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El aumento de los controles en rutas y ríos derivó en más tráfico por vía aérea

Durante el primer cuatrimestre del año hubo 200 vuelos ilegales, casi tres veces más que en igual período de 2016; preocupa a los aeroclubes el robo de avionetas por parte de organizaciones narco

Lunes 10 de julio de 2017
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PARA LA NACION
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La avioneta robada en Entre Ríos y estrellada en los Esteros del Iberá
La avioneta robada en Entre Ríos y estrellada en los Esteros del Iberá. Foto: @FedericoAldaz

ROSARIO.- El incremento de los controles en rutas y en la hidrovía Paraná-Paraguay derivó en mayores decomisos de estupefacientes, pero también tuvo un efecto adverso: el crecimiento del tráfico aéreo de drogas. En el primer cuatrimestre del año fueron detectados unos 200 vuelos ilegales, un promedio de 50 por día y casi tres veces más que en igual período del año pasado.

La situación incluyó el robo de avionetas de los aeroclubes, usadas por los narcos para "bombardear" tanto marihuana como cocaína.

El subsecretario de Lucha contra el Narcotráfico, Martín Verrier, dijo a LA NACION: "Esto se debe a que hay mayores controles en las rutas terrestres y en la hidrovía". Ante esta situación, señaló que se agudizaron los controles a través de los radares, que ahora funcionan las 24 horas -antes lo hacían sólo seis horas por día-, y con la vigilancia del espacio aéreo en el Centro de Operaciones Aeroespaciales (COAE), ubicado en la localidad bonaerense de Merlo.

En el Ministerio atribuyen justamente a esa mayor funcionalidad en la detección (es decir, radares en funcionamiento cuatro veces más tiempo que antes) la amplia diferencia entre el registro de vuelos ilegales de los primeros cuatro meses de este año en comparación con igual periodo de 2016. Igualmente, advierten que el mayor blindaje de las fronteras secas y de las vías fluviales usadas para el narcotráfico forzaron un cambio en la logística del contrabando de las organizaciones más importantes; las que tienen capacidad aumentaron sus operaciones aéreas.

Así, por ejemplo, el 2 de mayo pasado el radar de Las Lomitas, Formosa, detectó un TAI (Tráfico Aéreo Ilegal) cerca de la localidad santiagueña de Monte Quemado. Era un Cessna 210 de matrícula boliviana sin plan de vuelo declarado que, al desoír la orden de que aterrizara, fue perseguido por dos Pampa -aviones entrenadores con capacidad de combate aéreo- hasta que regresó a Bolivia.

El COAE, que depende de la Fuerza Aérea, detectó el martes pasado la avioneta que arrojó paquetes con cocaína en un campo de Los Pirpintos, a casi 400 kilómetros de la capital santiagueña. Dos hombres esperaban con una camioneta los bultos que acopiaban en un galpón, donde se detectaron más de 1800 kilos de cocaína. La droga fue secuestrada y los dos peones fueron detenidos e indagados el viernes. La investigación sigue y la Justicia federal sospecha que el cargamento podría haber pertenecido a Delfín Castedo, "el dueño de la frontera", preso en la cárcel de General Güemes, Salta, acusado de lavado de dinero y procesado por el homicidio de la productora rural Liliana Ledesma.

A los vuelos ilegales se suma un nuevo fenómeno: el robo de avionetas, objetivos preciados para los grupos ligados al narcotráfico y al contrabando desde Paraguay y Bolivia, según señalaron desde la Federación de Aeroclubes de Argentina (FADA), que agrupa a unas 400 entidades de todo el país.

Se trata de grupos comando y cada hecho requiere de inteligencia previa. Ante esta situación, la Administración Nacional de Aviación Civil (ANAC) comenzó un plan de fiscalización de aeroclubes porque hay cientos de vuelos irregulares que no siempre están envueltos en hechos ilícitos, sino que refuerzan una informalidad acentuada durante años.

