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La mayor traición de la historia del fútbol: el jugador que generó rechazo en las dos veredas de un clásico europeo

Lunes 10 de julio de 2017 • 18:18
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En los 129 años desde que se jugó el primer clásico entre el Celtic y el Rangers, sólo ha habido un día en el que los hinchas de los dos gigantes del fútbol de Escocia se unieron en un solo sentimiento. El de rabia y furia contra Maurice "Mo" Johnston, considerado el mayor Judas del fútbol. Ocurrió hace exactamente 28 años, cuando el que fuera durante tres años ídolo del conjunto católico de las rayas verdes y blancas anunció su fichaje por el club protestante de la ciudad.

Ni el traspaso del portugués Luis Figo al Real Madrid en 2000 o de Roberto Baggio de la Fiorentina a Juventus, diez años antes, generaron tanto rechazo como el día que Johnston se presentó por primera vez como jugador del Rangers. "Para muchos se trataba de un conflicto religioso y existía una norma escrita que estipulaba que Rangers no fichaba jugadores católicos", recordó Bill McMurdo, quien fuera el representante de Johnston, en diálogo con la BBC. Él fue el primero en romper esa tradición el 10 de julio de 1989.

Ídolo católico

El hombre que dividió a Esocia
El hombre que dividió a Esocia. Foto: Archivo

Johnston anotó 52 goles en las tres temporadas que defendió la camiseta del Celtic, antes de pasar dos años con el Nantes en la liga francesa. Figura de la selección escocesa durante los años 80, el delantero anunció que regresaría a su país una vez concluida su aventura francesa, llegando incluso a decir que no jugaría "en otro club británico que no fuera el Celtic". Pero detrás de escena se estaba cuajando un cambio a la vereda de enfrente, impulsada por el entrenador del Rangers en esa época y antigua leyenda del Liverpool inglés, Graeme Souness.

"Dijo desde su primer día que estaba dispuesto a fichar a un jugador católico", le contó a la BBC McMurdo. "Y cuando habló conmigo me dijo que quería a Jonhston porque se trataba de un jugador de clase mundial". "Pensé que era algo ridículo", admitió el representante.

"Muchas veces le hablaba a Maurice sobre la posibilidad de jugar un día en el estadio de Ibrox -la cancha del Rangers- y él se mataba de la risa, diciendo que era algo que nunca iba a pasar, que tendría que esconderse en un castillo para protegerse". "Pero cuando le dije que había hablado con Souness y que estaba muy interesado en contar con él, le pregunté qué le parecía y me dijo que iría de inmediato".

McMurdo cree que la principal razón que un seguidor confeso del Celtic, católico de nacimiento, estaba dispuesto a jugar por Rangers se debió "a la presencia de Souness, por el respeto que le tenía por lo que había hecho como jugador y como entrenador". "Él sabía que iba a haber problemas, tanto por los hinchas de Rangers como por los de Celtic, por lo que habían una cláusula en el contrato que estipulaba que si su vida se hacía insostenible él podía salir hacia otro club".

Un gol con el alma

El acuerdo se mantuvo en secreto hasta el día de su presentación, en el estadio de Rangers. "Cuando entramos a la rueda de prensa a las 10:30 de la mañana, la sala se transformó en un caos absoluto", contó McMurdo. "Ellos no lo entendían, no lo podían creer".

La reacción no se hizo esperar y hubo simpatizantes del Rangers que aseguraron que nunca volverían a hinchar por el club, mientras que los del Celtic acusaban a Johnston de traidor.

La tensión aumentó en los días previos al primer derbi en noviembre de 1989, llegando incluso a recibir amenazas de muerte tanto el jugador como su propio representante. Pero cuando Johnston anotó el gol de la victoria y lo celebró a todo pulmón frente a los hinchas del Rangers, su piel terminó de borrar cualquier vestigio del blanco y verde del Celtic, y se tiñó en el azul más oscuro de Glasgow. "Creo que fue un paso en la dirección correcta", reflexionó años después McMurdo. "Después de eso el Rangers fichó a muchos católicos", añadió.

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