Si usted es una persona con dificultades visuales, navegue el sitio desde aquí

Otro choque entre la izquierda y el sindicalismo clásico

LA NACION
SEGUIR
Nicolás Balinotti
Jueves 13 de julio de 2017 • 11:44
0

Las raíces más fuertes de la izquierda sindical surgieron, en parte, desde la oposición en el Sindicato de la Alimentación, con fuerte representación en Mondelez (ex Kraft) y Pepsico, en donde cuentan con delegados desde hace veinte años. El legendario líder del gremio, Rodolfo Daer, vio casi tambalear su hegemonía cuando sus rivales alcanzaron casi el 40 por ciento de votos en las dos últimas elecciones.

Las cifras electorales, al menos en Alimentación, son irrefutables: los delegados gremiales vinculados a la izquierda dejaron de ser una casta minoritaria. Y su influencia comenzó a extenderse en otros sindicatos: la UTA, metrodelegados, Unión Ferroviaria, Smata y gráficos. Aunque el caso más emblemático es el del Sindicato del Neumático, cuyo secretario general, Alejandro Crespo, milita en el Partido Obrero y es uno de los referentes de lo que se denomina el sindicalismo combativo y clasista.

La izquierda, que suele hacerse fuerte en las fábricas, percibe una posibilidad de crecimiento ante la pasividad del sindicalismo peronista que se anida en la CGT. Su irrupción ahora no es casualidad: su descontento se hace oír en tiempos que en las cúpulas de los gremios tradicionales negocian con el Gobierno y los empresarios modificaciones de los convenios colectivos y exploran alternativas para ganar más competitividad y reducir costos.

El conflicto de Pepsico también fue escenario de un choque de estilos de representación gremial. Los delegados de la planta recurrieron a Rodolfo Daer por los despidos, pero no encontraron eco. Exploraron un acuerdo también con Pablo Moyano, para que el número dos de los camioneros los ayude a bloquear la distribución de los productos que aún se producen en otras plantas de la compañía. Pero Moyano se mantuvo al margen: Camioneros no es ajeno al período de recortes y ajustes. Otra vez, así, la izquierda sindical y el gremialismo clásico bifurcan sus caminos.

Te puede interesar

Enviá tu comentario

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.
Las más leídas