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Federer, el único de los Fantásticos que sigue cabalgando en Londres tras el abandono de Djokovic

El suizo superó a Milos Raonic por 6-4, 6-2 y 7-6; el serbio perdía 7-6 y 2-0 ante el checo Thomas Berdych y se retiró

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LA NACION
Miércoles 12 de julio de 2017 • 14:24
 
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Federer festeja
Federer festeja. Foto: AFP

LONDRES.- Roger Federer cumplirá 36 años en menos de un mes. Con su ejemplo de perfección tenística y longevidad guardado en el raquetero, el suizo le da un cachetazo a Milos Raonic, el mismo que el año pasado lo había dejado arrastrado por el césped en el court central de Wimbledon, donde juegan ahora. Mientras los últimos rayos de sol se derraman en la Catedral, Federer se mueve con la electricidad de un veinteañero y ensaya un par de toques sobrenaturales, dignos de Gandalf en 'El señor de los Anillos', ese mago interpretado por el actor Ian Murray McKellen que ahora aplaude desde una butaca del Royal Box. Federer triunfa por 6-4, 6-2 y 7-6 (7-4) y logra alcanzar las semifinales en el All England por 12a vez.

Se suspende Federer en ese sitio de privilegio al que ya llegó 42 veces sumando todos los Grand Slam; mira hacia los costados y no ve a Rafael Nadal, que ya retornó a Mallorca. Gira la cabeza y tampoco advierte a Andy Murray. Se sorprende. Continúa el repaso y ni siquiera observa a Novak Djokovic. Allí está el suizo, en su partido número 100 sobre el césped sagrado, entre los mejores cuatro, junto con el checo Tomas Berdych (su próximo rival), el croata Marin Cilic y el estadounidense Sam Querrey.

Foto: Reuters

Bien temprano, mucho antes de las pinceladas de Federer (actual N° 5, con chances de terminar la semana como 3), los británicos, encendidos, poblaron el court central para apoyar a Murray. Pero la cadera traicionó al escocés. En los días previos al comienzo de Wimbledon, las portadas de los periódicos estuvieron ilustradas con fotografías del N° 1 con evidentes signos de dolor en los entrenamientos. Las preguntas, en la rueda de prensa previa al certamen, giraron alrededor de su condición física. Confirmó su participación, pero luego nunca se sintió pleno. Así y todo, con oficio y empuje, llegó hasta los cuartos de final. No resistió más. Querrey, de 29 años y 28° del ranking, silenció a los británicos imponiéndose por 3-6, 6-4, 6-7 (4-7), 6-1 y 6-1.

De 1,98 metro, Querrey se convirtió en el primer estadounidense en alcanzar las semifinales de un Grand Slam desde Andy Roddick en Wimbledon 2009. Su próximo adversario será Cilic, que venció 3-6, 7-6 (8-6), 7-5, 5-7 y 6-1 al luxemburgués Gilles Muller, que llegaba de hacer un gran desgaste para superar a Nadal, en 4h47m.

Murray exhibió grandes dificultadas para moverse desde el principio del match. Se le complicó devolver el fortísimo servicio de Querrey (terminó con 29 aces). El británico no suele sonreír mucho en el court, pero su rostro atiborrado de preocupación lo acompañó desde el primer momento. El mismo semblante lució su madre, Judy Murray, siempre pendiente en un rincón del estadio. Sabían que algo no estaba funcionando bien.

"Todo el torneo me ha dolido un poco la cadera. Pero he intentado dar lo mejor hasta el final. Es decepcionante perder en Wimbledon. Estoy triste de que todo haya terminado", se lamentó Murray. ¿Cuáles serán sus próximos pasos? Se realizará estudios médicos y luego se sentará a evaluar la situación con su equipo. "Quiero mirar un poco más a largo plazo. Al US Open, no sé., a seis, siete semanas de distancia tal vez, algo así", aventuró. Necesita descansar.

Hasta ese momento, antes de que Djokovic comenzara a jugar frente a Berdych, Murray había dejado tan desprotegido el liderazgo en el ranking que hasta podía perderlo en este torneo. Si Nole se consagraba, claro. "Iba a suceder en algún momento. No creo que nadie se haya quedado en el número 1 en toda su carrera. Siempre llega a su fin. No he jugado lo suficientemente bien este año para merecer quedarme allí por mucho más tiempo. Sucederá. Está bien. Obviamente, yo preferiría ser el número 1 que el 2, 3 o 4. Me voy ahora y trataré de encontrar una manera de volver. Espero poder hacerlo", lamentó Murray.

Mientras tanto, en el court 1, el segundo en importancia del All England, Djokovic trataba de enfocarse frente a Berdych. Trataba. Porque cuando el checo, actual 15° del circuito, se imponía por 7-6 (7-2) y 2-0, el serbio no pudo continuar. Una lesión en el codo derecho lo mortifica, según confesó, desde hace 18 meses. "Es lamentable que tuviera que terminar así. Lo intenté. Pero ni los tratamientos ni los medicamentos me pudieron ayudar. Para un atleta, especialmente en un deporte individual, no hay salida. Si no te sientes en forma, por desgracia eso es todo. No hay nadie que pueda venir en tu lugar", dijo Djokovic, número 4 (sí, 4) del tour. En los tres Grand Slam de la temporada estuvo lejos de los resultados esperados: cayó en la segunda rueda de Australia (había sido campeón un año antes), se despidió en cuartos de final de Roland Garros (también defendía la corona) y en Wimbledon llegó hasta aquí.

Murray y Djokovic, dominantes en lo más alto del ranking durante los últimos tiempos, ahora lucen en caída. ¿Es casual? Según Nole, no: "Tuvimos muchas cosas en juego. Nuestros cuerpos han sufrido mucho físicamente. Un atleta, de una forma u otra, en una determinada etapa de su carrera va a experimentar este tipo de cosas. Las lesiones son parte de este deporte, por desgracia. El tenis profesional se está poniendo muy físico en los últimos años. No es fácil jugar al más alto nivel durante toda la temporada, y luego ser capaz de hacerlo una y otra vez cada cada año, y luego mantenerse saludable. Hacemos todo lo posible. Es por eso que tenemos una gran cantidad de gente alrededor de nosotros en nuestros equipos, para asegurarnos de que cubrimos todos los campos o conocimientos técnicos. Pero, al final del día, somos humanos".

"Por supuesto, me sorprende", reconoció Federer, sabiendo que es el único de los Cuatro Fantásticos que sigue con vida en Wimbledon. "No quiero decir que tarde o temprano estas cosas, por desgracia suceden, pero han jugado un montón de tenis en los últimos años. Les deseo lo mejor, que vuelvan fuertes otra vez", anheló el veterano suizo. Mientras tanto, sigue cabalgando.

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