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Un mito que se ganó para siempre la mancha indeleble del soborno

Jueves 13 de julio de 2017
O globo
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RÍO DE JANEIRO.- Nunca antes en la historia de Brasil un presidente de la república había sido denunciado por corrupción. Michel Temer fue el primero, acusado por el procurador general, Rodrigo Janot, de corrupción pasiva. El destinatario de la valija con dinero del grupo JBS que el ex diputado Rocha Loures (PMDB-PR) arrastraba por las calles de San Pablo era Temer.

Nunca antes en la historia de este país un ex presidente de la república había sido condenado por corrupción. El primero ahora es Lula, condenado a nueve años y medio de prisión en el caso del tríplex de Guarujá. Si la justicia de segunda instancia confirma la sentencia, Lula irá preso. Y aunque no vaya preso, quedará inhabilitado para presentarse a elecciones.

Hasta ahora, la primera y única vez que Lula probó los sinsabores de la cárcel fue en condición de perseguido por la dictadura militar implantada en el país en 1964 y que duraría 21 años.

Muy bien tratado en aquella época por el delegado Romeu Tuma, que después se convertiría en su amigo e ingresaría en la política, Lula hizo huelga de hambre chupando caramelos. Luego fue liberado y se convirtió en héroe.

Difícilmente de aquí en más Lula sea visto como un héroe por la gran mayoría de quienes así lo consideraban hasta hace poco. Su biografía se ganó para siempre la mancha indeleble de la corrupción.

Poco importa que ahora ostente el título de campeón de las encuestas de opinión pública con alrededor del 30% de intención de voto para presidente si las elecciones se realizaran ahora. Esas encuestas también lo muestran como el campeón del rechazo. Más del 60% de los entrevistados dice que jamás lo votaría.

La condena de Lula tendrá efectos en el campo de la izquierda. Para empezar, reforzará las chances de Ciro Gomez (PDT-CE) de conseguir el apoyo del PT para competir por la presidencia. No se descarta la hipótesis de que Dilma quiera lo mismo. Si escapa del Lava Jato, en la derecha el beneficiado por la condena de Lula será Geraldo Alckmin (PSDB-SP).

En cuanto a Temer... Aunque la Cámara de Diputados niegue autorización para que sea juzgado por la Corte, el jefe de Estado enfrentará una segunda y tal vez una tercera denuncia de corrupción y obstrucción de la justicia, sin contar con las delaciones del ex diputado Eduardo Cunha (PMDB-RJ) y del cambista Lúcio Funaro. Si sobrevive, gobernará como un muerto-vivo.

Traducción de Jaime Arrambide

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