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La otra moda de Game of Thrones

Michele Clapton, la diseñadora de vestuario de la serie más premiada de la historia, impuso un estilo inconfundible. "Me obsesiono con la historia que contamos", asegura. Esta noche se estrena la séptima temporada

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PARA LA NACION
Domingo 16 de julio de 2017
Clapton, con Emilia Clarke. "Intento estar siempre con los actores la primera vez que se prueban un traje", cuenta
Clapton, con Emilia Clarke. "Intento estar siempre con los actores la primera vez que se prueban un traje", cuenta.
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Michele Clapton tuvo su propia línea de ropa y fue estilista de bandas como Coldplay, Garbage o R.E.M. antes de embarcarse en la aventura de diseñar el piloto de la famosa saga de George R. R. Martin. "Lo que más me cautivó de trabajar en Game of Thrones fue la escala y la narrativa", afirma, recordando el momento en el que la convocaron. Como nadie pensaba que la serie alcanzaría semejante éxito, muchos de esos primeros trajes se reciclaron y sus telas fueron reutilizadas. Sin embargo, después de seis años, los equipos de armeros, bordeadores, trabajadores del cuero, pintores, joyeros y tejedores lograron ensamblarse y funcionar con una sinergia perfecta en el set principal de la serie, en Belfast, Irlanda. Cada pieza es catalogada y preservada. Los diseños viajan a los sets de España, Croacia, Islandia y Marruecos con las fotos y especificaciones de Clapton: cuidar la continuidad es esencial para no romper el hechizo que mantiene al espectador inmerso en la gran historia que hoy tendrá su continuación, cuando se estrene mundialmente su séptima temporada.

Ningún complemento es elegido al azar. Ninguno de los accesorios o los detalles de bordado o joyería que lucen los actores es arbitrario. Cada costura contribuye a contar la historia de los personajes, sus orígenes, las dificultades que tuvieron que atravesar y cómo se proyectan en relación con sus pares. Para definir la imagen y el estilo que identificaría a las familias nobles, la diseñadora realizó una investigación antropológica, eligiendo telas y colores en base a las tinturas naturales de las distintas locaciones, el clima, la psicología del personaje, su contexto social y su estatus. Por ejemplo, Catelyn Stark (Michelle Fairley) se adaptó al estilo del norte, de gamas grisáceas y amarronadas, a las pieles que, vale aclarar, son sintéticas, sin abandonar las tonalidades azules, que recuerdan a Riverrun. Los trajes de los Lannisters, por el contrario, están confeccionados en telas más livianas, ideales para el clima de King's Landing, y mantienen una influencia renacentista, de formas más orgánicas, con el rojo y el oro como emblemas.

Lo más importante para Clapton es mantener la verosimilitud, que se alcanza en los detalles más nimios. Hay un dato que posiblemente muchos fans no conozcan: aunque no se vean, Daenerys Targaryen (Emilia Clarke) siempre viste pantalones debajo de sus vestidos; los mismos pantalones desde la primera temporada. La razón es simple: la Khaleesi, a diferencia de Cersei, debe estar siempre lista para correr o montar un caballo. Otra curiosidad es que las armas, las armaduras y los trajes de los personajes que no provienen de familias nobles son perfeccionados por un equipo de diez personas que se encargan de avejentarlos. "Usan de todo: pintura, fuego, cera, estampados, escultura... es un arte aparte", le cuenta Clapton a La Nación revista. Según la diseñadora, las escenas de batallas son las más complejas y las que requieren más trabajo y presupuesto, ya que, en principio, más allá de los personajes principales, los trajes deben acondicionarse al contexto con barro, sangre o marcas de guerra. Muchas veces, por el desgaste al que se expone la vestimenta, se producen duplicados e incluso triplicados.

Su pasión y el cuidado por los detalles le otorgaron a Michele Clapton tres Emmy a Mejor vestuario por su labor en el show: en 2012, por el episodio El príncipe de Winterfell (segunda temporada); en 2014, por El león y la rosa, de la cuarta temporada; y en 2016, por Vientos de invierno, de la sexta. El último galardón contribuyó a que Game of Thrones se convirtiera en la serie más premiada de la historia al obtener 38 premios Emmy, batiendo el récord que había alcanzado Frasier, con 37, en 2004.

LA GUERRA, EN EL NORTE

"La gran guerra está aquí", afirma Jon Snow, el personaje interpretado por Kit Harington, en uno de los últimos avances que lanzó HBO. La sexta temporada finalizó con Daenerys Targaryen (Emilia Clarke) dirigiéndose hacia King's Landing con el objetivo de conquistar los Siete Reinos, acompañada por Tyrion Lannister (Peter Dinklage), Varys (Conleth Hill) y, por supuesto, sus dragones. Allí, Cersei Lannister (Lena Headey) fue coronada, luego de que hiciera explotar el Septo de Baelor con fuego valyrio. Pero la verdadera guerra se librará en el norte, entre los white walkers y los hombres.

La séptima temporada, compuesta por solo siete episodios, sigue un camino separado de los libros de George R. R. Martin, y acelera el desenlace de la historia. A pesar de que su estreno se retrasara, lo cual dejó a la serie fuera de los premios Emmy 2017, la espera valió la pena. El primer episodio (hoy, a las 22) durará 59 minutos, más que cualquiera de los anteriores, e incluso más que el piloto, y promete mucha acción.

Cada capítulo cuesta unos US$10 millones. Clapton trabaja también en The Crown, con un presupuesto aún mayor
Cada capítulo cuesta unos US$10 millones. Clapton trabaja también en The Crown, con un presupuesto aún mayor.

