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Las pruebas complican a los detenidos por el crimen en Dolores

La víctima fue vista por última vez en la casa de uno de los sospechosos, donde se encontró ropa ensangrentada

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LA NACION
Jueves 13 de julio de 2017
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MAR DEL PLATA.- Noemí Orlandelli, que hace cinco años se radicó en Dolores para escapar de la inseguridad que sufría en La Matanza, se quebró al relatar el estado en el que encontró anteayer a su hijo mayor, Claudio Javier Ayuso, al reconocer el cadáver: "Me lo violaron, me lo golpearon, ¡me lo mataron!, ¡ni los dientes le dejaron", dijo, a la espera de precisiones sobre la suerte de los dos acusados por el crimen. Uno de esos sospechosos era amigo de la víctima.

Los investigadores todavía desconocen los motivos que derivaron en el inconcebible ataque que incluyó el abuso sexual y el asesinato a golpes cometido, presuntamente, en el frigorífico abandonado donde anteayer fue hallado el cuerpo de Ayuso, que tenía 18 años.

Los dos detenidos por ese crimen aparecen comprometidos por testigos y por las evidencias. Entre esas pruebas figuran las prendas manchadas con sangre que la policía secuestró en sus domicilios. Esa ropa será sometida a peritajes para determinar si en ellas quedaron rastros genéticos de la víctima. También se encontró un mensaje de WhatsApp de otro vecino que vincula a los sospechosos con el homicidio.

El informe preliminar de la autopsia confirma la violación y lesiones externas e internas en Ayuso, varias de ellas en la cabeza, una de las cuales -derivada de un golpe con un objeto aún no determinado- habría resultado letal porque provocó una seria hemorragia intracraneana.

Francisco Andrés Miño, de 18 años, y David Matías López, de 21, son los acusados del homicidio. Ambos se negaron a declarar. Por su parte, la fiscal Verónica Raggio no descartó que pudiera haber más partícipes en el hecho.

Orlandelli se preocupó el sábado cuando pasaron más de 12 horas sin tener noticias de su hijo. Es que vive en una zona rural, más allá de la ruta 63, y a veces prefería que se quedara en la casa de un amigo antes que volver de noche. Como corría el tiempo y no tenía novedades, hizo la denuncia policial por averiguación de paradero.

Miño era amigo de Ayuso. En su casa se reunieron la noche del viernes. Desde allí iban a ir juntos a un festival musical en una plaza céntrica, evento que se suspendió. Entonces fueron hasta la casa de otro conocido, que sería López. La madrugada del sábado se perdió el rastro de Ayuso.

Rastros de ADN

La fiscal valoró algunos de los elementos de prueba colectados durante los primeros pasos de la investigación. Además de rastros y evidencias rescatados del frigorífico, dio especial importancia a ropas de los imputados que tendrían algunas manchas hemáticas. Estos y otros elementos están siendo sometidos a peritajes forenses y podrían ser determinantes para el futuro legal de los dos sospechosos aprehendidos.

Otro tanto sucederá con el material genético encontrado en los alrededores del cuerpo de Ayuso. Se tomarán muestras a Miño y a López para cotejar con esos rastros hallados en el frigorífico.

"Jamás imaginé que lo iba a encontrar así, golpeado, violado y muerto", repetía Orlandelli, que tiene otros dos hijos, de 2 y 11 años, y que ayer reclamó justicia y la máxima condena para los responsables del crimen. Reveló que el cuerpo estaba casi desnudo, solo con las medias puestas. Y que lo habían dejado tirado en una fosa destinada a desechos de los animales que eran faenados en ese establecimiento, cerrado hace tiempo. Devastada, insistía: "No entiendo por qué lo mataron".

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