en nuestras manos. La violencia es el arma. Un gobierno que hace lo que hizo hoy contra el Parlamento es un gobierno débil, es un gobierno caído, al que sólo le queda la fuerza y la violencia", destacó en la sesión el jefe legislativo, Julio Borges.

El diputado Leonado Regnault, uno de los heridos
El diputado Leonado Regnault, uno de los heridos. Foto: Reuters / Carlos García Rawlins

Las imágenes de la nueva golpiza contra los parlamentarios, repetidas en televisiones y medios digitales, obligaron a que Maduro expusiera una condena pública, repleta de atenuantes. "Donde la oposición está siempre pasan hechos extraños, hechos de riña y de violencia que condeno. Quiero justicia y que se investigue y se diga la verdad", subrayó durante el tradicional desfile de las fuerzas armadas.

Pese a sus palabras, el hostigamiento contra la sede legislativa continuó durante horas, con la misma impunidad de siempre, la misma que se vive desde la juramentación de la nueva mayoría en enero de 2016. Desde aquellos días, grupos de chavistas radicales permanecen todos los días en los alrededores de la Asamblea, insultando, amenazando e incluso agrediendo a parlamentarios, periodistas y trabajadores del Poder Legislativo. Medios locales han publicado que todos ellos reciben una paga diaria, con la que se les gratifica por su trabajo.

El penúltimo asalto a la Asamblea ocurrió en octubre en circunstancias parecidas, con menos violencia. En aquella ocasión, el "hijo de Chávez" justificó el ataque con una polémica declaración: "La gente entró como bailando, sonriendo y abrazándose para hacer sentir su voz. Que nadie se equivoque con el pueblo de Venezuela, ese pueblo valiente, corajudo y pacífico que ha dado suficientes lecciones a lo largo de esta historia".

El asedio a la Asamblea se prolongó durante nueve horas, hasta que la Guardia Nacional abrió un pasillo con escudos que cubría parcialmente a los "secuestrados". La salida por grupos, paulatina, vino acompañada de nuevas explosiones pirotécnicas y lanzamiento de objetos. La actitud complaciente de los militares contrasta con la represión "feroz", según la Fiscalía, aplicada contra las protestas. "El episodio de hoy lo puede transpolar cualquier persona si llegamos a esa Constituyente de Maduro: la violencia sobre la democracia", denunció Borges, cuyo vehículo también sufrió la ira de los violentos.

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