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La historia de la resurrección de Argentinos, un equipo que le hizo honor a su legado de fútbol

El Bicho vuelve a Primera División luego de enamorar a los hinchas de siempre y hasta a los neutrales del barrio con su juego; el club se reinventó dos años después de estar casi en ruinas por deudas y malos manejos

Domingo 09 de julio de 2017
El eufórico festejo de Argentinos tras el gol del campeonato
El eufórico festejo de Argentinos tras el gol del campeonato. Foto: FotoBAIRES
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Argentinos Juniors celebra un ascenso... a lo Argentinos Juniors. Hubiera sido casi una herejía que el autoproclamado "semillero del mundo" regresara a la A con un equipo de futbolistas veteranos, apostadores del pelotazo en lugar de la pelota al piso. No. El Bicho vuelve a Primera y le hace honor a su historia. Con un mediocampo que apenas supera los 20 años y con el arco rival como idea fija. Moldeado en la asociación y no en el individualismo. Son armas que, si perduran en el tiempo, pueden servirle hasta para pelear en Primera.

Hace dos años, Argentinos se caía a pedazos por sus deudas con la AFA. Los Segura (padre e hijo) debían irse abucheados por el hincha común, que quería menos apellido y más hechos concretos. El fútbol no avanzaba y sobrevolaba el descenso a la B Nacional. Las elecciones de diciembre de 2015 dieron ganador a Cristian Malaspina. Cinco meses después, y pese a ganarle a Atlético Rafaela en el Diego Armando Maradona, el Bicho consumó la caída a la segunda división. Implicaba recibir muchos menos ingresos por la TV. Más que un castigo deportivo, era un golpe a la economía.

En la B, los de la Paternal debieron arreglarse con entre $800 mil y $1,3 millones mensuales de los derechos de TV, la cuarta parte de lo que cobra el más pobre de Primera. Entre sponsors y aportes privados llegaron a un presupuesto de $ 2 millones mensuales. El club se las rebuscó para buscar refuerzos y se encomendó a un entrenador: Gabriel Heinze. Con menos de una rueda, y cuando el equipo empezaba a despuntar, Argentinos perdió a su refuerzo estrella: Fabricio Lenci. Era el delantero llamado a hacer los goles que fabricaban los mediocampistas externos. Pero el 9 titular se rompió luego de jugar con San Martín de Tucumán. Seis meses afuera. Todavía se recupera.

Como la tesorería no daba para grandes lujos, Heinze hizo ingeniería con lo que tenía disponible en el plantel. No autorizó una sola contratación estridente. Argentinos Juniors fue siempre más noticia por el juego que desplegó en la cancha que por los miles de pesos que gastaba en el mercado de pases. El ascenso anterior, en 2014, había tenido un jugador franquicia: Juan Román Riquelme. Los cerca de $ 100 millones que Argentinos le debía a la AFA a comienzos de este torneo hacían imposible un refuerzo semejante. Ya no estaba Julio Grondona en la AFA para adelantar cheques por derechos de televisión. En lugar de fuegos artificiales y sueldos europeos, perfil bajo. Y fútbol. Mucho fútbol. Siempre, fútbol.

Desde hace al menos tres meses, los habitués de cada presentación en su estadio lucen convencidos. El ascenso a Primera no podía escaparse. También lo hacen los neutrales que viven en La Paternal o Flores, y que ayer poblaron las tribunas seducidos por la propuesta futbolera del equipo de Heinze. Argentinos evangelizó a muchos hinchas del buen fútbol que tenían otros colores.

Llegaron las primeras ofertas por los mejores futbolistas y la dirigencia las rechazó de plano. Lo deportivo por sobre el negocio. La decisión era no mover un solo nombre hasta no certificar el regreso a la elite: los jóvenes del club ya están atados, porque desde que debutan tienen contratos a largo plazo. La apuesta de mantener a los futbolistas es, en definitiva, un guiño para el entrenador, que desoyó sondeos de Primera para quedarse en La Paternal. Confían en que siga para jugar en la Superliga. Un jugador de Primera vale mucho más que su misma versión en la B Nacional. Mantener esta base y consolidarla en la élite es la solución definitiva para emparejar esos $24,7 millones de déficit que dio el último balance, cerrado en junio del año pasado. Un detalle para destacar: Argentinos fue uno de los pocos clubes del fútbol argentino que puso sus números en el sitio oficial. Para que todos pudieran conocer el detalle de sus cuentas. Socios y no.

Desde hace unas semanas, el presidente del club recibe sólo cargadas y felicitaciones en las reuniones habituales de su (ahora ex) categoría. "Callate, que vos ya sos de la Superliga", le dicen sus colegas, entre risas. Ellos, también entre risas, le reconocen que el suyo es el mejor equipo de la categoría. El ascenso, que era sólo cuestión de tiempo, se cristalizó ayer.

En rigor, Argentinos no regresa a la Primera División, sino que se integra a la Superliga, esa nueva estructura de la máxima categoría. El torneo de la B Nacional es el más largo del país y terminará recién a fin de mes. Eso le dejaría al Bicho apenas 20 días para rearmarse. Por eso, Malaspina se reunió en la semana con el presidente de la Superliga, Mariano Elizondo. La idea es que Argentinos debute recién en la tercera fecha, prevista para la segunda semana de septiembre, y tenga libre las dos primeras jornadas. Ya habrá tiempo de pensar en eso. Argentinos volvió a ser Argentinos. Y, de paso, volvió a Primera.

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