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El torneo de la URBA: Belgrano hizo valer la mística de campeón en un gran clásico

El defensor del título logró una enorme victoria por 26-24 sobre Alumni en la última jugada, tras estar 24-5 abajo durante gran parte del segundo tiempo; mostró coraje ante la adversidad

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LA NACION
Domingo 09 de julio de 2017
Lucha Tomás Teglia; el esmero de Belgrano tuvo premio
Lucha Tomás Teglia; el esmero de Belgrano tuvo premio. Foto: Mauro Alfieri
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El "¡dale, campeón, dale, campeón!" tiene un valor extra si se lo canta frente al rival de toda la vida. Y mucho más luego de un triunfo que no forma parte ni del mejor de los sueños. Los abrazos, los llantos y los cánticos dedicados desde el rincón de la cancha donde se apiñaron los jugadores de Belgrano con un grupito de hinchas eran un paisaje inimaginable hasta 10 minutos antes, cuando el último campeón de la URBA se sentía perdido, superado en el juego y en desventaja en el marcador.

Alumni, desde el principio y casi hasta el final, fue el dueño del clásico y comenzaba a amigarse con la posibilidad de encaminarse hacia la ansiada y esquiva regularidad. Por eso, desde su banco de suplentes se celebraba su buen rugby y los tries de Rafael Desanto, Franco Battezzati y Máximo Provenzano. Pero, de un momento a otro, todo lo que tenía en favor se le volvió en contra, luego de que perdonara a su adversario, fallando claras situaciones en ataque y replegándose cada vez más. Belgrano, que sintió todo muy cuesta arriba al comenzar la segunda etapa, percibió como una buena señal las malas decisiones de Alumni y comenzó a empujar y a descontar hasta llegar a la agónica igualdad en 24 gracias a los tries de Benjamín Espinal y Francisco Ferronato.

La visita, que pecó de no sentenciar la victoria, rogó que el recién ingresado Tomás Rosati fallara su conversión para, al menos, llevarse el empate. Pero el remate desde la izquierda se metió unos centímetros por encima del travesaño, como pidiendo permiso, y, con el 26-24 definitivo, se desató la euforia del anfitrión. Para Belgrano y su gente no era tiempo de análisis, de balance de virtudes y errores, sino de celebrar un éxito que se había logrado apelando a la mística de campeón.

"A Alumni siempre se le gana", es una de las máximas que se suele oír en el club de la calle Virrey del Pino, a pesar de que el historial aún marca una supremacía rojiblanca de 37 victorias contra 23 derrotas. Ayer Belgrano intentó por todos los medios ser consecuente con el mandato histórico. Y con más coraje y amor propio que juego, dio vuelta el desarrollo y el tanteador cuando ya se le extinguía el tiempo. Así le provocó una gran mancha a un Alumni que en gran parte del encuentro había tenido una labor impecable. No fue vistoso Belgrano, pero explotó al máximo su fortaleza para forzar los tries empujando desde las formaciones.

Ahora, el equipo de los Diego Gradin, que lleva la curiosidad de ser el único del Top 12 que no suma puntos de bonus, ya acumula cuatro victorias seguidas (La Plata, Hindú, Regatas y Alumni) y comienza a lograr la tan anhelada regularidad. A tiempo, porque queda gran parte del torneo por recorrer. El conjunto de Tortuguitas, en cambio, perdió una gran chance de poner un sello de aprobado al buen rugby que vienen desarrollando sus backs y de afianzarse en el lote de arriba. Con ésta, acumulan ya cinco derrotas, con cuatro triunfos.

"No pudimos hacer nuestro rugby en el primer tiempo, pero, si bien no mejoramos el juego en el segundo tiempo, sí lo hicimos en las situaciones de contacto y se nos dio en la última jugada", expresó un emocionado Alejandro Galli, que a los 39 años disfruta de cada clásico como si fuera el primero. "Hoy se notó el corazón y el coraje que tiene este equipo para salir de la adversidad", agregó el octavo de Belgrano. "Este resultado era impensado, porque el partido se había puesto muy difícil, cuesta arriba. Por suerte se nos dio sobre el final", fue el desahogo del medio-scrum Francisco Cubelli, como el de todo el rugby del club porteño.

La historia del clásico número 60 cambió en los últimos minutos. Por eso, ganarle a Alumni se celebró en Virrey del Pino un poco más que lo usual. No era como para menos.ß

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