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La fiscal resiste una maniobra chavista para doblegarla

Impidió el ingreso al Ministerio Público de la nueva vicefiscal, impuesta por el Tribunal Supremo de Justicia

Viernes 07 de julio de 2017
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PARA LA NACION
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La Guardia Nacional, ayer, al detener a un manifestante en Caracas
La Guardia Nacional, ayer, al detener a un manifestante en Caracas. Foto: Reuters / Carlos García Rawlins

CARACAS.- La fiscal general de Venezuela, Luisa Ortega, se mantuvo firme ayer ante el primer intento de "asalto" a su cargo de Katherine Hurrington, la vicefiscal de facto impuesta por el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ).

Acompañada por una comisión de alguaciles del propio TSJ, la hasta ahora asesora del Servicio Bolivariano de Inteligencia (Sebin) quiso tomar posesión del despacho de Ortega en la sede de la Fiscalía. Y lo hizo sin éxito, al menos por ahora.

Hurrington no pasó de la puerta de la Fiscalía, donde se plantaron los agentes de seguridad de la institución, aunque todos los presentes sabían que solo se trataba de un primer intento, versión light, de la mujer elegida por el entorno de Nicolás Maduro para liderar el Ministerio Público. "No entiendo la posición. Veníamos a hacer un trabajo en equipo, a procurar la reflexión de la fiscal general para actuar en pro del país que tanto lo necesita", dijo Hurrington, militante acérrima del madurismo y vieja conocida de presos políticos y de luchadores de derechos humanos.

El Ministerio Público ya cuenta con un vicefiscal legal, Rafael González, elegido por Ortega y ratificado por el Parlamento, tal y como marca la Constitución. El número dos de la Fiscalía estaría llamado a sustituir a la jefa del poder público en caso de ser detenida o sustituida, de ahí la importancia de estos movimientos.

La fiscal hizo pública su posición, para no dejarla en boca de quien hasta el año pasado fue su amiga: "Denunciamos la pretensión arbitraria de la vicefiscal nombrada por el TSJ de ingresar al Ministerio Público. Responsabilizo al Sebin y a la Guardia Nacional de cualquier situación irregular que ocurra contra la sede y sus funcionarios".

El TSJ tiene previsto hacer público su veredicto contra la fiscal la semana que viene, seguramente el lunes a más tardar. Su destitución se convirtió en objetivo principal para el gobierno, luego de sus denuncias reiteradas contra el "terrorismo de Estado" y la "represión feroz", además de sus señalamientos contra los "narcosobrinos" de la mujer del presidente, Cilia Flores, y la imputación contra dos generales clave en la disolución de las protestas.

El cerco que el madurismo mantiene contra la Fiscalía no impidió el inicio de las investigaciones tras el asalto y el asedio de ocho horas sufrido anteayer por la Asamblea Nacional, de mayoría opositora. Fue un nuevo capítulo de violencia salvaje, protagonizado por colectivos revolucionarios, cuyas imágenes dieron la vuelta al mundo.

La mayoría de los países del continente repudió la embestida, además de insistir en la celebración de elecciones y en el diálogo para facilitar la salida. Luis Almagro, secretario general de la Organización de los Estados Americanos (OEA), reaccionó al convocar una sesión extraordinaria del Consejo Permanente.

El relato de lo sucedido en la Asamblea aireó la connivencia que encontraron las brigadas de choque del chavismo. Durante el capítulo más violento, la agresión contra dos diputados junto a la fuente situada en el centro del complejo legislativo, los militares se convirtieron en observadores displicentes, ajenos a su labor de protección.

"Américo de Grazia me salvó la vida. Él salió a salvarme y lo golpearon. Casi lo matan", detalló ayer el diputado Armando Armas. El parlamentario De Grazia, de 57 años, se recupera tras sufrir traumatismo craneoencefálico; también tiene varias costillas rotas.

Imágenes y videos entregados a la Fiscalía confirman cómo el polémico coronel Bladimir Lugo, condecorado la semana pasada por Maduro, observó a pocos metros esa escena. Intervino sólo para levantar a los heridos. Otro documento audiovisual captura el momento en el que los paramilitares chavistas acceden al Parlamento después de que alguien les abriera la puerta con los guardias nacionales que contemplaban la escena. También se logró grabar cómo los militares se emplearon a fondo en cambio para liberar a un asaltante, retenido dentro del hemiciclo, para acompañarlo hasta la puerta y dejarlo libre allí.

Varios guardias informaron a Freddy Guevara, vicepresidente de la Asamblea, que uno de sus capitanes fue detenido en su intento de frenar la invasión de los radicales. En contraposición, las fuerzas gubernamentales volvieron a disolver ayer las protestas en Caracas de forma feroz, incluso con bombas lacrimógenas en centros comerciales. En cambio, durante el asalto de anteayer los únicos gases que se vieron fueron los que usaron los atacantes.

Más de 120 militares detenidos

Por lo menos 123 miembros de las fuerzas armadas de Venezuela fueron detenidos desde que empezaron las protestas contra el gobierno, el 1° de abril pasado, por cargos que van desde traición y rebelión hasta robo y deserción, según documentos militares obtenidos por Reuters.

La lista de detenidos -que incluye oficiales y militares de bajo rango del ejército, la armada, la fuerza aérea y la Guardia Nacional- es la imagen más clara hasta ahora de la insatisfacción y la disidencia dentro de las filas militares de Venezuela, que tiene unos 150.000 hombres.

Los registros, que detallan a los prisioneros detenidos en tres cárceles venezolanas, muestran que desde abril, 30 miembros de las fuerzas fueron detenidos por desertar o abandonar su puesto y otros 40 por rebelión, traición o insubordinación.

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