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En el Delta florece una buena Margarita

A diez minutos en lancha de Puerto Escobar, dos campings vecinos invitan a disfrutar de la vida silvestre y zambullirse en la tranquilidad isleña

Viernes 02 de junio de 2000

Se llaman Isla Margarita y Kovachina, y son dos paradores diferentes y hasta complementarios, a orillas del río Carabelas Grande. Distan un kilómetro del Paraná de las Palmas y están a un paso -en lancha colectivo- del puerto de Escobar.

El último en inaugurar ha sido el camping Kovachina, aunque con el emprendimiento vecino y pionero en la zona pueden considerarse una novedad en el inacabable Delta. Gozan de un sector apacible, de poco tránsito de lanchas, e ideal para disfrutar del sosiego de las tardes.

Kovachina en realidad es una propiedad isleña que data de principios de siglo, pero que desde hace poco atiende el turismo familiar para pasar el día o acampar. Reciben los dueños de casa -Carlos y Nené-, que viven en el lugar y prefieren que se reserve telefónicamente por el 4728-2867.

En los muelles, los turistas hacen fiaca, toman los tibios rayos de sol de esta época y ven pasar las lanchas
En los muelles, los turistas hacen fiaca, toman los tibios rayos de sol de esta época y ven pasar las lanchas. Foto: Archivo / Russell Gordon

Los turistas que desembarquen en su ribera de 150 metros, que en verano es un solárium de arena, disponen de un quincho con capacidad para sesenta personas, y también unidades para grupo familiar, algunas con fogones, además de un sector exclusivo de parrillas.

Se pagan 5 pesos por persona por día y no se abonan adicionales por instalación de carpas. Hay luz eléctrica, teléfono y vestuarios, todo a disposición durante la semana corrida: no cierra nunca.

Buenos vecinos

En el embarcadero próximo, con parecidas condiciones de playa durante el verano y una sólida casa de ladrillo a la vista, de techo a dos aguas, está Isla Margarita y su muelle. La amplia terraza funciona como mirador donde se almuerza a la vista del Carabelas Grande.

Isla Margarita espera a turistas sólo para pasar el día y los recibe Marité, la dueña del lugar -habla inglés e italiano-, y es a la vez cocinera del menú que se ofrece únicamente los sábados, domingos y feriados.

No se permite acampar ni cazar, pero sí la pesca. Tampoco es un lugar para llegar avituallados , ya que se concibió como un parador isleño al que se va a comer, muchas veces, a propósito del boca a boca y divulgación que, como un buen secreto, describe el menú. Casi siempre conviene arrancar con una picada -no menos de seis platitos con diversidad sabrosa-, ya que allí no falta la cerveza y tampoco algunos vinos reservados. Se puede seguir con alguna de las deliciosas tartas.

El tiempo algo más destemplado de estos días propicia el locro, el puchero español, pero también la lasagna peninsular y el gulasch centroeuropeo.

El menú básico para consumir ha de ser de 15 pesos, pero no se paga por pasar el día y se oferta un desayuno y una merienda poco habituales: yerba, mate, bombilla y termo cargado para dos. En días hábiles, Marité reserva por el 4701-7575 y durante el fin de semana y días feriados atiende en la isla por el 4728-2495.

Desde Puerto Escobar, el servicio de lanchas colectivo de Delta Argentino parte cada media hora, pero, embarcados, se avisa el destino, ya que desvía especialmente por el Carabelas para acceder a los muelles de Kovachina e Isla Margarita ( 5,60 pesos ida y vuelta). El viaje dura diez minutos, por lo que a los grupos de más de seis visitantes les convienen lanchas taxis (30 pesos).

Para llegar en automóvil a Puerto Escobar, se recorren desde Buenos Aires hasta esa localidad los 50 kilómetros por el ramal a Zárate de la Panamericana, con un peaje de 1,50 peso. Hay que cruzar la planta urbana y seguir por los 16 kilómetros del camino sugestivo y pavimentado al Paraná de las Palmas. Sin rodado, se viaja a Tigre por los medios de transporte habituales hasta la nueva Estación Fluvial, y desde allí se usa el servicio a Puerto Escobar.

Francisco N. Juárez

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