Si usted es una persona con dificultades visuales, navegue el sitio desde aquí

El planeta All Black y todos sus secretos, puertas adentro

Cómo se viven los grandes duelos, como el que sostuvieron con los Lions, y toda la maquinaria que se pone en marcha desde el colegio

SEGUIR
PARA LA NACION
Jueves 13 de julio de 2017
Los All Blacks, potencia mundial del rugby
Los All Blacks, potencia mundial del rugby. Foto: AFP
0

AUCKLAND, Nueva Zelanda.- El reloj marca las 13.30 en Auckland, la ciudad más emblemática de Nueva Zelanda. Es el sábado 8 de julio de 2017. Son las 22.30 del viernes en la Argentina y las 2.30 del sábado en Gran Bretaña. Curiosamente para esta época del año, hay sol. Desde temprano, las calles se vistieron de rojo. No son carteles, sino personas, que de a miles caminan luciendo, orgullosas, la camiseta de los Lions. A las 19.35 está previsto que se pare el país: los All Blacks y los British&Irish Lions van a jugar la final de la serie y no se habla de otra cosa. Sin embargo, en el Grammar TEC, un club de rugby con sólo dos canchas y sin tribunas, unas 50 personas se preparan para ver el partido entre el local y Eden Rugby Club, que lleva ese nombre por su cercanía al Eden Park, el estadio que en pocas horas albergará al denominado "Duelo del Siglo".

Grammar y Eden van a jugar un partido del campeonato amateur del rugby neozelandés. Es por una de las tres zonas en las que se divide el torneo de Auckland. El que gane, seguirá con posibilidades de entrar en los playoffs que conducen a la final en el Eden Park. El juego es intenso, duro, con pocas pérdidas de pelota, pero también sin mucha imaginación. Haciendo una comparación con el rugby argentino, el encuentro se puede ubicar en la misma escala de los campeonatos de clubes de primera división. Es ese mismo rugby, pero con algunas carencias tan asombrosas como el sol que acaricia este sábado de invierno en una ciudad en la cual es un triunfo caminar dos cuadras seguidas sin que caiga agua del cielo. Escenario: dos jugadores se golpean sus cabezas. Uno queda tendido, desmayado. No hay ambulancia ni camilla, algo imposible de pensar en la Argentina. El partido, por tal razón, se suspende durante 40 minutos. Mariano Caillet-Bois, manager de Hindú y quien viajó para ver el duelo ABs-Lions, le pregunta a un hombre de Grammar por la situación. "Siempre pasa esto. En Auckland, lo más difícil es conseguir una ambulancia. Puede tardar hasta una hora".

El secreto: en el colegio

Es el campeonato de primera división del país en el cual el rugby es una religión, pero no hay ambulancia. Tampoco hay televisión ni grandes patrocinadores (apenas un par regionales). Y la poca gente que está en el balcón del bar se dedica más a beber que a mirar lo que ocurre en la cancha. A la hora de los playoffs, es probable que los equipos se nutran de algunos de los consagrados profesionales que juegan el Súper Rugby. ¿Dónde está entonces el secreto de los All Blacks? En los colegios, cuyo certamen también se está disputando ese sábado en distintos puntos del país.

El recorrido de un rugbier neozelandés comienza en el club (infantiles), pero a la hora del colegio secundario arranca la caza de talentos, con un sistema de becas al estilo de las universidades norteamericanas. Ese campeonato, llamado 1st XV, es como el juvenil de la Argentina pero se asemeja al de primera división. Allí sí hay televisión, ya que Sky transmite todos los partidos, varios de ellos en directo. Del 1st XV, auspiciado por grandes marcas, salió, por ejemplo, la última joya All Black: Rieko Ioane. Después del colegio, los jugadores vuelven al club o marchan directamente a las franquicias del Súper Rugby.

