Si usted es una persona con dificultades visuales, navegue el sitio desde aquí

Selem Safar: "Había mucho sentimiento de revancha"

El escolta de San Lorenzo, que gana la final de la Liga por 3-1, admite la tensión con Regatas y dice que aprendió a "disfrutar la presión"

SEGUIR
LA NACION
Viernes 14 de julio de 2017
Selem Safar
Selem Safar. Foto: ligateunafoto.com
0

CORRIENTES.- Le hierve la sangre cuando la pelota quema. Se sintió herido y no lo escondió. Su equipo lo necesitaba y él fue a la caza. San Lorenzo pretendía dar otro paso para acercarse al título de bicampeón de la Liga Nacional y Selem Safar tomó el control para imponerse a Regatas (79-58) y poner la final 3-1. Su cruce con Fabián Ramírez Barrios camino a un vestuario en el partido 3 de la serie, que terminó con un corte en su mentón, resultó el combustible de un goleador voraz, que tuvo una noche casi perfecta, con 20 puntos.

En Mar del Plata comenzó a picar un balón Safar y hoy, a los 29 años, dice que alguna vez les reclamó a sus padres en broma por su nombre, que le habría gustado llamarse "Carlos García" para así evitar un interrogatorio de dos horas en Miami por el origen sirio de su ascendencia. Kimberley fue su primer paso en este universo. Después, Selem jugó en Quilmes y alcanzó su máxima expresión en el Peñarol bicampeón 2010/11 y 11/12. A esta altura su carrera acumula 459 actuaciones en la Liga Nacional, en la que defendió también a Ciclista (Junín), Boca y Obras Sanitarias.

Ahora, en San Lorenzo protagoniza su tercera final de Liga y mañana, en el polideportivo Roberto Pando, intentará volver a ser el artillero que anteanoche anestesió a bombazos (4 de 8 en triples) a Regatas.

Habla con prolijidad, evita la controversia y expresa lo que siente cuando su equipo se expresa como lo hizo en el cuarto juego en Corrientes.

-Después de lo que sucedió en el primer juego en Corrientes [derrota por 78-62 con peleas, insultos y acusaciones], ¿cumplieron el objetivo en el segundo?

-Queríamos llevarnos un partido de Corrientes y lo logramos. Jugamos como queremos: defender duro y hacer que el rival meta pocos puntos y se sienta incómodo. Lo conseguimos en todo momento. Eso nos permite jugar ofensivamente corriendo; el contragolpe que es un arma que tuvimos todo el año.

-¿Te debías un partido así?

-Sí. Vengo sintiéndome bien en los playoffs, pero no había tenido un buen partido el lunes. Me había quedado con esa espina y desde entonces pensé en el cuarto juego. Me siento muchísimo más cómodo cuando el equipo encuentra fluidez ofensiva, porque no tengo muchos puntos en el uno contra uno ni por crearme mis tiros. Me sentí cómodo, el equipo jugó bien y la pelota entró. Y para un tirador eso es importante.

-¿Cuánto hubo de orgullo personal y cuánto de revancha, luego de lo que pasó el lunes fuera de la cancha?

-Había mucho sentimiento de revancha. Este equipo tiene carácter y quiere ganar, y a nadie le gusta lo que pasó. Nos dejó una herida. Estábamos con eso caliente. Tuvimos que esperar, aunque uno se pone ansioso y quiere que llegue el momento. Y cuando llegó, salimos a la cancha de una forma totalmente distinta.

-¿Se llevaron por delante a Regatas en el tercer encuentro?

-No. Regatas jugó muy bien el primer cuarto y creció en confianza. También tiene carácter y jugadores de experiencia. Y tiene a [Donald] Sims, que si bien no tiene experiencia en la Liga, juega muy bien. Regatas es aguerrido, entonces podía pasar perder un juego, porque se hace fuerte como local. Nos ganó bien; lo de afuera fue otra cosa.

-¿San Lorenzo mostró más aplomo en ese encuentro cargado de tensión?

-Me parece que también en el juego anterior tuvimos buena disposición en cuanto al ánimo. Nos complicó que en el cuarto partido Regatas empezó muy certero, y además veníamos teniendo una serie rara, ganando por mucha diferencia. La causa es que ellos no tenían a sus dos mejores jugadores: Paolo Quinteros y Sims no sólo tienen puntos en sus manos, sino que también hacen jugar a los demás. Durante toda la Liga Regatas jugó dependiendo de ellos dos, que les crean tiros a sus compañeros, y éstos toman las ventajas que les dan ellos. El lunes lo consiguieron, con un primer tiempo que nos sacó totalmente de partido. En el cuarto juego teníamos que tomarnos revancha de eso.

-El contexto de alta tensión podía sacarlos de eje. ¿El plan fue no pelear el partido sino jugar como venían haciéndolo?

-Sí. Nosotros teníamos que ganar en la cancha. Lo que pasó afuera no debe suceder. Debemos aprender de eso y dejarlo atrás. Por suerte entendimos que teníamos que jugar al básquet, y lo logramos. Pusimos la serie a un pasito y ahora nuestro objetivo es cerrarla en Buenos Aires.

-¿Tu juego habló por lo que no hablaste después del incidente con Ramírez Barrios?

-No voy a decir nada de eso. Lo que sucedió ya está, ya pasó.

-¿Es bajo presión cuando jugás tu mejor básquetbol?

-Puede ser. Aunque no creo que sea siempre así. Aprendí a disfrutar la presión. Sergio [Hernández]. Leo [Gutiérrez] y todo el equipo de Peñarol, en esos años en que estuve en Mar del Plata, me enseñaron a disfrutarla y a no sufrir por eso. Me gusta jugar esos partidos en los que quema todo; son los que más disfruto. Aunque seguramente tuve rendimientos malos también en esas circunstancias. Sí es verdad que siento algo diferente en esos casos. Pero debe de pasarles a todos los jugadores. Jugar una final es lo más lindo del mundo.

En esta nota:
Te puede interesar

Enviá tu comentario

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.
Las más leídas