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Una actriz incansable que es capaz de dirigir, actuar en dos obras y un programa de TV

Julieta Vallina siempre fue una destacada intérprete del teatro off y oficial, pero ya se metió de lleno en la escena comercial y tiene una importante participación en una serie

Domingo 09 de julio de 2017
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PARA LA NACION
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"Hacer teatro comercial es estar en un master de actuación, se aprende del oficio", asegura Vallina
"Hacer teatro comercial es estar en un master de actuación, se aprende del oficio", asegura Vallina. Foto: LA NACION / Ignacio Sánchez

Siempre fue así. Casi desde que empezó a trabajar, hace más de 25 años, Julieta Vallina lleva adelante dos, tres y a veces cuatro proyectos a la vez. Desdoblarse en distintos roles en cuestión de horas no es un problema para ella. Nunca lo ha sido. Así, se la puede ver en tres escenarios distintos con Los vecinos de arriba, Pornosonetos y dirigiendo Satori, y también en televisión en La fragilidad de los cuerpos (El Trece-TNT), donde compone el personaje de Patricia, la editora de la periodista Verónica Rosenthal, protagonista de la serie. Y en unos meses se sumará el cine, cuando empiecen a estrenarse las cuatro películas que filmó el último año.

"En este momento se dio así, de compromisos que se fueron acumulando. A Satori la empecé a pensar hace casi tres años, me llevó mucho tiempo de investigación, adaptación y ensayo, y el estreno se concretó hace poco, con otras cosas entre manos. Lo mismo pasó con Pornosonetos que empecé a ensayar hace un año y medio y su estreno coincidió con el de Los vecinos de arriba. Igual, siempre estoy haciendo más de una cosa a la vez", resume Julieta en un parate de su camino hacia algún teatro, una nota o su propia casa en Parque Patricios, donde la espera su hija Adela, de 11 años, otra apasionada de la actuación.

Dentro de todo este panorama, sin dudas su gran apuesta personal está en Satori", la primera obra que dirige, una pieza basada en textos del escritor uruguayo Mario Levrero. Una sorpresa gratísima en más de un sentido: la obra en sí misma y el mundo onírico de Levrero al que se induce a sumergirse (por gusto, curiosidad o placer) una vez que termina el espectáculo. A un cubo blanco blanquísimo con un moderno portón llega un joven que descubre que allí, en la casa de su tía, hay un hombre muerto que muere una y mil veces intentando explicar los motivos. Hay una fiesta, llega el Presidente, se respeta el protocolo. Varias mujeres que son la misma entran y salen contando parte de la historia de este hombre que ya no está. ¿Las imágenes de su vida antes del final? No es del todo lineal ni se pueden decodificar todos los signos (visuales, sonoros), pero es muy placentero escuchar esos textos y ver a los dos actores (Nicolás Goldschmidt y Milva Leonardi) que Vallina eligió para su debut como directora. Tiene ideas, es lanzada, no fue por el lado fácil para arrancar. Vallina se arriesgó con este trabajo y le resultó y, además, supo rodearse de gente que sumó mucho a la finura de los detalles. La tuvo a Alicia Leloutre para la escenografía, a Matías Sendón en la iluminación, a Cecilia Turnes, en el vestuario, a Ayelén Clavin para las coreografías y a Diego Frenkel, haciendo la música. Un equipazo. Y la frutilla del postre, volver a hermosa sala La Capilla, del Centro Cultural Recoleta.

"Tuve la necesidad de indagar en algo nuevo, de resignificar el deseo. Es que de golpe me di cuenta que ya pasaron 25 años desde que me recibí en la Escuela de Teatro de La Plata. Y, a veces, por la necesidad de supervivencia uno hace muchas cosas, y eso genera cierto agotamiento. Necesitaba reciclar la energía y me pasó un poco por casualidad cruzarme con un libro de Levrero, que leí desaforadamente. Después fui a dar un casting y cuando me contaron el argumento me pareció «muy Levrero» y el director -después supe que era fanático del escritor- me probó para un papel más importante. Sentí que había algo ahí que tenía que investigar y empecé a leerlo", cuenta Julieta. Así, leyó 30 libros, entrevistas, ensayos entre los que rescató los cuentos Los muertos y Nuestro iglú en el Ártico, en dónde mayormente están paradas las criaturas de su obra.

En Pornosonetos Julieta interpreta a un personaje masculino/femenino que narra estridentes sonetos de sexo, amor y olvido. Dentro de un traje de cuero sadomasoquista, dice los textos eróticos que escribió Pedro Mairal y que puso en escena el joven director Ramiro Bailiarini. Dos músicos (Julián e Ignacio Infantino) le dan un tono de recital de rock en el que el cuero juega varios roles. Julieta no es Julieta aquí, no queda ni su tono de voz. La obra pasa como un rayo furioso que deja una estela triste, solitaria y final. Un gran trabajo de interpretación física y emocional de esta actriz que no deja de sorprender con su ductilidad para encarar proyectos que la llevan siempre a lugares nuevos.

"Para mí está buenísimo estar en diferentes experiencias. Que me dirija Javier Daulte o Ramiro Bailiarini, que tiene 30 años. En un momento estoy vestida con un traje de sadomasoquismo y al rato con un vestido sexy, en Los vecinos de arriba. Un contraste tremendo. Me encanta", sigue la actriz.

Vallina es Laura en Los vecinos de arriba, la mujer de Salva (Rafael Ferro), los vecinos de arriba en cuestión, los que le vienen a proponer a Julio y a Ana (Diego Peretti y Florencia Peña) un cruce, un intercambio, cierta apertura mental que hace estallar a los de abajo. Y Julieta se suma con absoluta comodidad a una comedia desatada con pasos de sitcom con un gag detrás del otro al ritmo de ametralladora. Una obra con todos los condimentos para no parar, bien pensada por el autor catalán Cesc Gay, muy bien resuelta por Daulte como director y mejor actuada por este gran cuarteto actoral. "Los tiempos del teatro comercial son de efectividad. Para mí ensayar y hacer Los vecinos... es un master de actuación, se aprende del oficio, de la resolución, de actores que son realmente efectivos. ¡Y con la suerte de que sea una comedia! Antes no me consideraban para comedia y yo no me animaba. Ahora estoy feliz."

Y entonces llega Patricia, la editora periodística de Verónica Rosenthal, el personaje que interpreta Eva de Dominici en La fragilidad de los cuerpos, el policial basado en la novela de Sergio Olguín que pone al aire El Trece. Casi maternal se la ve a Vallina acompañando a la joven periodista, más lanzada y arriesgada por su trabajo que a lo que a la editora le gustaría. "Igual, creo que Patricia cuando empezaba debe haber sido muy parecida a Verónica, por eso la entiende y la ampara. Se siente identificada con ella. Este trabajo lo grabamos el año pasado, para mí fue una experiencia cortita pero hermosa, casi como hacer cine", dice Vallina de su paso por el unitario que dirigió Miguel Cohan.

Dice Julieta Vallina que ahora tiene ganas de parar un poco, de no hacer tanto. Es difícil creerle.

Satori

Centro Cultural Recoleta

Junín 1930

Sábados, a las 17; domingos, a las 21

Pornosonetos

Abasto Social Club

Yatay 666

Domingos, a las 16.30

Los vecinos de arriba

Teatro Metropolitan

Corrientes 1343

De miércoles a domingos

La fragilidad de los cuerpos

El Trece

Miércoles, a las 23.

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