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"Mi viejo no entiende de qué trabajo": cómo evitar el choque y cuidar el vínculo

Consuelo

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Viernes 14 de julio de 2017 • 00:25
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Foto: Shutterstock

Hola Consuelo,

Te escribo porque leí tu columna sobre el padre que se peleaba con sus hijos porque ellos no querían que él los mostrara en su Facebook. Me hizo pensar en mi viejo y en lo diferentes que pueden ser las personas aunque sean de la misma época. Yo tengo 23 años y estoy por recibirme de Marketing. Mi papá es el típico abogado que se pasa 12 horas en el estudio y estamos chocando porque no entiende nada de mi laburo. Yo sigo viviendo con él pero trabajo para bancarme mis cosas. Empecé en una agencia y con un amigo nos abrimos con nuestros clientes. Les manejamos las redes y creamos campañas digitales, ya tenemos varias marcas grosas para lo chica que es la empresa. Todo esto para mi viejo es chino. Le conté varias veces que pegamos buenos clientes y no me presta atención. Cuando tiene oportunidad me tira mala onda porque dejé algo desordenado o porque me hice un viaje (con mi plata). De a ratos el clima en casa está áspero. Ya sé que estoy grande pero creo que deberíamos encontrar un equilibro para no terminar distanciandonos.

Gracias por la ayuda

El Community Preocupado (23)

Querido Community:

Las personas son muy diferentes, de hecho, y cada uno vive su época como quiere, o más bien, como puede, como le permiten su historia familiar, sus valores, sus circunstancias y algún otro "factor X" que desconocemos. Si tenés 23 años calculo que tu viejo tiene cerca de 60; muchos tipos de su misma edad habrán sido hippies de pelo largo y pipa de agua, otros tendrán coloridas historias en Cemento o noches incontables en Nave Jungla. Por H o por B, él es un perfil algo más tradicional, al que tal vez le den algo de desconfianza las cosas nuevas. Te digo todo esto para intentar ponerlo en una luz más favorable: hay padres de todo tipo pero en general nos quieren y tienen buenas intenciones. Seguramente esa desconfianza que a tu papá le dan los mundos desconocidos le provoca una cierta inseguridad sobre tu futuro laboral: quizá piensa que tu trabajo es una moda pasajera, y que cuando esa moda pase vas a quedar tirado. O piensa que es un trabajo de pibitos en el que no tenés posibilidades de desarrollarte a largo plazo. Vos sabés que no es así, o más bien, que si las cosas cambian, igual podés capitalizar tu experiencia y tus contactos para reinsertarte, pero él no tiene por qué saberlo: los trabajos funcionaban muy distinto cuando él era chico. No era común eso de mandarse "con tus propios clientes" sin haber metido al menos una década en una empresa grande, y desde ya que no existían las redes sociales, ni siquiera había internet. Por otra parte, tal vez él a tu edad ya estaba casado y viviendo fuera de casa: le puede hacer algo de ruido que vos todavía no te puedas independizar, aunque para las nuevas generaciones y en esta economía sea algo normal. Y finalmente: durante, más o menos, veinte años, él siempre supo más que vos de todo y fue el encargado de mostrarte el mundo. A medida que los roles cambian, o al menos se equilibran, no es extraño que el proceso le produzca algunas emociones encontradas.

Pensá en todas estas cosas que te digo para empatizar con él y acercarte a él desde ese lugar: no desde una idea de demostrarle algo, sino más bien en esa línea que decís al final, "encontrar un equilibrio": compartí tus logros con él de la forma en que mejor te parezca que los puede entender. Si conseguís un cliente nuevo grosso, no le digas "que es una marca re grande", lo más probable es que para él eso no signifique nada: contale por cuánta plata lograste cerrarlo, cómo lo negociaste, por qué plazo de tiempo, y de qué modo vas construyendo una relación comercial confiable. Si hacés un evento para una marca, invitalo: aunque sea en un lugar super ajeno a él tal vez le guste ver cómo la gente te saluda, te respeta y te pregunta cosas, es un tipo de reconocimiento corporativo que puede llegar a entender. Y todo esto con paciencia, sin forzarlo a entrar a esta parte de tu vida pero haciéndole saber que para vos es importante su opinión y su respeto: eso también le va a gustar. En algún punto él debe pensar que vos lo considerás un viejo vetusto y que lo que él piense no te importa: darse cuenta de que no es así va a ser el primer paso.

Finalmente: sos chico, y el mundo está complicado, pero andá pensando en irte de tu casa en los próximos años. Estás llegando a una edad en que el propio agotamiento del modelo "hijo que vive en casa" genera tensiones tanto de tu lado como del de tus padres. La relación va a entrar en un proceso de reconfiguración, pero para eso vas a tener que irte y tomar algo de distancia. Con paciencia, pero tenelo en mente también.

Un cariño,

Consuelo

Consuelo estará disponible para resolver todos los conflictos digitales que lleguen a la casilla modalesdebolsillo@lanacion.com.ar, como comentario a esta nota o a la cuenta de Facebook de LA NACION. Si la consulta es comprometedora, cuidará el anonimato del remitente.

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