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Macron tiene "muy buena onda" con Buenos Aires, la gran capital olímpica de 2018 que se enfoca ahora en un nuevo plan

A los Juegos de la Juventud se sumarán la asamblea general del COI y el Congreso Olímpico, dos citas de relevancia que refuerzan la imagen de Buenos Aires de cara a una postulación para ser sede de 2032

Martes 11 de julio de 2017 • 22:32
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LA NACION
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Gerardo Werthein, miembro del COI
Gerardo Werthein, miembro del COI.

Buenos Aires ya sabe oficialmente que la sede de los Juegos Olímpicos de 2028 es un imposible, porque la máxima cita del deporte quedará ese año en manos de París o Los Angeles. La meta está ahora puesta en ganar los de 2032, y, según Gerardo Werthein, presidente del Comité Olímpico Argentino (COA), incluso el presidente francés, Emmanuel Macron, ve con simpatía la idea.

Aunque se mantiene en niveles de discreción, el sueño olímpico del COA es muy concreto, y cuenta con el impulso del mismísimo Thomas Bach. El presidente del Comité Olímpico Internacional (COI) dijo en 2016 a LA NACION que la ciudad "está en condiciones de ser exitosa" como candidata para 2028, y cada vez que se ve con funcionarios argentino reitera la idea. Horacio Rodríguez Larreta, jefe de gobierno de la ciudad, puede dar fe.

Con París y Los Angeles repartiéndose las sedes de 2024 y 2028, Werthein apunta ahora a 2032, aunque hay más que eso. El presidente del COA obtuvo un importante éxito durante la reunión del COI celebrada esta semana en Lausana al confirmar que en los días previos al inicio de los Juegos Olímpicos de la juventud, que se lanzan el 6 de octubre, Buenos Aires será sede de la asamblea general del COI.

Así, la capital argentina volverá a recibir la máxima reunión de los dirigentes olímpicos apenas cinco años después de la histórica asamblea de 2013 en la que, entre otras decisiones de peso, Bach fue elegido presidente y Tokio sede de los Juegos de 2020. El COI, a su vez, tendrá tres asambleas generales en 13 meses: la de Lima en septiembre de este año, la de Pyeongchang en febrero de 2018 y la de Buenos Aires en octubre de ese año.

Werthein aseguró, además, que el COI está más que satisfecho con los progresos de Buenos Aires de cara a los Juegos juveniles de 2018.

"El informe de Buenos Aires 2018 fue sensacional. Todo el mundo está chocho con la Argentina", dijo Werthein, en lenguaje llano, a LA NACION. El presidente del COA estaba entusiasmado tras su paso por Lausana. No sólo por el hecho de que a la asamblea general se sume el dato de que en octubre de 2018 Buenos Aires será también sede del Congreso Olímpico, una cita de periodicidad irregular en la que el mundo del deporte se autoexamina hasta el tuétano. Werthein estaba también feliz por las sensaciones que le dejó su reunión de 45 minutos con el presidente Macron.

"Conversamos de temas generales y de política y geopolítica mundial, intercambiamos ideas sobre los Juegos. Macron es inteligente, joven, excepcional y realmente un líder con presencia, sencillez y humildad. Tiene, además, muy buena onda con la Argentina".

Paradojas olímpicas: el mismo COI que semanas atrás se despidió de su patrocinador McDonald's, la casa de comidas rápidas más famosa del mundo, apostó por una elección a ritmo fast-food en la que, cual hamburguesas, despachará dos sedes olímpicas en un mismo día.

Tras una votación unánime el martes en Lausana, París y Los Angeles ya saben que serán sede de los Juegos Olímpicos de 2024 y 2028. Lo serán, además, muy probablemente en ese mismo orden, aunque para confirmarlo habrá que esperar hasta la asamblea general en Lima. La jugada lleva la firma de Bach, que tenía entre ceja y ceja asegurarse dos ciudades y sedes fuertes post-Tokio 2020. Por eso es que convirtió la asamblea de Lima en un momento insólito en la historia del olimpismo: no se elegirá la sede de 2024, tal cual estaba previsto, sino las de 2024 y 2028.

Así, el alemán despeja su horizonte para ocuparse de otros temas tan o más importantes que las elecciones de sedes. Se esfuma el riesgo de que a los Juegos de verano les suceda lo mismo que a los de invierno de 2022, cuando la opción, poco atractiva, fue entre Pekín y Almaty. Elegir a Los Angeles y postergar a París implicaba darle la espalda a Europa, cuna y columna vertebral del olimpismo. Optar por París significaba complicar la relación con la televisión estadounidense, que financia una parte fundamental del presupuesto del COI.

La decisión tomada hizo felices a todos, tanto a Macron, como al estadounidense Donald Trump. A diferencia de su par norteamericano, Macron estuvo ayer en Lausana.

"Perdimos en tres ocasiones en la carrera para los Juegos, no queremos perder una cuarta vez", dijo el jefe de Estado francés a los miembros del COI, sabedor ya de que no habría derrotados, sólo ganadores. Si, como todo indica, el 2024 queda en manos de París, la capital francesa podrá celebrar de una manera inmejorable el centenario de sus primeros Juegos.

En medio del vendaval del "Rusiagate", Trump se ocupó brevemente de Los Angeles -enclave por excelencia del Partido Demócrata- para respaldar a la ciudad californiana vía twitter: "Trabajando duro para que los Juegos lleguen a Estados Unidos (LA). ¡Mantengan la sintonía!".

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