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Del éxtasis al declive, el karma que persigue al Rojo

El bajón tras ponerse 4-0 ante Deportes Iquique, que sin hacer mucho descontó, es otra muestra de su inestabilidad

Viernes 14 de julio de 2017
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PARA LA NACION
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Independiente fue una tormenta hostil durante el primer tiempo del partido con Deportes Iquique. Luego amainó y se convirtió en una garúa débil, la sombra de su propia imagen. Tras un primer tiempo fantástico, como hacía tiempo no se veía, el Rojo detuvo su marcha y, aunque la llave de la Copa Sudamericana está encaminada -el 4 a 2 le da cierto margen-, no pudo acertar con la estocada. Su circuito, ante tanta ambición, entró en corto en la segunda parte. Se dejó tentar por una hipotética goleada histórica, descuidó sus líneas defensivas y el conjunto chileno, que trotaba desesperanzado, un alma en pena, recuperó una mínima ilusión.

El conjunto de Ariel Holan, que el miércoles por la noche mostró sus dos perfiles, le dio vida a un rival que, ya en el entretiempo, parecía eliminado. Nada nuevo: a Independiente, a lo largo de la temporada, le ha costado aprovechar los momentos favorables.

El festejo del gol de Franco, en un gran primer tiempo
El festejo del gol de Franco, en un gran primer tiempo. Foto: AP

"Conseguimos un buen resultado y estamos contentos. Pero también tenemos angustia porque nos hicieron dos goles. Pudimos haber liquidado el partido", decía Ezequiel Barco, uno de los mejores futbolistas del Rojo, luego del triunfo sobre Deportes Iquique. Las declaraciones del talentoso juvenil son un resumen de lo que se vivió: mientras que en el entretiempo algunos hinchas ya preguntaban por el rival en la siguiente etapa, el resultado final bajó la efervescencia.

"Dispusimos de varias oportunidades para liquidar la serie -reconoció Holan-, pero no lo logramos. Aunque nos convirtieron dos veces, no nos vamos amargados: ganamos, hicimos cuatro goles y, a pesar de que la llave está abierta, tenemos una diferencia importante".

Independiente, como tantos, es un equipo que funciona por contagio. El ánimo marca su latido. Si está conectado, tiene peso, como el que jugó en el primer tiempo. Pero esa dependencia conlleva otra cara, que también se vio el miércoles. En la segunda parte -salvo en los primeros minutos, donde pudo haber estirado la diferencia- se fue apagando de a poco. El decrecimiento fue una cadena: a los 15 minutos, con el marcador 4-0, el rendimiento colectivo entró en crisis y las individualidades no pudieron tirar del carro. El precio a pagar fueron dos goles, los que regresaron a Deportes Iquique a la vida y que le dan una pequeña dosis de dramatismo al cruce.

En esta misma edición de la Sudamericana, Independiente tuvo que sudar para eliminar a Alianza Lima de Perú. En la ida, en Avellaneda, empató 0 a 0 luego de haber redondeado una errática actuación. Con baja eficacia, se metió en un problema que parecía complejo, pero que pudo resolver en la vuelta, de visitante, con un triunfo 1 a 0 que le dio la clasificación a la rueda siguiente.

En la Copa Argentina casi se lleva el tropezón de su historia. Ante Camioneros, el otro club de los Moyano, estuvo a un penal de quedar eliminado por un club del Federal B. Holan decidió darle descanso a los que habían ganado el clásico ante Racing y armó un equipo sumamente alternativo. Luego de empatar 0 a 0 en el tiempo regular, la paridad en los penales recién se rompió tras varios minutos de nerviosismo. Hasta el propio Hugo Moyano, atento desde la platea, se preocupó: el festejo final fue una descarga. El Rojo, aquella vez por un descuido, estuvo a pocos pasos del papelón.

En el torneo local, el partido que más le dolió a Independiente fue la derrota con Boca. El 4 de junio fue a la Bombonera para tratar de dar el golpe más importante de sus últimos años, para pelear por el título. El resultado fue categórico: 3-0 abajo. Una semana antes ya se había complicado con Aldosivi, que peleaba el descenso, tras empatar 0 a 0 en Mar del Plata.

Sobre el final del campeonato, ya alejado de la disputa por el primer puesto, corrigió su rumbo para tratar de cumplir el objetivo inicial, que era conseguir la clasificación a la Copa Libertadores antes del receso. Pero la igualdad 1 a 1 con Olimpo en Avellaneda, el 18 de junio, lo hizo dudar. Se repuso en Santa Fe, al golear 3 a 0 a Unión, pero no le alcanzó para llegar a la meta: cinco días más tarde, en otro partido determinante, no pudo salir del 1 a 1 con Lanús y se quedó con las manos vacías después de una muy buena actuación. Tuvo todo para ganarlo, pero los errores propios lo sacaron del eje.

La situación, ahora, registra dos lecturas. Independiente tomó la iniciativa, es el favorito ante Deportes Iquique, que con poco hilo en el carretel sumó un interrogante cuando no había lugar para sorpresas y la serie parecía definida. El Rojo, que juega cada vez mejor, tiene un desafío por delante: no meterse solo en problemas.

Llegó un defensor

Amorebieta firmará esta semana

El venezolano Fernando Amorebieta cumplio con la revisión médica antes de firmar el contrato. El zaguero, que viene de Sporting Gijón, tenía ofertas de Konyaspor, de Turquía, y de Rosario Central pero eligió vincularse con el Rojo por dos temporadas.Amorebieta (32 años) es el segundo refuerzo, tras Jonás Gutiérrez.

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