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¿Debe volver Carlos Tevez? Tras su paso por China, qué podría ofrecer el Apache si regresa a Boca

Pleno y enfocado, es una carta ganadora, pero el equipo volvería a girar en torno a sus movimientos

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LA NACION
Lunes 10 de julio de 2017
Potenciado por Gago, Tevez se lució antes de emigrar; antes, había dejado muchas dudas desde lo físico
Potenciado por Gago, Tevez se lució antes de emigrar; antes, había dejado muchas dudas desde lo físico. Foto: Archivo
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En favor

Dentro del cuerpo de Carlos Tevez conviven dos tipos de futbolistas. Si el que, en la teoría, vuelve a Boca a fin de año es el mismo que regresó en julio de 2015, sólo hay espacio para la ilusión y los grandes objetivos.

En aquel período, el Nº 10 asumió su rol protagónico, jugó infiltrado buena parte de esa campaña para eludir sus constantes dolores lumbares, sacó energías de dónde no tenía por la seguidilla de actividad (sus últimas vacaciones habían sido en julio de 2014) y condujo al conjunto que por entonces dirigía Rodolfo Arruabarrena a la doble corona, torneo local y Copa Argentina, con apenas cuatro días de diferencia.

Ya en la era Barros Schelotto, desde lo futbolístico, Tevez jamás mostró aquella versión. Como si el reposo hubiera sido perjudicial para su desempeño dentro de la cancha.

Sin embargo, supo mostrarse letal de tres cuartos de cancha en adelante, una vez que su juego se vio potenciado a mediados de noviembre del año pasado, cuando Fernando Gago regresó al equipo en un altísimo nivel. Su punto máximo de esplendor fue aquella gran actuación que se regaló frente a River, en el Monumental, la tarde en la que con dos goles suyos Boca ganó 4 a 2 y se trepó a la cima de las posiciones. "Me debía un partido así en un superclásico", decía entonces.

Desde lo mediático, hizo los deberes. Consciente de que su salida del club había sido muy desprolija (el cuerpo técnico y varios de sus compañeros se enteraron por Twitter que decidía emigrar a China), Carlitos aprovechó una entrevista reciente con TyC Sports para elogiar a sus ex compañeros y tirarle flores a la distancia a los entrenadores. Guillermo, inteligente, devolvió gentilezas la noche de la consagración: "Fue decisivo en esa seguidilla de clásicos que ganamos, porque marcaron al equipo para lo que vino después". El Mellizo toma con pinzas la posibilidad de un nuevo retorno, pero deja en claro que quiere a ese Tevez y no al que se pidió licencia tras la derrota con Independiente del Valle.

Un Apache entusiasmado y comprometido con la causa puede potenciar a un equipo que supo adaptarse a su abrupta salida en la mitad del campeonato, y que terminó dando la vuelta olímpica sin él.

En contra

En el campeonato que acaba de ganar, Boca sacó más puntos sin Tevez que con él. Fueron 26 con Carlos y 37 durante su ausencia. Y en el segundo semestre de 2016, sobre todo en las primeras 14 fechas del torneo, absolutamente todo giró en torno a lo que ocurría con el Apache.

Primero porque a días de que se inicie la pretemporada, era una incógnita si el Nº 10 seguía o no. "Firmé por tres años y no dudo en lo que firmé", dijo entonces, después de 11 días de silencio, tras una licencia que se había pedido luego de la eliminación en la Libertadores.

Más allá de su gran tarde en el 4 a 2 a River, en el Monumental, la labor de Tevez durante todo 2016 fue discreta. Hubo apenas pinceladas de su clase (ante San Martín, en San Juan, o frente a Lanús, por la Copa Argentina), y muchas actuaciones que dejaron que desear. La más evidente: la de la noche de eliminación copera frente a Independiente del Valle, en la Bombonera. Ni siquiera se sintió con ánimos para patear el penal, que finalmente malogró Nicolás Lodeiro.

Pero más allá de lo físico y futbolístico, donde el preparador físico Javier Valdecantos tendrá mucho trabajo para ponerlo en ritmo de alta competencia luego de la experiencia en una liga menor, como lo es la china, hay aspectos que trascienden las fronteras del campo de juego.

Habituados a conducir planteles sin caciques, los Mellizos saben que, si el Apache vuelve, tendrán que ceder otra vez terreno en el liderazgo del grupo. También es una incógnita saber si este posible desembarco es, esta vez sí, con la llave del club. No es casual que Daniel Angelici haya retomado sus elogios a Ramón Wanchope Ábila, y que se haya reunido hace días con Adrián Ruocco, casualmente representante del ex Huracán y de Tevez.

Por último, no queda claro qué postura tomará el hincha de Boca ante este posible retorno. En la reciente vuelta olímpica, en la Bombonera nadie se acordó de él, y la herida por abandonar el club en la mitad del campeonato, sumada a las fuertes críticas a Juan Román Riquelme que hizo a la distancia, serán heridas que no se cicatrizarán de un modo tan sencillo.

El debate

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Tevez es un personaje de talla mundial en el fútbol. No es solo el envase, lo que rinde en la cancha, sino lo que provoca vestuario adentro, el profesionalismo que inyecta, los avances que supone. Fue quien, por ejemplo, cambió la alimentación del plantel cuando arribó fresco desde la Juve, e impulsó el armado de un gimnasio para deportistas de alta competencia del que carecía el plantel de Boca. ¿Cómo querría cualquier club privarse de un individuo semejante? Es cierto que abrió un flanco impensado cuando decidió marcharse a China, poniendo en riesgo la relación con los hinchas. Es cierto que pasó poco tiempo allí como para incorporar conceptos de avanzada que puedan asombrar aquí, en la presunción de que tal modernización exista en aquel fútbol oriental tan necesitado de influencia extranjera. Aún así, ¿no prefieren los fanáticos boquenses disfrutarlo bien de cerca que añorarlo de lejos?

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Boca ya demostró que puede arreglárselas sin Carlos Tevez, un futbolista que en julio de 2015, en medio de una Bombonera repleta, decía que "la plata no hace la felicidad". Era su regreso después de una temporada consagratoria en Juventus. Pero el dinero chino sí pudo llevárselo en un momento crucial y Guillermo Barros Schelotto encontró las soluciones para igual consagrarse en el torneo local. Tevez, no. Es hora de pensar en el bien colectivo y su llegada desataría un mundo de cuestiones individuales cercanas al divismo. Tevez, no. Boca tiene un cuerpo técnico que en algún momento privilegió al Nº 10 y que le dio soluciones en contadas excepciones. Tevez, no. Porque los xeneizes cuentan con una estrategia armada y el Apache, difícilmente, pueda agregarse sin conflictos. Tevez, no. Porque él mismo dijo en el programa radial de Alejandro Fantino que se sentiría raro jugando una Copa Libertadores cuya clasificación no dependió directamente de él.

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