Juan Dorrego, vicepresidente de FADA y titular del aeroclub de Formosa, advirtió: "Los Cessna 182 son los más usados por los narcos porque son capaces de cargar unos 400 o 500 kilos si se les retiran los asientos". Explicó que estos aviones pueden aterrizar en distancias cortas (unos 300 metros) en un camino rural o en cualquiera de las 1500 pistas clandestinas que se calcula que hay.

Caso testigo

Esta modalidad tuvo, recientemente, un caso testigo y cinematográfico. En los Esteros del Iberá, en Corrientes, una avioneta con problemas técnicos tuvo que hacer un aterrizaje de emergencia; sus cuatro tripulantes, que el 21 de febrero habían robado la aeronave del aeroclub de Victoria, Entre Ríos, deambularon por esas tierras fangosas y salvajes durante cuatro días hasta que fueron encontrados entre unos cañaverales por dos guardaparques. La comitiva -dos argentinos y dos paraguayos- dijeron que eran turistas e inventaron una historia verosímil: que la embarcación en la que paseaban por los esteros se había hundido en el humedal.

El campo de Santiago del Estero donde hace seis días "bombardearon" 300 kilos de cocaína
El campo de Santiago del Estero donde hace seis días "bombardearon" 300 kilos de cocaína. Foto: Min. Seguridad

Fueron atendidos en un dispensario de la localidad de Carlos Pellegrini, donde recibieron un breve tratamiento para recuperarse de la deshidratación y de las heridas de la caída de la aeronave, que por allí todo el mundo desconocía.

Los policías de la comisaría, según contaron a LA NACION, los ayudaron y registraron sus nombres. Algo extraño pasó luego, admiten en Carlos Pellegrini. Uno hizo un llamado telefónico y a las pocas horas una camioneta 4 x 4 pasó a buscarlos. Los cuatro hombres se esfumaron.

La verdadera trama comenzó a desentrañarse el 30 de marzo, cuando un helicóptero de la Prefectura encontró la avioneta Cessna C-182, matrícula LV-HBB, en medio de los esteros, averiada y semihundida en el barro a unos 40 kilómetros del casco de la estancia El Socorro, propiedad de la familia del fallecido filántropo norteamericano Douglas Tompkins. Entonces recordaron a los cuatro "turistas" accidentados y todos comenzaron a atar cabos.

La investigación del robo de la avioneta se centró en Rosario. Había una pista precisa: a mediados de febrero un tal Mario C. llamó varias veces por teléfono y luego fue al aeroclub de Victoria para averiguar cuánto costaba alquilar un Cessna para usarlo en una despedida de soltero. Dijo que querían arrojar al pretendiente con un paracaídas para que no olvidara más sus últimas horas de soltero. Se presume que Mario C., estaba haciendo tareas de inteligencia. El comisario Ricardo Silva, jefe de la policía entrerriana, dijo: "Todo esto fue pactado, armado y organizado en Rosario y una de las líneas de investigación tiene relación con el narcotráfico".

Matías Aresca, instructor de la escuela de paracaidismo de Victoria, contó que no sólo se llevaron la avioneta, sino ocho paracaídas y computadoras y teléfonos.

Mario C., que se había presentado en Victoria como paracaidista, fue detenido en la zona sur rosarina. En su casa se secuestraron chips, computadoras, documentos que lo ligan con la causa y un paracaídas. Hace dos semanas Mario apareció muerto en su casa: se habría "suicidado" tras la visita de un paraguayo.

El fiscal entrerriano Eduardo Guaita, que investiga el caso, no duda de que esta trama está ligada con una organización narco. Se hicieron cuatro allanamientos en Misiones, en busca de los tripulantes de la avioneta robada en Victoria. Fueron a los domicilios de los nombres que ellos dieron a los policías de Carlos Pellegrini cuando los rescataron en los Esteros del Iberá. No hallaron a ninguno.

La peligrosa aventura de los miembros de esta organización para conseguir una avioneta refuerza la hipótesis del aumento de los vuelos narcos, que requieren de más logística y más dinero.

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