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Andrés Rosberg: "La gente empieza a ver al sommelier como un aliado"

Por primera vez, un representante americano, en este caso un argentino, fue elegido presidente de la Association de la Sommellerie Internationale (ASI) en Francia

Sábado 08 de julio de 2017
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LA NACION
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BURDEOS.- Dos días antes del inicio de la feria de vinos Vinexpo, que se realizó hace dos semanas en esta ciudad del sudoeste francés, la asamblea de la Association de la Sommellerie Internationale (ASI) eligió su nuevo presidente, cargo que por primera vez quedó en manos de un representante del continente americano. El argentino Andrés Rosberg, de 42 años, ex presidente de la Asociación Argentina de Sommeliers (AAS) le ganó en una ajustada votación al candidato francés. Rosberg es además sommelier ejecutivo del Fierro Hotel y de su restaurante Uco, ubicados en Palermo. Horas antes de emprender el regreso a la Argentina para no perderse el nacimiento de su hija Clara [que finalmente nació el miércoles último], Rosberg habló con LA NACION acerca de la relación entre los argentinos y los sommeliers, pero también de la importancia de que un puesto de relevancia en el mundo del vino se encuentre en manos de un argentino.

Foto: Asociación Argentina de Sommeliers

¿Qué mirada tenemos los argentinos del sommelier?

-Hace 15 años, la gente no sabía lo que era un sommelier. Te hablaban de un sommier o pensaban que tenía algo que ver con el vino, pero se confundían con el rol del enólogo. Cuando los sommeliers empezaban a aparecer en los restaurantes, los comensales no sabían cómo reaccionar; tenían cierta incomodidad y desconfianza. Esa mirada con el tiempo se fue desarrollando, y creo que hoy cualquier persona sabe más o menos qué es un sommelier. Y cada vez es más la gente que lo llama, le hace consultas y decide qué vino va a tomar en función de esa charla. Superado el desconocimiento inicial, empiezan a ver al sommelier como un aliado, y empiezan a usarlo en su propio beneficio. Ya nadie dice, como me dijo una vez un comensal, "no necesito nada de usted porque no voy a comprar el vino más caro de la lista".

¿Qué tendencias interesantes observaste en Vinexpo?

- La importancia que la feria le dedicó a los vinos orgánicos y biodinámicos, a través de un gran stand, me pareció muy positiva, porque es darle un reconocimiento a estos vinos que, en los hechos, están hoy presentes en los restaurantes, y hasta ahora no eran muy reconocidos por la feria. En el pabellón de Argentina vi desfilar ya no sólo a latinoamericanos o a gente de Europa del norte, que son los que primero se acercan al vino argentino, sino a muchos franceses. Vengo a Vinexpo desde 2001 y los primeros años los franceses mostraban cero interés por el vino argentino y ver que ese interés se ha profundizado es un golazo. Eso habla de que el vino argentino está empezando a ocupar un espacio en el imaginario de la gente en el segmento de vinos de alta calidad. Y ahí, los sommeliers podemos aportar un granito de arena al desarrollo del vino argentino, ya que es en los restaurantes en donde se construye la marca país y la imagen del vino.

¿Qué efecto tiene para nuestro país que la presidencia de la Association de la Sommellerie Internationale esté en manos de un argentino?

-Que reconozcan a un argentino como intérprete e interlocutor válido nos pone en otra posición. Porque en los Estados Unidos o en Francia, dentro de los círculos de los sommeliers hay círculos aún más pequeños de elite. Y poder entrar en esos círculos permite abrirle la puerta al vino argentino, y que les guste. Estos tipos son los que hace 10 o 15 años descubrieron el malbec, y son los que influyen en los sommeliers de sus países que después los copian. Si logramos que abran la puerta a vinos argentinos que no sean malbec, por ejemplo, o que sean de diferentes gamas de precio, eso permite construir una imagen para que luego entren los malbec y todos nuestros otros vinos.

¿Cuáles son tus objetivos como nuevo presidente de la ASI?

Hay muchísimo trabajo por hacer. La sommellerie está muy desarrollada en Europa, pero menos en Asia, en las Américas y ciertamente mucho menos en África. Hay un trabajo por hacer que es llevar la sommellerie a esos lugares. Al mismo tiempo, otro gran desafío es acercar a los Estados Unidos a la ASI; ese país tiene una sommellerie superpoderosa y superdesarrollada, pero no participa de la asociación internacional. Es necesario unificar criterios entre ambos grupos, ya que hoy un sommelier formado en Europa que recibe a un cliente norteamericano no sabe cómo atenderlo: no sabe, por ejemplo, si debe ser el cliente quien primero pruebe el vino o el sommelier, pues no sabe si usar un parámetro más norteamericano o más europeo.

De lo que se trata es de expandir el germen de la sommellerie a lugares donde hoy no existe, y mejorarla donde ya hay asociaciones. Un aspecto es dar herramientas a los sommeliers de todo el mundo para que se puedan prepararse adecuadamente para participar de los concursos de sommelier, porque históricamente el conocimiento o savoirfaire de estas competencias estaba en manos de unos pocos países, que son los que siempre solían ganar. Ahora hay una movida de democratización.

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