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Contrato que sólo cumple una de las partes

Impuestos, tasas y tributos sin una compensación acorde

Sábado 08 de julio de 2017
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LA NACION
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Para poder circular, los usuarios de un automóvil deben pagar la patente, el seguro obligatorio, tener al día la verificación técnica vehicular (VTV) y el grabado de parantes y guardabarros (que hoy cuesta $ 820), lanzado hace un par de años para evitar, en teoría, el robo y tráfico de autopartes. Además, el usuario debe cargar combustible (con gravámenes del 50%) y pagar peajes (entre los más caros del mundo) por pocos kilómetros y hasta por rutas de una sola calzada y con escaso mantenimiento.

En las sociedades modernas se supone que hay un contrato entre los contribuyentes y el Estado (encarnado en las autoridades de todos los poderes y estamentos). Los primeros pagan impuestos, tasas y otros tributos (nuestro país está entre los de mayor carga impositiva, a la par de otros con alto nivel de desarrollo y calidad de vida). A cambio, el Estado debe brindar salud, educación y seguridad, entre otros beneficios.

Hace un par de días, en Villa del Parque, a plena luz del mediodía, sólo les llevó cinco minutos a un par de delincuentes robar dos ruedas (una delantera y otra trasera) de un vehículo, antes de que un vecino los descubriera y huyeran. No es la primera vez que hechos de este tipo (y otros más graves) suceden en éste y otros barrios, otrora muy seguros.

Si consideramos la escasa y pobre infraestructura vial en todo el país (tanto urbana como de carreteras), la falta de controles eficientes de seguridad vial (un flagelo que se lleva 7500 vidas por año) y que no se hace mucho para frenar el robo y tráfico ilegal de autopartes y neumáticos (con delitos manchados de sangre), podemos concluir que el mencionado contrato social tiene un cumplimiento unilateral. Los contribuyentes lo honran. Del otro lado.

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