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Y un día, a Cachito Vigil se le partirá el corazón: enfrentará a las Leonas

Como DT de Chile, mañana se cruzará con la selección que le cambió la vida; "Se tocará el himno argentino; será fuerte", admitió

Domingo 09 de julio de 2017
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LA NACION
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Una imagen extraña pero bien actual: Vigil en Chile
Una imagen extraña pero bien actual: Vigil en Chile. Foto: Gentileza El Mercurio

A los 51 años sigue siendo el hombre emocional de siempre, incluso más. Habla con inflexiones teatrales, suspira, por momentos se le quiebra la voz y claro: también lagrimea. Indefectiblemente, las palabras le surgen desde las entrañas. Quién otro que Sergio Vigil , el DT que marcó un antes y un después en el hockey sobre césped argentino y que en estos tiempos eligió situarse por primera vez en una vereda distinta: conduce a la selección femenina de Chile, "las Diablas", que ayer vendieron cara la derrota por 1-0 ante EE.UU. (0 de 7 en córners cortos, 58% de posesión), en el debut de la World League de Johannesburgo.

Cachito encarna una enorme ilusión, en un seleccionado que jamás participó en las grandes citas del hockey y que hoy ocupa un lejano 20° puesto en el ranking de la FIH. Aunque su proyecto parte de un gran problema: como la Federación Chilena de este deporte no posee una cancha propia, se ve obligada semana tras semana a alquilar algún sintético a los clubes, con todos los costos económicos y logísticos que ello implica.

Así, los seleccionados de este país son nómades y se entrenan en el Club Manquehue, en la Universidad Católica o juegan algún amistoso en el Sport Francés; es un ir y venir constante que le quita orden, pertenencia y continuidad al plan. Debido a esta complicación, Vigil ya avisó que no seguirá en el cargo si la Federación no procura tener una cancha de su propiedad en el corto plazo: "Ya esperé un año y seis meses. Ahora mi corazón está puesto en el sueño de clasificar a Chile por primera vez a un Mundial en esta World League, pero si no se construye en 2018, no habrá compromiso olímpico. Lo digo con todo el dolor, porque una cancha no se pone si se gana o se pierde, sino por convicción", jura.

Más allá de esta difícil coyuntura, lo más urgente es esta World League de diez equipos y que otorgará cuatro plazas para el Mundial 2018 en Londres. Y mañana, desde las 7 de nuestro país (televisará ESPN 2), se jugará un partido que a Vigil lo tocará en el alma: su Chile se medirá frente a las Leonas , aquel equipo con el que atesoró prestigio, fama y reconocimiento al catapultarlo al escalón de plata en los Juegos Olímpicos de Sydney 2000, además del título del Mundial de Perth 2002, entre muchas otras conquistas.

Como no podía ser de otra forma, el sentimiento lo moviliza al máximo: "Antes del partido se tocará el himno más sagrado, nuestro himno; eso será fuerte. El otro día, cuando nos sacamos las fotos con los otros equipos en la presentación de la World League, se me cayeron muchos lagrimones: abracé al cuerpo técnico argentino y a las chicas, y ahí me cayó la ficha. Ese equipo es muy especial, me pasan muchas cosas dentro", confiesa.

Al margen del shock de ver flamear del otro lado los colores celeste y blanco, cree que las situaciones deportivas son sideralmente distintas: "Argentina y Chile están buscando cosas diferentes: las Leonas aspiran a volver a ser campeonas mundiales y convertirse en campeonas olímpicas, mientras que Chile quiere ingresar en el hockey de elite. Antes del partido la diferencia es abismal, pero cuando uno entra a jugar pueden pasar muchas cosas. Soy un argentino hasta la médula que está dirigiendo a las Diablas, que hoy son mi familia deportiva".

Vigil solía decir que nunca tomaría el mando de un seleccionado que no fuera el argentino (tanto varones como mujeres), pero ya llevaba nueve años sin participar en el hockey internacional, después de su experiencia con el conjunto nacional de varones hasta 2008. Entonces, entendió que éste era el momento: "Siempre evité conducir a otros seleccionados que no fueran los nuestros. Pero esta vez dije que sí por un impulso que me vino desde las tripas. ¿Me iba a jubilar sin dirigir el hockey internacional? Yo amo el hockey; amo dirigir equipos que tienen ganas de soñar. Todos los equipos que guié han sido para formar. Y después, cuando ya estuvieron formados, me he retirado y he empezado en otro lugar para volver a formar".

Cuando se hizo cargo de las Diablas, los medios chilenos no tardaron en compararlo con el Marcelo Bielsa del hockey, por aquella idea de emprender una revolución dentro de un deporte. La sola comparación con el Loco lo conmueve, lo sensibiliza. "Me llena de emoción, porque para mí Bielsa es una persona que desde lo humano y lo profesional tiene una impecabilidad impresionante".

En este certamen, Vigil observa los partidos de Chile desde una tribuna alta, en un ángulo diagonal respecto del campo. Allí, transfiere información a sus colaboradores ubicados en el banco, Diego Amoroso y Alfredo Castro, dos argentinos con vasta experiencia trasandina. "Es muy importante estar en un lugar donde vea todo liberado de la emoción del partido y en forma estratégica; cada detalle puede hacer la diferencia", argumenta.

Pretende generar un poderoso torbellino en Chile, depositarlo entre los mejores del mundo. Y para conseguirlo se apoya en lo que él denomina "Las cuatro C": confianza, convicción, comunicación y consistencia. "Quiero que las Diablas dejen de lado esa autoexigencia que las paraliza y que se emocionen con la ambición y la autosuperación", señala Cachito, el hombre que nunca deja de soñar.ß

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