Brent Semmonds trabaja como coach de desarrollo de la Academia de Auckland, colabora con Tana Umaga en los Auckland Blues y entrena de modo amateur a Eden, donde juegan los Costa, tres hermanos argentinos cuya familia se radicó en Nueva Zelanda en 2002. "El físico es importante, por supuesto. Acá van todos al gimnasio, pero en la etapa de desarrollo lo más importante son las destrezas. Utilizamos mucho más tiempo en ellas que en el gimnasio", cuenta Semmonds, a quien todos conocen como Sooties.

En la Academia, su responsable, Ant Strachan (All Black entre 1992 y 1995), dibuja una radiografía del emporio neozelandés: "La Unión tiene contratados a 150 jugadores que los reparte en las cinco franquicias del Súper Rugby. Esos son los que están en el radio de los All Blacks. Pero después hay otros 450 jugadores que son semiprofesionales, entre ellos varios de los que juegan el 1st XV". Como en Auckland, hay otras academias en el país. Hasta ellas llegan chicos desde distintas partes del mundo para participar de programas que van desde las dos semanas a los dos meses. Strachan visualiza un poder futuro especialmente en Estados Unidos y en Asia. También observa el crecimiento de Brasil y apunta el papel principal de la Argentina en la Región.

Después del tercer tiempo del partido que ganó su equipo y al que asistieron menos de la mitad de los jugadores, Semmonds nos invita al bar del Eden Rugby Club. Allí, el espíritu del rugby se estira junto a la pasión, la mística y la diversión de los hinchas de los Lions. Hay cientos de ellos cantando los himnos de cada uno de los cuatro países. Como escribe Ian McGeechan (el "Ultimate" Lion, con dos giras como jugador y 4 como entrenador) en su reciente libro "The Lions. When the going gets tough" ("Cuando las cosas se ponen difíciles"), no hay un fenómeno deportivo en el mundo como los Lions, para el cual cuatro países se unen en un solo equipo, seguido por una legión que cada cuatro años lo acompaña alternativamente a Sudáfrica, Australia y Nueva Zelanda, a los que quizá se una la Argentina en 2021 o 2025.

Ya son las 19 en Auckland y el Eden Park hierve adentro y a sus alrededores. Se calcula que hay 25.000 hinchas de los Lions en las tribunas y otros 5000 que no consiguieron entradas y que seguirán el partido en los bares. Los 80 minutos alucinantes, el empate (más allá del error del árbitro que perjudicó a los All Blacks), el fervor de los gritos, el color, la copa levantada por los dos capitanes, los dos equipos posando juntos en la foto final y hasta la lluvia que empezó a bajar un minuto después de la última acción, cerraron un mes en el cual el rugby vivió otra dimensión. La que sólo le pueden dar el país donde mejor se juega a este deporte y el equipo con más mística e historia.

Todo listo en Jaguares

Ya sin chances de entrar en los playoffs, pero con las buenas sensaciones que les dejó la victoria del sábado pasado en Sydney frente a Waratahs (40-27), Jaguares disputará mañana, a las 6.45 de la Argentina, en Melbourne, su último partido del Súper Rugby 2017 ante el débil equipo de Rebels, que perdió 12 de los 14 partidos que disputó y sólo consiguió una victoria y un empate. El entrenador Raúl Pérez decidió dos cambios respecto del partido anterior: Rodrigo Báez entrará por Juan Leguizamón (por protocolo de conmoción cerebral) y Bautista Ezcurra por Jerónimo de la Fuente. La formación será la siguiente: Tuculet; Moroni, Orlandi, Ezcurra y Boffelli; Sánchez y Landajo; Báez, Senatore y Matera; Macome y Petti; Pieretto, Creevy (capitán) y Tetaz Chaparro. Luego de este torneo, los Jaguares se transformarán en Pumas y se prepararán para la gran cita de la temporada: el Rugby Championship.

En esta nota:
Te puede interesar

Enviá tu comentario

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.
Las más leídas