El director de programación de HBO, Casey Bloys, ya anunció que la octava temporada de Game of Thrones será la última, aunque no se sabe a ciencia cierta cuál será la fecha del estreno; posiblemente, en 2019. A su vez, el pasado mes de mayo Martin anunció en su blog Not a Blog que, junto con HBO, ya están en tratativas de producir no uno, sino cinco spin-offs de la serie. "Estas historias formarán parte de un universo secundario -tomó el término de Tolkien- de Westeros (...) cada uno de los conceptos que están siendo discutidos corresponden a una precuela, más que una secuela. Algunos ni siquiera suceden en Westeros. Más que un spin-off o precuela prefiero utilizar el término show sucesor", afirmó.

Mientras continúan las definiciones, Michele Clapton ya empezó a diseñar el vestuario de la octava temporada, a la par que continúa con su trabajo en The Crown (2016), la serie basada en la vida de la reina Isabel II de Inglaterra. La diferencia, para Clapton, es que, según la revista Time, The Crown es el show más costoso de la historia, con un presupuesto de 12 millones de dólares por capítulo, mientras la producción de HBO se ubica en el quinto puesto, con 10 millones por capítulo, lo que la obliga a hacer uso de su creatividad para resolver, con menos recursos, la moda del universo creado por George R. R. Martin.

¿Cómo es el proceso, las diferentes etapas, del diseño de los trajes?

Normalmente, cuando termino de leer el guión, empiezo junto con mi equipo a investigar, dibujar bocetos y buscar las telas correctas para los diseños. Les presento las ideas a David [Benioff] y Dan [Weiss] y, una vez que los diseños están aprobados, trabajo junto con el modelista para pasarlos a toile, creando las proporciones y cortes correctos. Luego se los probamos a los actores, nos aseguramos de que estén cómodos y ajustamos el calce. Después de esa primera prueba, pasamos el toile al textil original y hacemos una segunda prueba con el actor. Sacamos fotos y discutimos los diseños finales con David y Dan. La tercera y última prueba suele realizarse el día antes de la filmación, como un reaseguro. También definimos las elecciones de joyería en este punto.

¿Trabajás directamente vos la prueba con los actores?

Intento estar siempre con los actores la primera vez que se prueban un traje y aconsejo al asistente sobre cómo debería estilizarse. Asisto a los ensayos para asegurarme de que no haya ningún problema en esa escena en particular y, si lo hubiera, me ocupo de hablar con el director para resolverlo. Me quedo sólo para la primera toma, para asegurarme de que esté todo bien, y después vuelvo a continuar con mi trabajo. No pasó mucho tiempo en el set de filmación.

¿Cuánto tiempo te lleva desde el primer boceto al traje final?

Depende del diseño. Normalmente, empezamos a trabajar con tres meses de anticipación, porque necesitamos mucho tiempo para la etapa creativa. Otras veces, por cambios en el guión o si el taller está muy ocupado, sólo tenemos dos o tres días, así que priorizamos.

¿Cómo es tu proceso creativo?

Estudio mucho el guión e investigo. Guardo imágenes y telas que considero inspiradoras. Honestamente, todo para mí es una fuente de inspiración y puede disparar ideas que terminan traduciéndose al diseño.

¿Dónde ponés el foco como diseñadora?

Mi obsesión es el corte, la silueta de los trajes y los detalles, que cuentan las historias de los personajes. En la vida diaria me pasa lo mismo, me obsesiono con la historia que contamos sobre nosotros mismos por cómo nos vestimos.

Trabajaste en Game of Thrones desde la primera temporada y te tomaste un recreo en la sexta. ¿Sentiste que no tenías nada más para aportarle a la serie?

En un sentido, sí, pero también necesitaba tomarme un descanso. Mi padre estaba muy enfermo y quería volver a Londres para poder pasar más tiempo con él, así que tomé un trabajo ahí. Un tiempo después de que mi padre falleciera, David y Dan me contactaron para que volviera al show y diseñara los trajes de los dos últimos episodios de la temporada.

El traje de coronación de Cersei te otorgó tu tercer Emmy. ¿Qué podés contarnos acerca de la elección de la tela, el color?

Cuando David y Dan me enviaron el guión, supe casi de inmediato cómo quería que fuera ese vestido. Fue un golpe de suerte, porque teníamos muy poco tiempo para el diseño. Tomé mucho del estilo de su padre [Tywin Lannister]. Quería transmitir su fuerza, su poder, que Cersei ya no tenía que utilizar su femineidad para ganar el trono, que es tan fuerte o más que cualquier otro hombre. Los patrones de su armadura son similares a la mano metálica que hizo que le diseñaran a Jaime, la única persona que ama más allá de sus hijos. Elegí cuero perforado para que simulara una armadura y, debajo, un brocado de oro oscuro. No quería nada de rojo. Tenía que ser negro, ella estaba de duelo, pagó un alto precio para llegar al trono. Sin embargo, el brocado simboliza su fortaleza, más allá de ese dolor.

¿Cuál fue tu diseño favorito hasta el momento y por qué?

Este año disfruté muchísimo trabajar con el vestuario de Sansa. Ella también atravesó situaciones que la obligaron a cambiar y, finalmente, logró reinventarse como mujer. Sus vestidos revelan ese camino personal.

El año pasado lanzaste una línea de joyería inspirada en Daenerys Targaryen y utilizada por ella. ¿Por qué la elegiste?

Pienso que su estilo se relaciona más directamente al de la mujer moderna. Cada una de las joyas que utiliza cuentan su historia, su empatía, sus derrotas y su ambición.

¿Qué nos podés contar acerca del vestuario de la nueva temporada?

No puedo hablar mucho al respecto, pero sí, va a haber novedades, influenciadas por el clima y por cambios de estatus.

Fotos gentileza HBO

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