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La obra de Heinze en Argentinos impulsa aires quijotescos: quiere luchar para que haya más gente honesta

El DT se corrió de la escena en los festejos por el ascenso y eligió que el foco estuviera en los colaboradores anónimos; "Voy a trabajar para que se dejen de buscar algunos beneficios propios y piensen en el fútbol argentino, que es riquísimo"

Domingo 09 de julio de 2017
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LA NACION
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Gabriel Heinze, el DT que enamoró a La Paternal
Gabriel Heinze, el DT que enamoró a La Paternal. Foto: FotoBAIRES

La sala de conferencias está repleta, pero casi no se escuchan voces. Sólo el repiqueteo de esa gotera que va llenando un bidón cortado al medio. Al hombre que jugó en el lujoso estadio Bernabéu y en el señorial Old Trafford nunca le importaron las apariencias, únicamente cumplir con el mandato de su conciencia y su corazón. Entra solo en el salón, pero enseguida gira y, hacia donde sólo él ve, lanza una orden: "¡Todos, vamos, vamos. dije todos!". Entonces se ubican detrás suyo nueve personas. "Hoy es el día de ellos, porque sin ellos yo no hubiera hecho nada. Ellos son mi barco; ellos quieren a Argentinos de verdad y se merecen estar acá. Yo solamente decía a izquierda o a derecha, pero ellos llevaban el timón. El centro de la escena y las fotos deben ser para ellos, y mi aplauso también". Entonces dejó el micrófono sobre la mesa y los aplaudió. Eran los anónimos que casi nadie recuerda: el cuerpo médico, los dos utileros, el kinesiólogo, el encargado de prensa, el jefe de seguridad del plantel y el psicólogo del club.

Y se marchó Heinze. Prefirió que su palabra quedara para otro día, Quizá para el próximo miércoles, cuando Argentinos volverá a jugar por esta interminable B Nacional en Mataderos, ante Chicago, ya rumbo al título después de asegurarse el ascenso. Antes, dejó breves palabras de agradecimiento para el presidente Cristian Malaspina y para el vice Diego Galófaro. Les reconoció el compromiso y se disculpó por las diferencias que haya provocado la rudeza de su carácter. "El camino ha sido bastante áspero", asumió Heinze. Y lo dice el técnico del equipo con más victorias, menos derrotas, más goles convertidos y menos recibidos. "Me fueron a buscar cuando se incendiaba todo", agregó. En junio de 2016, poco después del descenso, Argentinos Juniors estaba hundido en una ciénaga. Heinze recuerda bien aquel primer día en el predio del Bicho sobre la avenida Lafuente, en el Bajo Flores. Un lugar, por cierto, al que el técnico ordenó ya no volver. Entonces, el laboratorio de Argentinos se trasladó a Los Polvorines.

En la sala hay una placa que recuerda el centenario del club, en 2004. Vaya año, nunca será uno más en la vida de Heinze. Falleció Jorge, su padre, pero Gabriel está convencido de que lo acompaña todo el tiempo. Antes de los partidos, cuando se persigna y mira al cielo, piensa en él. Titina, su mamá, siguió el partido sola en Crespo, pegada al televisor. Y explotó al final; vaya si lo habrán notado los vecinos. Heinze se abrazó a este desafío casi desde la inmolación. Postergó todo, y a la familia también. Ayer sus hijos varones, Agustín y Tomy, viajaron desde Rosario y estuvieron cerca de su padre. Junto a Sebastián, uno de los cuatro hermanos Heinze.

Argentinos se volvió sensación. Y desde Diego Maradona para abajo, ahora todos son elogios. "Me alegra en el alma que estés pasando por esto", le susurra al oído Fernando Gamboa, ayer DT del equipo jujeño, cuando se saludan antes del partido. Parece lejanísimo el comienzo, pero después de las primeras cinco fechas, Argentinos apenas había rescatado siete puntos. La victoria del Argentinos de Heinze es cultural, trasciende el ascenso que legítimamente festeja todo un barrio. Es el éxito de una manera de sentir y de vivir dentro y fuera de la cancha.

Con los brazos cruzados o con las manos entrelazadas atrás, dos poses típicas alejadas de la bravura que arde adentro. Mira desde el borde de la cancha el festejo de sus jugadores. Jamás se permitiría sumarse porque para él ese momento es de los futbolistas. Un hincha se arroja sobre él y le propone casamiento. Pocas palabras ofrece para la TV, pero como siempre elige ser tajante: "Voy a luchar para cambiar este fútbol, voy a trabajar para que haya más gente honesta. Para que se dejen de buscar algunos beneficios propios y piensen en el fútbol argentino, que es riquísimo". Quijotesco. Como ese equipo que desobedece a la manada porque lleva firma de autor.

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