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Un disco que marca un nuevo camino musical

Viernes 14 de julio de 2017
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LA NACION
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Nacho Vidal y Nadia Larcher, los dos integrantes de Será Arrebol
Nacho Vidal y Nadia Larcher, los dos integrantes de Será Arrebol.

"En qué silencio escuchamos (confluencia de río y río), el acorde inacabable, de tu corazón y el mío", pregona el poeta Luis Franco.

Halo bestia es un disco que se gestó en los silencios de pasillos, escaleras, baños y depósitos, y que se corporizó espiritualmente en largas sesiones musicales en la iglesia de San Pedro Telmo. Los creadores del grupo Será Arrebol, el dúo integrado por Nacho Vidal y Nadia Larcher, cuentan así, en la mágica caja china que envuelve su primer disco, cómo fue el proceso de su álbum debut. Halo bestia, un álbum para escuchar en silencio como un rezo y que pone un freno de mano al acelere habitual de la vida en las urbes.

A veces no alcanza que un disco se vea como novedoso para ser la novedad. Además tiene que ser original. La originalidad y la novedad la alcanzan unos pocos. El dúo Será Arrebol reúne ambas condiciones en este material conformado por nueve canciones y un poema. Es una música que anuncia esa novedad sin decibeles: las dos voces armonizando y la guitarra tensan el clima onírico que van generando los poemas (historias mínimas y esas formas musicales, intrínsecamente ligadas al perfume folklórico y la canción). Es una estética muy personal, como escuchar a Luis Alberto Spinetta y al Dúo Salteño todo junto y, al mismo tiempo, procesado artísticamente con un nuevo sonido, que marca otro punto de referencia estético en la música popular argentina. "Antes de agitar pañuelos, devela tu espejo, que alumbra mi espejo, que tiene ese gesto, el de verte volver", cantan Nadia Larcher y Nacho Vidal con un ritmo aletargado y una hondura que busca en el fondo fijar postura, correrse de los lugares comunes y armar su propio campo musical, citando indirectamente la clásica zamba "Agitando pañuelos", de los Hermanos Ábalos.

Claramente Será Arrebol desanda otro sendero en piezas compuestas por Ignacio Vidal como la surrealista "Poeta esquimal"; la melancólica historia de "Pindapoy (Pindapoi)", una breve oda de amor y desencuentro situada en el pueblo creado alrededor de una fábrica de gaseosas en el sur de Misiones; el viaje pictórico que ofrece "Pájaro emplumado", o la atmósfera cruda que impone el poema "Muerte fabulosa de los caballos", que tiene el signo trágico de El matadero, de Esteban Echeverría.

Entrar en esas canciones de compleja naturaleza y musicalidad requiere tiempo y silencio, como un acto de respiración consciente. Es dejarse llevar por la letanía de "Bertolina Chayle", el aire de zamba en "Halo Bestia" o el urbano de una canción con atmósfera kamikaze de "Dos laberintos", en la que el dúo reflexiona cantando: "Es una ciudad, un paisaje, el tiempo en el aire. La simplicidad de volver donde pienso el origen".

Halo bestia funciona con el ritmo de un libro de poemas. Es la sensación en el aire, la milagrosa vibración que provoca la poesía, el juego de palabras, la música, el sonido de la guitarra intervenido por efectos, los teclados, las voces. Escuchar estas nuevas canciones de Será Arrebol es como abrir la ventana y dejar entrar otro aire a la casa. Advertencia: Halo bestia es un disco que podrá ser incomprendido por algunos, pero habrá otros que no podrán dejar de escucharlo, porque lo estarán necesitando tanto como respirar.

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