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Senegaleses de todo el país celebran en Córdoba una fiesta religiosa: buscan mayor visibilidad y organización

Unos 900 se reunieron para orar por la paz; piden que se simplifique la obtención de documentos

Domingo 09 de julio de 2017 • 15:45
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PARA LA NACION
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Los senegales guisan el "tiébou yap", un plato típico de su país
Los senegales guisan el "tiébou yap", un plato típico de su país. Foto: LA NACION

CORDOBA.- Los rezos se mezclan con los cantos y la percusión; el olor a cebolla y a especias invade el aire y las vestimentas de colores intensos pintan el gris domingo de esta ciudad. Unos 900 senegaleses realizan su primera jornada nacional, llegados de todo el país, convocados por la federación que tienen en la Argentina. La jornada coincide con Khassida Touba -una de sus principales festividades religiosas, en la que piden por la paz- y con la celebración del Día de la Independencia.

"Es una manera de compartir las dos celebraciones", describe a LA NACION Gabriela Mohamed, la esposa cordobesa de Bamba. Tienen dos hijos. Al igual que el resto de las mujeres que participan de la jornada, lleva velo y está por fuera del espacio dedicado al rezo de los hombres.

La pareja se conoció en España, donde se enamoraron y se casaron. Ella regresó a la Argentina cuando su beba tenía siete meses. Bamba recién pudo unírsele hace poco menos de dos años.

Babacar explica a este diario que la mayoría de los senegaleses que están en el país se distribuyen entre la ciudad de Buenos Aires, Córdoba, Tucumán, Mendoza, San Luis y San Juan. "Esta fiesta se celebra en todo el mundo, pero no en la misma fecha. Por primera vez nos reunimos de todo el país y nos abrimos a que puedan sumarse visitantes. Iremos cambiando el lugar cada año".

Los africanos festejan al ritmo de tumbas y timbales
Los africanos festejan al ritmo de tumbas y timbales. Foto: LA NACION

Estima que en el país son "más de 1500", pero no hay cifras oficiales (y la que da parece menor a la probable por el creciente nivel de llegadas de los últimos años). La mayoría son vendedores callejeros que a medida que mejoran su situación económica, abren locales. En los últimos meses, en esta ciudad se registran comercios nuevos de la comunidad.

Mientras en el salón principal del club Hindú los hombres rezan el Corán, en uno de los patios hombres y mujeres cocinan en enormes ollas sobre fuego hecho en la tierra. Guisan el "tiébou yap", un plato típico que combina arroz con carne de vaca, cordero y verduras. Las bolsas con especias están por todos lados. "Sin especias, para nosotros no es comida", dice una de las improvisadas cocineras.

A los pocos metros suenan tumbas y timbales, los bailarines van y vienen entre las ollas y las pavas con café que reparten entre los asistentes. Hay decenas de niños mulatos jugando, son el fruto de los matrimonios mixtos que se van extendiendo en la comunidad senegalesa.

El Banco Mundial estima la tasa de pobreza de Senegal en 46,7%. Los habitantes que dejan el país lo hacen buscar mejores condiciones de vida. Mensualmente envían dinero a sus hogares. "Las remesas son una parte muy importante de la economía del país -señala Mohamed-. Ellos prefieren vender a ser empleados porque quieren ser independientes para poder regresar cada tanto".

De los que participan del encuentro, varios aseguran que regresaron al menos una vez cada año y medio cuando se estabilizaron económicamente y, además, aseguran que piensan volver para quedarse, aunque no saben cuándo.

Las especias son claves a la hora de cocinar
Las especias son claves a la hora de cocinar. Foto: LA NACION

Documentación

Mohamed es abogada; en España trabajaba en el área de mediación intercultural. Aquí sigue con la tarea y suma la de asistencia a extranjeros; el mayor problema de los senegaleses es su documentación. Casi la totalidad está en condición de refugiado.

Desde 2002, la Argentina no tiene representación diplomática en Senegal (la más cercana está en Nigeria) y en Brasilia funciona la única embajada de Senegal en Sudamérica. En general, ingresan al país por la frontera con Brasil y después piden ser reconocidos como refugiados.

El objetivo de organizarse y de ser reconocidos apunta también a tener más posibilidades de incidir en las decisiones de los dos países para que las "relaciones sean más fluidas y sea más fácil conseguir los documentos", señala Babacar.

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